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Cintia Franco
Esta chica es dinamita

Cintia Franco hace un año que practica boxeo y debutó oficialmente en el festival realizado recientemente en Flandria. Se convirtió en la primera mujer en Luján en subirse arriba de un ring. Le gusta lo que hace y le dedica gran parte de su vida a esta actividad.

Los estadounidenses, adelantados en este tipo de negocio, fueron los primeros en experimentar con el boxeo entre mujeres. Al principio, muy resistido, fue ganando su lugar, y hoy en día cualquier festival en el ámbito internacional incluye en su cartelera una pelea entre mujeres. Por supuesto que la moda se extendió por todo el mundo y ya el boxeo femenino tiene alguna representante en cada país.
Luján ya entró en la lista de los lugares que cuentan con una representante del sexo débil dispuesta a calzarse los guantes y repartir trompadas por doquier. Se trata de Cintia Franco, una dama de 27 años que desde hace algún tiempo practica boxeo bajo las órdenes de Carlos Morales e hizo su debut en el festival que se realizó en Flandria. Si bien el resultado no fue positivo en esta primera pelea la experiencia sirvió de mucho.
EL CIVISMO quiso conocer un poco más sobre Cintia y estuvo en su lugar de entrenamiento, en el gimnasio ubicado bajo la tribuna principal del Campo Municipal.
De entrada nomás, Cintia confesó que siempre tuvo una atracción especial sobre este deporte y entonces no dudó cuando se le presentó la oportunidad de practicarlo.
"Siempre me gustaron los deportes de hombres; durante siete años hice karate, me llevaba mi papá cuando yo tenía nueve años y me gustaba. Una vez vine hasta el gimnasio a acompañar a una amiga y me enganché yo, empecé a practicar y quería competir. Ahora acá estoy y ojalá me vaya bien".
El haber sido derrotada en su primera experiencia para nada afectó el entusiasmo de Cintia; por el contrario, ella sabe que algunas cosas no se hicieron bien y está dispuesta a corregir los errores.
"En la primera pelea me faltaron muchas cosas, creo que para la próxima voy a estar mucho mejor preparada; voy a aprender de esa primera pelea, de los errores que tuve y tratar de corregirlos. Me tocó una rival difícil con mucha experiencia, pero eso es lo de menos, yo tengo que pensar en mí y salir adelante. Vengo todos los días al gimnasio y entreno durante dos horas con Carlos Morales que es mi maestro".
Mientras que otras chicas se plantean qué color de maquillaje será el más conveniente para la ocasión, ella se preocupa más por cómo esquivar un directo de izquierda o cubrir un gancho al hígado.
"No me interesa el maquillaje. Cuando salgo con mis amigas no me pongo maquillaje, no soy una mujer coqueta por eso no me preocupa mucho si alguna vez recibo algún golpe que me pueda marcar".
Si bien no le molesta para nada ser la única mujer que entrena en el grupo, Cintia le da ánimo a cualquier otra chica que quiera incursionar en este -hasta ahora- viril deporte.
"Si hay alguna otra chica que le gusta el boxeo yo le digo que se anime, que venga acá a entrenarse. Por ahí, al principio, le va a costar, porque vienen aquí y ven todos chicos. A mí me pasaba eso. Cuando llegaba y veía a los muchachos entrenar me cohibía, pero de a poco me fui integrando al grupo y ahora está todo bien; los chicos son maravillosos y hay mucho compañerismo. En mi caso particular todos me alentaron y me ayudaron haciendo guantes".
Mientras espera la oportunidad de su segunda pelea, Cintia cuida su físico tratando de no salirse de la dieta, aunque esto signifique no poder darse el gusto de saborear algún mate.
En este momento está esperando que salga alguna otra pelea. Tiene que bajar un poco más de un kilo "pero no hay problemas". Con la dieta se lleva bien, no puede comer frituras ni cosas con grasa, tampoco tomar mucho líquido y no demasiados mates. "Aquí está el problema, porque me gusta mucho el mate y ahora con el tema del boxeo no me puedo dar tanto el gusto".

CARLOS MORALES
Carlos Morales es el entrenador de Cintia Franco y también con él dialogó EL CIVISMO sobre esta experiencia.
"Entrenar a una mujer es totalmente diferente. A mí en particular no me gusta mucho el boxeo de mujeres, pero se presentó Cintia, me gustó el desafío y ahora le estoy dando una mano. Tiene voluntad, pone ganas y tiene coraje, pero lo principal es que le gusta lo que hace. Lo que pude comprobar es que la mujer aprende mucho más rápido que el hombre, tiene más soltura. El hombre, por lo general, hace trabajos pesados y su físico está entonces más endurecido, mientras que la mujer está más floja físicamente".
Aunque la pasión por el boxeo es muy grande en Carlos Morales, aún no está muy convencido de que la mujer incursione en este deporte.
Si alguna otra chica quisiera venir a practicar la va a aceptar con gusto pero no sabe si la acompañaría si quiere competir, "porque vuelvo a repetir que no me gusta el boxeo de mujeres".
Más allá del caso puntual de Cintia, Morales está trabajando con un grupo importante de chicos y está muy conforme cómo están marchando las cosas.
"El gimnasio va queriendo repuntar; considero que hace años que no tenemos, como ahora, seis o siete boxeadores con sus correspondientes licencias en la mano". Antes concurrían chicos a practicar pero nunca llegaron a sacar su licencia y hoy están todos en regla. Lo importante para estos chicos es que puedan combatir por lo menos cada treinta días. "El festival que se hizo en Flandria salió muy lindo -destacó Morales-, se vieron buenas peleas y sirvió para poner a los chicos a prueba, ya que la gente que vino de afuera ya tenía experiencia y los de acá la mayoría eran debutantes. Tuvieron una prueba de fuego y cumplieron".


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