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Con el mejor nivel
Horas antes de emprender una
nueva gira por Japón, el elenco artístico conducido por el
maestro Enrique Cuttini recibió el sábado por su espectáculo
ofrecido en el Teatro Municipal, una salva de aplausos.
Una
vez más y van... Lo cierto es que cuesta seguir el tren de
ocasiones en que el maestro Enrique Cuttini, liderando un
aquilatado grupo de intérpretes musicales y bailarines, ofrece
sus espectáculos entre nosotros a modo de despedida para
presentarlo días después ante el público nipón.
Representante digno y valioso de Luján, Enrique ha ido
construyendo con el correr del tiempo un sólido camino que lo
lleva, indefectiblemente, a Japón una o dos veces por año. Y no
solo, sino acompañado por un grupo numeroso de instrumentistas,
cantantes y bailarines.
Con apretada agenda, el de Cuttini es uno de los contados elencos
que desgrana con asiduidad ante ese público, la melodía
tradicional y por excelencia rioplatense tan arraigada en esta
latitud.
Este solo antecedente habla de la destreza artística y el nivel
que ostenta el plantel.
El sábado, en una sala oficial colmada, tributó los últimos
aplausos argentinos al grupo que el lunes inició el último
periplo del año.
No hubo mayores novedades en la nueva edición de "Tango
Emotion 2002", sólo la presencia de algunos artistas
invitados que acordaron otra nota de color y sabor al ya aceitado
engranaje, que fusiona con arte los más clásicos de los tangos,
con milongas, candombes y alguno que otro toque musical ya
universal.
El espectáculo
Quien accede por primera vez al espectáculo, se sentirá invadido
gratamente por un desfile musical tan preciso como cuidado en cada
uno de sus segmentos.
El notable ensamble de los instrumentos que propician Lalo
Michelli desde el bandoneón, José Luis Marina con su violín,
Patricio Cotela desde su contrabajo y se completa con el piano de
Enrique Cuttini, es uno de los primeros méritos que revela este
"Tango...".
Se trata, huelga decir, de cuatro músicos de experimentado
trajinar, conocedores de las técnicas necesarias para provocar el
asombro y el aplauso. En consecuencia, cada uno a lo largo del
encuentro, por sobre fusionarse de modo óptimo con el resto de
los ejecutantes, tendrá ocasión de lucirse y exhibir lo mejor de
sí.
Quien siguió la evolución de "Tango Emotion",
apreciará como nota distinta, el coqueteo que la dirección
musical ejerce sobre los ritmos, confiando en cada presentación
nueva dinámica a las composiciones; así, temas conocidos son
adornados con sugestivos silencios o suenan enfervorizados
mediante compases que aceleran su desarrollo.
Este artilugio destinado a remozar lo clásico se extiende a los
intérpretes vocales.
Voces y danza
Diego Hernán es en esta edición, la voz joven responsable de
sostener el show. Afinado y de agradable color, hace lo suyo con
propiedad y soltura.
Como artista invitada se escuchó nuevamente a Alejandra Segura,
que dejó oír un clásico de su repertorio, "La flor de la
canela" y más adelante, entre otras, "Chiquilín de
Bachín". Se la vio como siempre, con seguridad y encanto.
Otro invitado resultó Martín Taboada que emprendió su desafío
con "Flor de lino", para luego sumar "Balada para
un loco". Ante otro público, supo exhibir su canto viril y
apego por lo teatral.
La danza se hizo presente mediante dos parejas que forman parte
del elenco estable: Hernán y Vanesa -esta última integrante de
la Agrupación Cultural Luján que viajará por primera vez a
Japón- y Sebastián y Mariana.
A ellas se sumó, con carácter de invitados, la que conforman
Guillermo Pagani y Silvana Ricuttini, que también parte para
Japón aunque con otro destino artístico.
Las tres se encargaron de subrayar las infinitas y acrobáticas
posibilidades coreográficas de la danza por sobre el trazado
corriente y los pasos típicos. Con destreza y hábil manejo del
espacio, se lucieron y despertaron ovaciones, como el resto de los
intérpretes.
Con rítmica sucesión de pasajes instrumentales, danza y
canciones, "Tango Emotion" sumó un manejo de luces
atractivo, un vestuario impecable y vistoso y un sonido óptimo
que procuró por sobre todo, deleite.
Como se anticipó, los aplausos se hicieron notar desde el mismo
comienzo, rubricando cada momento del espectáculo. Fue, sin
dudar, una emocionada y aplaudida despedida.
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