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Váyanse

Acorralado por el incremento de la desocupación; por la constante suba de precios; por la imposibilidad de cerrar acuerdos con los Estados Unidos; por los problemas para abrir el corralito, y rodeado de una interna temerosa, el senador en uso de la Presidencia, Eduardo Duhalde, salió a responder a lo único que cree tener a mano: el pedido multisectorial para que se vayan todos.
Un día después de la marcha al Congreso y Plaza de Mayo, Duhalde comenzó a redactar el decreto mediante el cual invita a todos los políticos en funciones a inscribirse y hacer efectiva la retirada.
Está claro que se trata de una respuesta al pedido de la izquierda, el ARI, el partido de Zamora y a la sensación que ronda en millones de argentinos: los que están no sirven para sacarnos de la crisis y es necesario un urgente y profundo cambio de nombres y formas de hacer política.
Si los impulsores del pedido y la marcha del viernes creen que la idea de Duhalde es sólo una "chicana", es exclusivo problema de ellos; es una encrucijada entre los políticos que, justamente, la gente está harta de escuchar, ver y sufrir.
El diario La Nación, en su edición de ayer, publicó una encuesta que confirma la distancia entre las segundas intenciones del reclamo que realizan el ARI y Autodeterminación y Libertad. Entre 1.770 votos, el 47 por ciento manifestó su acuerdo con el registro para que se vayan todos. Un 21 por ciento se mostró indiferente y el 31 por ciento restante se opone a la iniciativa.
El registro, creado por decreto, ya está abierto. Y Duhalde, Elisa Carrió, Luis Zamora y todos sus seguidores deben ser los primeros en anotarse. Son parte del sistema que está cuestionado y agotado. Contaron con poder, herramientas, tiempo y recursos para modificar la realidad, pero dilapidaron todo.
Duhalde tiene que renunciar a la presidencia y prometer que no volverá. Y lo mismo deberían hacer los políticos que piden que se vayan todos. Si nos moviéramos dentro de un país lógico con dirigentes serios, cuando este editorial esté en la calle Carrió, Zamora y todos los senadores, diputados y concejales de sus fuerzas deberían tener su renuncia presentada.
De lo contrario, con frases sueltas pensadas para impactar en los medios de prensa, estaremos siendo testigos de una nueva jugada de la política sucia que únicamente responde a la necesidad del ARI o de la izquierda para "que se vayan todos, para así somos más nosotros".
En los diarios de estos últimos días, aparece la discusión sobre las internas para las próximas elecciones. También se informa sobre el descontento de las autoridades de Estados Unidos y el FMI con la dirigencia política de la Argentina.
Otro de los temas actuales se refiere a los tironeos entre la UCR y el PJ para cerrar o no el juicio a la Corte Suprema. El corralito, gran invento argentino, sigue generando malestar en los ahorristas. Y además, se sospecha de una relación directa entre la inseguridad creciente y las diferencias que mantienen políticos y policías.
En resumen, todos los males de la Argentina tienen a los políticos de turno en papeles protagónicos. Creemos, desde este espacio, que sólo cabe una pregunta: ¿por qué no nos hacen el favor de irse todos y dejar paso a nuevas generaciones, seguramente más capaces que ustedes?

 

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