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Años perdidos
Los cuestionamientos que se
puedan hacer a la desorganización reinante ante cada
peregrinación, no generan efecto en las autoridades
municipales. En todo caso, se indignan por las críticas y a
la semana se olvidaron. Sin embargo, resulta increíble que en
la edición número 58º de la Peregrinación a Caballo al
Santuario de la Virgen de Luján se hayan sufrido las
falencias de cada año.
Los gauchos concurren a nuestra ciudad, en muestra de fe, el
último domingo del mes de septiembre. Por lo tanto, el
gobierno municipal tiene un año para prevenir los desbordes,
organizar la peregrinación, cuidar la seguridad de los
visitantes y anfitriones y permitir que la ciudad disfrute o
trabaje con los fieles, en lugar de sufrir el tránsito, la
inseguridad y el descontrol.
Con todo, a pesar de 58 años de experiencia, se siguen
cometiendo los errores de siempre. La lista de robos o atracos
menores es enorme; el tránsito con caballos a contramano es
una tarea digna de un jueguito electrónico y las zonas
liberadas para la explotación de estacionamientos o comercios
clandestinos continúan generando divisas en escasos
bolsillos.
La improvisación es tan grande, que ni siquiera después de
casi seis décadas de la misma actividad se logró
acondicionar un sitio para recibir a los peregrinos en
condiciones aceptables.
Un año se escogió el parque San Martín; otras autoridades
creyeron que convenía el predio de Ferrocarriles de la calle
Las Heras; también se pensó en el Instituto Alvear o el
Círculo Criollo "Martín Fierro", obligando a los
paisanos a realizar una mini peregrinación para llegar al
desfile en la Avenida Nuestra Señora de Luján. Este último
año se retornó a la Quinta de Cigordia, pero con gauchos
esparcidos por todas las pampas lujanenses. Como siempre; como
cada último domingo de septiembre.
En estos días las autoridades municipales escucharon
críticas, pero un par de horas más tarde se olvidan de los
gauchos y no piensan en el tema hasta horas antes de la
peregrinación número 59. El mismo ejercicio de falta de
planificación se practica desde hace 58 años.
Y lo peor es que tampoco hay garantías de orden y seguridad
para el próximo sábado y domingo, cuando centenas de miles
de jóvenes -intercalados con algunos ladrones oportunistas-
lleguen a Luján en el marco de la Peregrinación Juvenil.
Desde el gobierno municipal se armó el PRODECOM (Protección
y Defensa de la Comunidad), una comisión multisectorial que
supuestamente ordena todos los aspectos de estas
multitudinarias visitas. Decenas de indios y ningún cacique.
El domingo, la gran mayoría de los integrantes de PRODECOM
estaba en el edificio La Cúpula, sin mayores precisiones
sobre los pasos a dar.
Es muy probable que este domingo pase lo mismo y la situación
supere a todas las estructuras de organización; la ciudad
padezca inseguridad y los colectivos truchos se adueñen de
las calles. Recién hoy se reunirá el PRODECOM para analizar
cómo contener a tantas personas.
¿No sabían que la peregrinación de los jóvenes viene el
primer domingo del mes de octubre? ¿No tuvieron decenas de
años para hacer "prueba-error" y así mejorar las
condiciones para turistas y lujanenses? ¿Este año será uno
más para contar entre los perdidos a la hora de organizar la
jornada más importante, desde lo religioso y lo social, que
sucede en Luján?
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