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Siguen los asaltos a comercios
Ni la Justicia, ni la policía,
ni las autoridades dan respuestas rápidas a la seguidilla de
robos que sufren los comerciantes de Luján. En esta oportunidad
le tocó el turno a la pinturería "San Martín" y al
almacén "Los Estudiantes", de Sarmiento al 600. Los dos
delitos ocurrieron el fin de semana.
En
los últimos días asaltaron todo tipo de comercios. En su
mayoría del centro de la ciudad y todos a mano armada. Entre la
interminable lista de víctimas del delito urbano se encuentran
"Electricidad del Oeste", "Compro Oro", varios
almacenes y carnicerías.
Las denuncias de lo sucedido quedaron asentadas en la Comisaría
Primera de Luján, pero la policía no logró detenciones y no
pudo poner fin a esta seguidilla de asaltos protagonizados por
jóvenes con domicilios en los barrios periféricos de la ciudad.
La situación continúa siendo alarmante.
El sábado, a primera hora, asaltaron la pinturería "San
Martín", de los hermanos Milán. El comercio, ubicado en la
esquina de Lamadrid y San Martín, cuenta con numerosos robos y al
menos cuatro de ellos fueron llevados a cabo por los mismos
delincuentes.
Fue exactamente a las 8.10, cuando el local hacía minutos que
iniciaba su atención al público. Pese a que por prevención a lo
largo del día atienden a puertas cerradas, tres hábiles jóvenes
no tardaron más de cinco minutos en realizar el atraco. En ese
momento, Gabriel Milán y su hermano Daniel estaban en la oficina
ubicada en la parte trasera del local.
El cuarto tiene un ventanal que da sobre la calle San Martín.
"De repente vi pasar a un chico en bicicleta que iba y
venía. En ese momento me dí cuenta que me iban a venir a
robar", confesó Gabriel Milán a EL CIVISMO.
Para evitar el asalto, Milán intentó advertir a sus dos
empleados. Se iba a acercar al mostrador "como para decirle a
los chicos `no les abran', pero cuando llegué al pasillo ya era
tarde", relató. Dos de los malvivientes habían estacionado
sus bicicletas en la esquina y sin mediar palabra habían tomado
el local.
Los tres sujetos estaban a la espera de que algún movimiento les
sirviera para ingresar. Su paciencia sirvió, entraron cuando
salió un cliente. Milan ya es un experto en identificar
delincuentes porque en lo que va del año fue víctima de siete
robos. Según afirmó, si los ladrones no realizaban esa maniobra,
se les hubiera hecho imposible entrar porque "les vemos las
caras, nos damos cuenta y nosotros no les abrimos las puertas. Ya,
más o menos uno sabe".
Los ladrones de inmediato sacaron sus armas. Uno le apuntó a
Milán en la cabeza y lo obligó a regresar a la oficina. Ahí
hizo que los hermanos se tiraran al piso boca abajo y los
amenazó.
Segundos antes de que los menores sacaran sus armas, quien había
advertido las intenciones de los ladrones había sido uno de los
empleados. Ante esto intentó salir del local, pero en la puerta
se encontraba el tercer malviviente que fue el último en entrar.
Los tres menores controlaron la situación a la perfección. Se
apoderaron de unos 400 pesos y escaparon en dos bicicletas en
contramano por Lamadrid, en dirección a Constitución.
Antes de huir despojaron a los propietarios de todas las llaves y
del teléfono inhalámbrico. Los damnificados permanecieron
tirados en el piso de la oficina. Sin embargo, segundos después
que huyeran, Gabriel Milán salió a la calle para determinar la
dirección en que escapaban, mientras su hermano llamó a la
policía de Luján Primera.
"Estos menores trabajan con una impunidad terrible
-reflexionó Milán-. Andaban en bicicleta, dos en una sola.
Cuando vieron que yo miraba hacía dónde iban, los ladrones me
saludaban y me hacían burla".
La policía intentó dar con estos jóvenes pero no obtuvieron
resultados. Sin embargo, Milán cree que estuvieron merodeando por
la zona el miércoles por la mañana. Llamaron a la policía pero
también fue en vano.
Al respecto Milán arriesgó que el miércoles a la mañana
"nos salvamos otra vez". Uno de los empleados que estaba
en la puerta con Gabriel Milán observó a tres menores en
bicicleta que circulaban por Lamadrid y que "venían derecho
al negocio -relató-. Cuando vieron que nos paramos los dos en la
puerta, automáticamente dieron la vuelta en contramano y
dispararon por Lavalle".
En ese momento, los hermanos Milán se subieron a su vehículo y
comenzaron a perseguirlos porque no querían que le hicieran a
otros lo que ellos habían vivido el sábado. "Estos chicos
eran chorros, porque a simple vista uno se daba cuenta que estaban
carpeteando la zona y que se paraban en las esquinas estudiando la
zona. Estaban decidiendo a quién le podían robar",
aseguró.
UN ALMACEN MAS
El fin de semana los ladrones "trabajaron sin parar". El
domingo a las 20 asaltaron el almacén "Los Estudiantes"
de Sarmiento al 600. En este caso los malvivientes se movilizaban
en un Volkswagen Gol de color oscuro y también estaban armados.
Todo empezó cuando ingresó una vecina a realizar una compra. En
ese momento el auto estacionó sobre el local y se bajó un
hombre. La mujer, sin pensar que se trataría de un delincuente,
abrió inocentemente la puerta. Tal como ocurre en casi todos los
comercios de Luján, cuando cae la noche todos cierran sus puertas
con llave y atienden a "caras conocidas".
La jugada les salió bien. El ladrón sacó el arma, tomó de
rehén a la clienta apuntándole con el revólver en la cabeza y
obligó al único empleado del almacen a que abriera el paso para
ubicarse detrás del mostrador.
Ariel no quiso poner en peligro la vida de la mujer y prefirió no
negarse. Cuando ya estaban los tres del otro lado, el delincuente
vació la caja registradora.
Mientras los segundos pasaban, los demás ladrones custodiaban la
puerta desde arriba del automóvil y, seguramente, estaban
expectantes en caso de que algo saliera mal.
Todo funcionó como estaba planeado. El malviviente finalizó con
el objetivo, salió del local intimando verbalmente a las
víctimas y se subió al auto para escapar.
El Gol desapareció de inmediato del escenario del delito para no
dejar rastros. Sin embargo un vecino sospechó que algo raro
sucedía por la manera violenta en que arrancó el Gol y porque el
vehículo no tenía patente.
Por ello, su testimonio aportó muy poco a la causa y los ladrones
lograron -una vez más- salir airosos de esta situación.
La cadena de almacenes "Los Estudiantes" ya registra
siete asaltos en un año. Eduardo Hafford y Mauricio Urig,
propietarios de los almacenes, ya están hartos de vivir inseguros
y que el fruto de su trabajo quede en manos de delincuentes.
Por eso optaron por contratar una custodia privada que a lo largo
del día cuide de los locales así como también de sus empleados
y clientes. Mientras tanto, la comunidad de Luján espera que la
Justicia, la Policía Bonaerense y las autoridades políticas
pongan fin a este tipo de situaciones que exponen al máximo
peligro a cualquier vecino. Luján sigue siendo "tierra de
nadie".
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