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No hay consenso
Si se pasa en limpio lo que
ocurrió el lunes en el recinto del Concejo Deliberante, queda
en claro que se trató -sin entrar en detalles secundarios- de
un enfrentamiento más entre los caminos que elige seguir la
política y sus actores, y el rumbo que reclama la sociedad y
sus vecinos.
El lunes se evidenció que el consenso popular para la
creación de un Fondo de Seguridad Ciudadana no existe. El
intendente Miguel Prince y sus doce concejales lo saben, pero
hasta ese día prefirieron continuar con sus planes, cerrados
en un falso acuerdo que se logró con punteros políticos,
personas interesadas en manejar el dinero de ese Fondo y
entidades amigas del poder por favores recibidos.
Como enorme logro en el armado del proyecto, el concejal
Eduardo Gallego habló de una reunión a la que asistieron
más de 30 instituciones de Luján. ¿Gallego tiene idea de la
cantidad de entidades que faltaron? Todo indica que Gallego y
su jefe lo saben, pero les conviene hacerse los distraídos.
Por otra parte, si el consenso era tan seguro como lo
afirmaron los ediles justicialistas, era imposible pensar que
cerca de 100 personas de distintos estratos sociales lo
cuestionaran desde la barra.
El otro gran argumento para defender la creación del Fondo es
el apoyo recibido del Ministerio de Seguridad de la Provincia
de Buenos Aires. "El propio ministro Juan Pablo Cafiero
concurrió a Luján y firmó un convenio", dijeron los
ediles del Partido Justicialista.
Esos concejales de ingenuos no tienen nada. Saben que Cafiero
manifestó su apoyo incondicional porque la aplicación de un
plan local de seguridad lo desliga de la única
responsabilidad que debe cumplir como funcionario. Qué mejor
para el gobierno provincial que un municipio haciéndose cargo
de lo que no le corresponde y, además, consiguiendo los
fondos para solventar los gastos policiales. Para Cafiero el
negocio es redondo.
Si la sociedad no se expresaba como lo hizo el lunes, el Fondo
era un hecho, muy a pesar de los argumentos contundentes que
esbozó la oposición en la bochornosa sesión ordinaria Nº
15.
Habrá que ver cómo trabaja el oficialismo en los días que
separan el escándalo del lunes pasado de la sesión del
próximo 11 de noviembre. Uno de los caminos posibles es
sentarse a analizar, de modo minucioso, cada uno de los puntos
críticos que detallaron las tres bancadas de la oposición. Y
en particular una reglamentación leída por el edil Gerardo
Amado que echaría por tierra la recaudación que el
Departamento Ejecutivo pretende lograr.
Es más, el oficialismo tendría que repasar qué sucedió con
otras responsabilidades que tomó para "ayudar" al
gobierno provincial. El estado del Hospital "Nuestra
Señora de Luján"; la precariedad de algunos ámbitos
educativos; el olvido en el mantenimiento de la Planta
Depuradora o el simple arreglo de las rutas hablan a las
claras de la acción de los funcionarios bonaerenses.
Todos estos elementos tienen que entrar en la mesa de debate
sobre el futuro de la creación de un Fondo para seguir
arrebatando dinero del bolsillo de la gente, sin ningún
resultado positivo asegurado.
Los otros caminos a seguir en estos días se vislumbran como
equivocados: sesionar a puertas cerradas, es decir, a espaldas
del pueblo; o deliberar con una barra repleta de personas
convocadas por el aparato de gobierno "a cambio
de...". Entonces, el consenso estará dado por quién
grita más o menos, fomentando un clima de enfrentamiento que
no lo hace bien a nadie.
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