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Otra derrota de Flandria
Almirante dejó al Canario sumergido en el fondo

Con un fútbol más práctico y contundente, Almirante Brown venció a Flandria y lo dejó hundido en el último lugar de la tabla, desnudando las falencias del equipo local que no logra encontrar el rumbo en este certamen.
Hubo incidentes cuando ingresó el grueso de la hinchada visitante.

Las caras largas y de preocupación de los hinchas de Flandria al finalizar el partido lo decía todo. Esta vez no hubo ni reproches ni insultos ni desaprobación; sólo resignación. Es que la evidencia puede más que las palabras.
De que valdría ahora cuestionar la forma de encarar este torneo si ya no hay posibilidades de volver atrás. Lo hecho, hecho está y a partir de aquí habrá que pensar en sufrir sábado tras sábado con la ilusión de que el equipo pueda mejorar y así conseguir algunos resultados positivos, lo que por el momento parece sólo una ilusión. El equipo no aparece, tampoco las individualidades y no hay una sola señal que pueda alimentar la esperanza de mejorar. Todo para El Canario parece una quimera difícil de lograr. El sábado, en el Carlos V, Flandria cayó sin atenuantes frente a Almirante Brown por 3 a 1 y quedó solitario ocupando el último lugar de la tabla, mientras que el promedio por el descenso, es un fantasma que se agranda cada vez más.
No pasó nada interesante en los primeros 25 minutos cuando Montiquín se animó desde fuera del área y sacó un fuerte disparo que en dos tiempos detuvo Fernando Díaz. Antes había sido todo muy confuso, con mucho tránsito en la zona media y excesivo respeto por ambos lados. Flandria presentó un planteo muy cauteloso con una doble línea de cuatro con Maxi López, Mainetti, Raúl López y Nis atrás; Barrientos, Brito, González y Vega en el medio; un poco más adelantado Landaburu y como punta Lelo Basso.
Por su parte, Almirante optó por tres en el fondo y un mediocampo algo más flexible, lo que le permitió paulatinamente ir creciendo en el desarrollo del partido, donde Petaca Aranda fue el conductor, bien secundado por Montiquín, mientras que arriba, el oportunismo de Coronel y Blanco hacía la diferencia.
Cuando se jugaban 28 minutos, el partido fue detenido debido a los incidentes que se produjeron en el ingreso del grueso de la hinchada de Almirante Brown.
A poco de reanudarse el partido vino el gol de Almirante Brown. La jugada comenzó con una pelota que recibió Pablo Aranda por la derecha, quien llegando al fondo sacó el centro al área donde recibió Coronel rematando sobre la salida de Fernando Díaz; la pelota rebotó en el arquero y quedó servida para Marcelo Blanco que sólo tuvo que empujarla al fondo del arco.
Con ventaja en el marcador, la visita se tranquilizó y se fue ordenando cada vez más, mientras que Flandria no encontró el camino de la recuperación en lo que quedó de esta primera parte, aunque más allá de lo que muchos suponían, el local se reservó una sorpresa para el segundo tiempo.
Apenas iniciado el complemento, a los 23 segundos, apareció una luz de esperanza para la gente local. Almirante fue el encargado de mover, pero el que sacó provecho fue Fabio Landaburu quien robó la pelota y se coló entre dos defensores para sacar un remate bajo que se coló junto a un palo.
El tempranero gol sorprendió a Los Mirasoles y por algunos momentos Flandria equilibró el partido pero le costó demasiado llegar hasta el arco defendido por Negro Luqui. Volvió entonces Almirante a tomar las riendas y se fue adelantando en el terreno creando las mejores opciones preocupando al fondo de Flandria.
La visita volvió a ponerse en ventaja a los 11 minutos, cuando José García, algo exigido, rechazó una pelota en su propio terreno y el remate aéreo quedó en poder de Miguel Coronel quien no pudo ser controlado por la defensa y ante la salida de Díaz, lo venció con un remate cruzado.
A partir de ahí todo se hizo cuesta arriba para el local. Diego González era el que más intentaban pero sus chispazos de habilidad ya no eran suficientes; ni Barrientos ni Vega lograban despegarse en su función de colaborar en la contención y entonces era muy poco lo que aportaban en la creación; Landaburu no se definía si era enganche o delantero y la escasez ofensiva del Canario era tal, que Lelo Basso, su hombre de punta, en más de una oportunidad tuvo que bajar hasta la mitad de la cancha para poder entrar en contacto con la pelota.
Para completar el suplicio de Flandria, a los 24 minutos vino una jugada desgraciada que culminó con el tercer gol de Almirante Brown. Montiquín se proyectó por izquierda y sacó el centro al área y, en su intención de despejar el mismo, Silvio Mainetti se arrojó en palomita y su cabezazo terminó venciendo su propia valla.
Con un equipo mal anímicamente porque los resultados no se dan, fue imposible para Flandria revertir la situación.
Continuó sin poder encontrar el camino, nunca pudo elaborar una jugada que le permitiera tener alguna chance de descontar y fue cayendo en la maraña de su propio nerviosismo. Almirante manejó con solvencia los minutos restante, dejando en claro en cada momento que era el dueño de juego y del resultado. Tuvo firmeza en la última línea, criterio en el medio y decisión en ataque, fundamentos indiscutibles para llevarse merecidamente la victoria.


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