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Y todo a plena luz
Continúa la ola de asaltos en la
ciudad. Dos hombres armados se llevaron 500 pesos del comercio de
artículos de electricidad de Alte. Brown y Mariano Moreno. La
policía no pudo dar con los ladrones.
Cada
vez son más los comerciantes que se suman a la lista de asaltos a
mano armada que se cometen en la ciudad. Este fin de semana varios
negocios, en su mayoría despensas y rotiserías, fueron víctimas
de la impunidad con la que actúan los ladrones.
Una hora después de que el almacenero de la esquina de Dr. Muñiz
y Mariano Moreno haya sido brutalmente asaltado, dos personas de
entre 25 y 30 años se apoderaron de al menos 500 pesos en Electro
Luján.
El sábado a las 11 los vecinos de la calle Alte. Brown, entre
Colón y Mariano Moreno, observaron a dos hombres caminando en
dirección al comercio. "No tenían buen aspecto", dijo
un vecino a EL CIVISMO, "pero tampoco parecían
ladrones", agregó.
Los sujetos levantaban sospecha a primera vista. Uno de ellos era
robusto, tenía un pañuelo en el cuello y anteojos de sol. El
otro, vestido con jeans, llevaba un gorro de lana negro con el
número 10 en la frente.
Cuando ingresaron al comercio de artículos de electricidad, el
más grande de los ladrones tapó su rostro con el pañuelo y
sacó un arma 9 milímetros. A su lado, el hombre de gorro mostró
un revólver y, sin mediar palabra, amenazó a las seis personas
que estaban en el interior del local.
Nadie dudó que se trataba de un asalto y que los ladrones no
querían perder tiempo. Detrás del mostrador se encontraban los
dos empleados del negocio que atendían a dos clientes, uno
acompañado por una niña, y un joven que cebaba mate.
Nadie intentó hacer un movimiento en falso para no poner en
riesgo sus vidas. Pese a eso, los ladrones los agredieron
verbalmente durante los cinco minutos que permanecieron en el
lugar.
Uno de ellos exigió que entregaran todo el dinero que había en
la caja registradora. El otro ladrón ingresó a la oficina
ubicada en la parte trasera del comercio y amenazó al dueño,
quien hasta el momento era ajeno a la situación que vivían sus
empleados y clientes.
Omar Saavedra sacó la plata que llevaba en sus bolsillos y el
resto que había en la oficina. "Lo que duró cinco minutos,
me pareció una vida", declaró uno de los damnificados.
Cuando el objetivo estaba cumplido, los ladrones huyeron a pie en
dirección a Colón. Algunos vecinos aseguraron que en esa esquina
los esperaba un auto en marcha, listo para escapar hacia la ruta.
Quince minutos después apareció un móvil de Luján Primera que
salió en vano a buscar a los ladrones. Desde ese entonces nadie
obtuvo novedades de los malvivientes.
Por la sola razón de dejar asentado el delito en los libros de la
seccional local, Saavedra realizó la denuncia junto a uno de los
empleados. A partir de eso, en los registros de Luján Primera
figuró una causa caratulada "Robo calificado" que se
tramita en el Departamento Judicial de Mercedes.
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