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En la misma bolsa

Un actor personificado en cartonero invita a los vecinos a colocar la basura en bolsas diferenciadas. Se trata de una campaña publicitaria del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que rota por las radios y la televisión. Hace semanas que los ciudadanos de Capital Federal, el conurbano bonaerense y sus alrededores tenemos a mano la sugerencia oficial de colocar los residuos para cartoneros en una bolsa verde y el resto de la basura en recipientes de otro color.
En esta columna nadie se ocupará de señalar si el proyecto es bueno o malo. Sólo nos ofrece una muestra más de la institucionalización de la pobreza en la Argentina, una campaña que entusiasma a las autoridades políticas. Si la mayoría de los argentinos admitimos que la pobreza llegó para quedarse y sólo hay herramientas para sostenerla, la exigencia de cambio será menor.
Hoy la propaganda habla de la solidaridad con los amigos cartoneros, a los que tendríamos que ofrecerle la basura diferenciada. La culpa no es de los cartoneros, sino de los políticos que a través de los años transformaron esa actividad marginal en una salida económica para miles de familias.
Cuando dentro de unos meses todos nos hayamos acostumbrado a la selección de los residuos, saldrá algún dirigente mediático a decir que se terminó la mendicidad callejera. Dirá que los cartoneros tienen un trabajo digno y que los chicos que piden están contenidos por los comedores escolares y sociales. Esa es la lógica del pensamiento dirigente argentino. Para ellos la pobreza organizada o contenida no es pobreza. Y las jubilaciones de privilegio son un derecho adquirido.
Hace dos semanas la primera dama y responsable de la acción social en el gobierno nacional ocupó la tapa de un medio de comunicación allegado al poder. Su frase era contundente: "se terminó la indigencia".
¿En qué basó semejante afirmación Hilda González de Duhalde? En la aplicación del Plan para Jefes y Jefas de Hogar Desocupados. La mentalidad del poder indica que con centenares de miles de personas cobrando 150 bonos por mes la marginalidad está solucionada. "Chiche" Duhalde ¿sería capaz de alimentar a su familia con ese dinero? ¿Por qué no prueba, así evita hablar estupideces?
Si bien es cierto que ese plan acercó respiro a gran cantidad de hogares, no se puede engañar a nadie. El mencionado plan es sólo un paliativo ínfimo para un altísimo porcentaje de la población que necesita trabajo serio, atado a un programa productivo que esté totalmente despegado del gobierno.
Las bolsas verdes y los planes para Jefes y Jefas de Hogar Desocupados son algunas de las herramientas del poder para frenar el malestar generalizado y lograr una institucionalización de la pobreza. El otro recurso, siempre a mano, es la violencia, que tan cerca estuvo de nosotros el miércoles 25 de septiembre, cuando un grupo de lujanenses intentó luchar por su Hospital y se topó con la incoherencia disciplinada.
El único objetivo de los políticos en función es contener a las masas hambreadas para evitar desbordes, y seguir jugando a la presunta democracia, un juego en el que los únicos que ganan son los oportunistas de siempre.
Las instituciones vigentes marcan que elegir candidatos en una urna es participar de la democracia, cuando se sabe que los planes serán los mismos, las exigencias externas son la prioridad y la cuestión de la figura es un mero formalismo.
Con Adolfo Rodríguez Saá, Carlos Menem, Elisa Carrió, Ricardo López Murphy, José Manuel De la Sota, Rodolfo Terragno o Carlos Reutemann, los argentinos seguiremos organizando a la pobreza con bolsas verdes para los cartones y 150 lecop para los que reclaman trabajo digno.

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