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La recuperación tarda en llegar
En un partido trascendente en la
lucha por el promedio, Flandria cayó por dos a cero frente a
Argentino de Rosario. El Salaíto se puso pronto en ventaja con el
gol de Ruffa y El Canario no encontró la forma de remontar el
resultado. Finalmente Jorge García estiró la diferencia.
La
historia se sigue repitiendo, las fechas van pasando y Flandria no
logra levantar cabeza. Es irremediable caer siempre sobre el mismo
tema y marcar la racha negativa por la que está atravesando el
equipo Canario. Los comentarios se siguen sucediendo sin que los
cambios sean notorios. Poco queda por agregar, y difícilmente
desde aquí se pueda encontrar la solución al problema.
La llegada de Omar Santorelli era esperada por muchos con gran
expectativa, pero el técnico todavía no ha podido torcer el
destino. Claro está que recién van dos partidos desde que está
trabajando y que algún adelanto hubo en el orden del equipo y la
disposición táctica, pero se necesita tiempo y trabajo para
conseguir resultados. Mientras tanto, el sufrido hincha Canario
deberá seguir soportando sinsabores.
El partido del sábado en Rosario era de suma importancia en la
lucha por el promedio, ya que Argentino es uno de los equipos que
está por debajo de Flandria y entonces, un triunfo para El
Canario, hubiera significado tomar un poco más de aire sobre este
rival. Sin embargo, sucedió todo lo contrario; Argentino de
Rosario se quedó con la victoria, emparejó a Flandria en la
anteúltima posición en la tabla de los promedios y, hasta el
momento, son los dos candidatos en luchar por quien acompañará
al casi condenado Atlanta.
Uno de los objetivos que marcó Santorelli en su regreso era poder
alcanzar a Talleres en los promedios, pero mientras los de
Remedios de Escalada siguen ganando y aumentando su caudal,
Flandria se mantiene en su declive permanente. En doce fechas
sólo pudo sumar cuatro puntos, muy pocos para ambicionar alcanzar
metas en muy poco plazo.
No queda otra alternativa que seguir aguardando la resurrección,
aunque seguramente no llegará en tres días.
Sabiendo la importancia del resultado, la idea era salir a buscar
la victoria sin descuidarse y esperar el momento preciso para
presionar al rival. Sin embargo, los planes previos se derrumbaron
enseguida. A los 4 minutos, Ruffa puso a Argentino de Rosario en
ventaja y todo lo que se había preparado previamente no servía
para nada.
Con el marcador adverso Flandria se vio obligado a salir a atacar,
aunque esto significaba el riesgo de crear algún hueco en defensa
y exponerse al contraataque del rival. Esta fue la característica
que tomó el desarrollo del juego durante el resto del partido,
del cual el local sacó mejor provecho.
Flandria intentó ganar el medio y así generar juego para
volcarse al ataque. Chocó con su propia impotencia y no encontró
al jugador clave que pudiera organizar su salida en ataque. Todo
se trasladó a pelotazos sobre el área rival que, por lo general,
terminaban en la cabeza de un defensor o en las manos de
Campestrini.
El complemento fue más de lo mismo. Flandria intentaba y
Argentino esperaba firme atrás cuidando el resultado. Castellón
estuvo cerca de conseguir el empate pero no pudo concretar. El
Canario comenzó a desesperarse y ello permitió que los
contragolpes del local fueran cada vez más peligrosos, hasta que
a los 22 minutos Iriarte se fue por su sector y sacó el centro
para Jorge García, quien con una impresionante volea marcó el
segundo para Argentino de Rosario.
A pesar de no mostrarse superior, el local tenía a su favor una
diferencia en el marcador que para Flandria fue inalcanzable. De
nada sirvió el esfuerzo y las ganas. Faltó claridad, El Canario
nunca pudo quebrar el bloque defensivo del local, y en las pocas
oportunidades que tuvo frente al arco rival surgió la figura del
arquero Campestrini para alejar toda duda.
Flandria se trajo de Rosario otra derrota; de esas que duelen
porque aquí los tres puntos pueden tener una incidencia
fundamental en el futuro. Habrá que seguir esperando. Hasta
cuándo se pregunta el hincha Canario, pero así es el fútbol.
Hay épocas buenas y otras de sufrimientos. Por ahora, esta
última es la que le toca vivir a El Canario y sólo queda la
esperanza que el próximo sábado le vaya mejor; que aparezca el
primer triunfo, que cambie la suerte y que la racha se corte.
Claro está que se necesita mucho más que suerte, pero un poco de
liga no vendría para nada mal y en una de esas esto ayuda a que
el funcionamiento del equipo cambie y que la historia se pueda
revertir.
En realidad, estas son simples conjeturas. La triste realidad es
que hoy Flandria ocupa el último lugar en la tabla; es de los
equipos comprometidos con el promedio y el futuro. ¿Quién puede
predecir el futuro?
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