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Más delitos contra comercios del centro de Luján
Ladrones violentos

El mismo delincuente que hace dos meses asaltó la pollería Theo, volvió a la escena del delito. Estuvo el martes a última hora y se apoderó de poco más de 150 pesos. En esta oportunidad agredió al dueño del local.

Un ladrón que hace dos meses había asaltado la pollería Theo de Lavalle y Alem, volvió para cumplir un segundo objetivo. Creyó que se iba a encontrar con la misma cantidad de dinero -unos 1.000 pesos-, pero esta vez no se pudo llevar más de 150 pesos en efectivo.
El joven de unos 25 años, morocho y de importante contextura física fue inteligente. Como el dueño de la pollería, Guillerno Cantello, tomó sus propias medidas de seguridad no le era fácil ingresar al local.
Desde hace un tiempo, la pollería atiende durante todo el día a puertas cerradas. Los clientes deben tocar el timbre y, en caso de no levantar sospechas en los empleados, los atienden.
La estrategia del ladrón fue ir acompañado de otro sujeto, alto y delgado. El se encargó de tocar el timbre mientras el otro se escondía al costado por miedo a ser reconocido por la gente del local.
Como no creyeron que se trataba de un asaltante, el empleado le abrió la puerta. Esto ocurrió el martes a las 20.30. En ese momento había dos clientes -una mujer y un hombre- un vecino que siempre recoge los sobrantes del día, los dos empleados y el dueño.
En cuanto entró, el otro ladrón que ya había estado antes apareció en escena y tomó de rehén a la mujer que ya había finalizado la compra y estaba a punto de salir del local. Los ladrones sacaron sus armas -un revólver calibre 38 y una pistola 9 milímetros- y se mostraron muy violentos.
Cuando el asalto se estaba llevando a cabo, la esposa de Cantello regresaba de hacer una diligencia. Al observar lo que ocurría, continuó caminando y llamó a la policía desde la casa de un vecino. Los efectivos de Luján Primera llegaron cinco segundos después de que los delincuentes huyeran en una moto por Lavalle en contramano. Y, lo peor es que nunca pudieron dar con ellos.
Mientras los ladrones estuvieron adentro del local, la situación se puso cada vez más densa. Cantello tenía una moto estacionada en la vereda del local y se negó a entregarles la llave. Los sujetos se pusieron muy agresivos porque, además, no les conformó la cantidad de dinero que se llevaban.
Por eso, uno de ellos golpeó con el arma fuertemente al dueño, lo tiró al piso y le pegó patadas en las costillas. "Me tiró un culatazo en la cabeza que yo logré esquivar, si no me mataba", relató Cantello ante EL CIVISMO.
"Los ladrones estaban muy sacados", dijo el dueño del local indignado porque asegura que "en pleno centro no hay un comerciante que no haya sido asaltado dos o tres veces".
Lo peor es que la propia policía, que tendría que dar seguridad a los propietarios de los comercios, genera sospecha entre ellos. De hecho, Cantello contó que días atrás había estado un oficial de Luján Primera tomando algunos datos del local por la denuncia de un robo que había sufrido hace dos meses. ¿Cómo puede ser que dos días después de haber estado el policía sufriera otro robo? Esta fue una de las preguntas que apareció en la cabeza del comerciante ni bien se fueron los ladrones.


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