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El peligro en la puerta de casa
Dos delincuentes se apoderaron de
una camioneta que estaba estacionada en la puerta de una casa de
Alsina al 1300. En ese momento la dueña de la Cangoo estaba
despidiendo a una vecina. Dos chicos de 11 años también fueron
víctimas de este triste episodio.
Dos chicos de 11 años pasaron
por un muy mal momento debido a que la delincuencia invadió las
calles de la ciudad. Fue el martes a las 17, cuando se estaban
despidiendo en la puerta de la casa de uno de los chicos porque
habían finalizado el encuentro de catequesis que hacen una vez a
la semana para poder tomar la comunión.
La madre de uno de los chicos tocó a la puerta de un domicilio de
Alsina al 1300 para retirarlo del encuentro. La catequista salió
a despedirlo junto con su hijo. Mientras las mujeres conversaban
en la puerta, el chico subió a la camioneta Renault Cangoo, color
gris, y se quedó con su amigo.
En ese momento dos delincuentes que estaban por la zona
advirtieron la distracción de los vecinos y vieron oportuna la
situación. Eran dos menores, uno con el pelo teñido de rubio y
el otro morocho.
"Cuando los ví de lejos dije, `estos nos roban",
relató una de las mujeres que fue víctima del atraco. Pasaron
sólo segundos de aquella premonición y los sujetos ya estaban
mostrando sus armas e intimidando a las vecinas.
La dueña de casa atinó a entrar para refugiarse, pero en ese
mismo instante se dio cuenta que los chicos y la mujer habían
quedado afuera. Por eso, regresó a la vereda y acató las
órdenes.
Uno de los delincuentes obligó a la mujer a que les entregara las
llaves de la camioneta. La mujer sufrió un pequeño estado de
nervios y, luego de tirarlas al suelo, se fue al medio de la calle
y comenzó a gritar.
Por miedo a que algo se les fuera de las manos, el sujeto armado,
se acercó a la señora la apuntó con el revólver y la obligó a
calmarse.
Los chicos bajaron de la camioneta y se refugiaron en los brazos
de sus madres. Los ladrones no tardaron en subirse al rodado y
escapar lo antes posible.
La tensión duró minutos que para las víctimas fueron horas. Los
vecinos no pudieron ser testigos de demasiados detalles y los
delincuentes se perdieron del escenario del delito con asombrosa
rapidez.
Dos días más tarde, la dueña de la camioneta recibió un
llamado telefónico desde la ciudad de La Reja informándole que
habían hallado un sobre con toda la documentación de la Cangoo.
La mujer tuvo miedo de ir a buscarlos creyendo que podía ser una
trampa.
Por lo pronto, lo que queda de aquella tarde es el miedo de los
chicos y las imágenes que los involucra en un episodio, para
ellos, de película.
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