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Equipar a la policía
Aseguran que invitaron a más
de cien entidades de todo el partido de Luján. De las
reuniones de armado del proyecto participaron treinta. Y con
ellas creen que está cubierto el consenso. Así se presenta
el respaldo del oficialismo al Plan Integral de Seguridad
Ciudadana.
No conformes con ello y muy a pesar de la centena de personas
-en su mayoría comerciantes- que el lunes manifestaron su
oposición al cobro de tasa para mejorar la seguridad, el
gobierno municipal sigue disfrazando la realidad a su antojo.
El miércoles el espectáculo lamentable estuvo a cargo del
intendente de General Rodríguez, Oscar Di Landro, quien se
acercó a nuestra ciudad con la intención secundaria de
presentar un proyecto de seguridad rural y con el objetivo
primario de defender a su amigo Miguel (Prince) en la cruzada
"pro calles repletas de policías".
Di Landro, un entendedor de las virtudes y defectos de la
política actual, se compadeció del momento que atraviesa su
par lujanense y justificó la creación de una tasa "para
no quitarnos la responsabilidad que nos cabe como
autoridades".
En General Rodríguez ya se aplica una tasa para seguridad,
junto con la boleta de alumbrado, barrido y limpieza. Y si
bien Di Landro se explayó sobre los motivos que llevaron a la
implementación de este cobro, casualmente prefirió callar
ante la pregunta obvia: "¿Cuáles fueron los resultados
obtenidos?".
"Los resultados los tiene que dar el comisario, pero
aparte yo no vine a hablar de Rodríguez", respondió,
después de hablar diez minutos de Rodríguez. Un simple
llamado telefónico que realizó este medio tiró por tierra
los espejitos de colores que Di Landro, por pedido de Prince,
vino a vender a los ilusos lujanenses.
Según confirmaron las autoridades del diario de mayor tirada
en la vecina ciudad, "Di Landro es el menos indicado para
hablar de seguridad". A pesar de su tasa y del esfuerzo
que ella implica para los bolsillos de los habitantes de
Rodríguez, la delincuencia sigue teniendo amplio margen para
trabajar.
No sólo no lograron disminuir la cantidad y violencia en los
delitos, sino que tampoco crecieron los recursos policiales.
En General Rodríguez Segunda, una de las dos comisarías
urbanas, ni siquiera cuentan con un patrullero.
Es raro o, por decirlo de otro modo, escaso de transparencia,
porque la tasa se cobra, el dinero ingresa a la Comuna de
Rodríguez, la policía hace sus reclamos materiales, pero las
cosas siguen peor que antes. ¿Al responsable máximo de esta
situación le fuimos a pedir un consejo?
En realidad, en Rodríguez tenemos una imagen futura de lo que
ocurrirá en Luján. Ningún esfuerzo es válido -y mucho
menos si se basa en el costo económico para los ciudadanos-,
si las autoridades municipales no tienen las herramientas
mínimas para controlar a la policía y a su instancia
posterior, la Justicia.
Este es el análisis que se puede hacer con muchos resultados
en las manos, ya que la otra pata del proyecto de Seguridad
Ciudadana es un acuerdo firmado con el Ministerio de Seguridad
bonaerense. El mismo que año a año se ríe de las
solicitudes de refuerzos para las peregrinaciones o que
permite abarrotar de presos las comisarías para que los
efectivos estén ocupados dentro de los edificios policiales y
no afuera, en la calle, en los barrios.
Por otra parte, y entrando en un plano más ideológico, si se
quiere, resulta extraño observar a Prince o a Di Landro
preocupados por equipar a la policía. ¿Qué quedó de
aquellos rebeldes jóvenes peronistas que luchaban por la
justicia social y caminaban al filo de la ley? ¿No será que
tienen terror de que un día se corte la débil estructura
asistencialista que aplican con la gente pobre y tengan que
contar con recursos policiales que les aseguren su continuidad
en el poder? Ellos saben que la policía responde al poder,
democrático o del otro; que siempre es útil al gobierno de
turno.
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