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El señor de las coronas
Cuando todavía restan tres
carreras para culminar el campeonato, Fabio Yabar ya se aseguró
el título en la Clase "B" del TC Regional al ganar
todas las carreras que se disputaron en el año. El exitoso piloto
de Cortínez nos cuenta su pasión por el automovilismo y el
motivo de sus logros.
Desde
muy chico, Fabio Yabar fue atraído por los autos de carrera. Aún
recuerda cuando cierta vez dejó la comida y se fue a llorar al
patio de su casa porque, sobre el final, su ídolo Roberto Mouras
perdió una carrera increíble. Tenía apenas cinco años y no se
perdía ninguna carrera del TC del Oeste.
Dejando fluir su pasión, nos cuenta su simpatía por los hermanos
Rubén y Jorge Roux y recuerda a Juan Carlos Ritacco, El Flaco
Guala, Darío Iglesias, El Patón Deambolena y hasta nos sorprende
hablando de Carlitos Gramática. Por aquellos años se dio el
gusto de subirse por primera vez a un auto de carrera. Fue cuando
Jorge Palacios lo llevó en su auto hasta San Andrés de Giles
sentado en la butaca del acompañante. Claro, que como es un
perfeccionista, hace la acotación que era sobre el lado izquierdo
porque aquel auto tenía el volante al revés.
Llegó el momento de ser protagonista y empezó corriendo de
acompañante. Al poco tiempo se dio el gusto de conducir su propio
auto y el entusiasmo fue tanto que en el año de su debut, para
despejar dudas, se coronó campeón. Al año siguiente debió
conformarse con el subcampeonato. Este año se decidió a salir
nuevamente campeón y para que no hubiera ninguna sorpresa ganó,
hasta ahora, todas las carreras disputadas: se aseguró el título
a pesar de que aún faltan disputar tres competencias.
Para conseguir todo esto, además de su capacidad como piloto y su
fanatismo por la perfección, necesitó del apoyo incondicional de
su esposa, Adriana Ferrari, y sus hijos Abraham, de ocho años, y
Salomé de cinco -un reducido pero eficaz equipo-, su mamá, su
papá, su tío Nito y una importante cantidad de amigos que
colaboran económicamente para afrontar los costos de este, cada
vez más caro, automovilismo.
El flamante campeón le fue contando a EL CIVISMO algo de su
historia y los fundamentos que lo llevaron a conquistar un nuevo
título.
- ¿Cómo fue tu inicio en el automovilismo?
- Yo comencé con El Vasco Pitrau que me llevó dos o tres
carreras como acompañante; era con la cupecita, así que creo que
fue por 1997. Después, Rodolfo Bianchi compró su auto y corrió
las últimas carreras de ese año y yo fui de acompañante. En
1998 corrimos todo el año, y también en 1999 cuando Rodolfo
salió campeón.
- Tu debut como piloto fue con un título.
- En el 2000 le compré el auto a Mario Silva, pero como Rodolfo
ya había salido campeón en la Clase "B" y quería
correr en la Clase "A" llegamos a un acuerdo: nos
cambiamos los autos. Fue mi primer año como piloto y tuve la
suerte de salir campeón.
- Después vino el subcampeonato.
- Al año siguiente me fue mal en el comienzo y paré en las dos
primeras carreras. Gané la tercera que se corrió en Baradero,
pero El Vasco Pitrau ya me llevaba 42 puntos de ventaja. Al final
del campeonato quedé a siete puntos detrás de él y salí
subcampeón.
- Este año te aseguraste el título con anticipación.
- Sí. El auto anda como nunca y seguramente yo también debo
andar mejor que otros años.
- ¿Dónde considerás que está la diferencia con el resto de los
pilotos?
- Para mí la principal diferencia está en algo que hay que tener
muy en cuenta. El auto, desde que yo debuté, tiene disputadas 39
carreras, de las cuales yo subí 32 veces al podio y el auto nunca
se paró porque se le cortó el cable de acelerador o se engranó
una punta de eje, se rompió la caja o nos olvidamos de echarle
grasa al diferencial. Las únicas dos veces que se paró el auto
fue por roturas que no dependen de uno. Con esto quiero decir que
yo he visto muchos autos que iban ganando y se pararon por
diferentes motivos mínimos. Eso es falta de trabajo.
- Entonces, ¿parte de la carrera se comienza ganando en el
taller?
- Y sí. Yo creo que es fundamental. Repito: he visto pararse
autos por pavadas que se podían haber solucionado antes de la
carrera si se revisaba bien. Yo al auto le hago mucho
mantenimiento. Por ejemplo, si tengo el motor armado y la caja
lista, me pongo a revisar los frenos o el embrague o las puntas de
ejes o cualquier otro elemento para contactar de que todo está
bien.
- ¿Eso significa estar todo el día encima del auto?
- No es necesario estar todo el día encima del auto sino hacer lo
necesario y nada más. Hacer un mantenimiento como a toda máquina
porque, en definitiva, un auto de carrera es una máquina.
- ¿Cómo se conforma tu equipo?
- Mucho equipo no tengo, pero los pocos que somos nos
complementamos bien. En el tema de chasis, alineación, reparar
algo si el auto se golpea o hay que soldar un caño, ahí está
Bocha Rodríguez. El es también el que sabe tirar algunas ideas
sobre el tema y enseguida la probamos; si anda bien, la adoptamos.
La parte del motor -hace tres años, desde que empecé- la atiende
Angel Licalzi. Después me ayudan mi acompañante Puchito Polero,
Mario Silva y su hijo Nicolás, un chico vecino y pará de contar.
- ¿Hay planes para el futuro?
- No tengo nada definido. Con lo que yo puedo hacer, con las
propagandas que pueda conseguir y lo que yo ponga de mi bolsillo,
cuando mucho podré pasar a correr en la Clase "A".
Lindo sería poder hacer como Rodolfo (Bianchi) y comprar una
Chevy del TC 4000, o ir a correr al Turismo Nacional. Como
proyectos lindos hay un montón, pero siempre está el tema del
dinero.
Por ahora, el proyecto podría ser pasar a la Clase "A",
o quedarme en la "B" y correr unas cuantas carreras
simplemente para divertirme sin pensar en el campeonato.
- ¿Qué opinás sobre la actualidad del TC Regional?
- La categoría está mal, porque unos quieren ir a correr en el
asfalto pero otros no; la inscripción es cara, los repuestos
cuestan cada vez más y el que rompe un motor no viene más a
correr. En la última del autódromo, en la clase que corro, se
rompieron tres autos y eso es porque el asfalto es muy exigente.
De lo contrario tenés que hacer como hago yo que cada vez que
vamos al autódromo desarmo todo el auto y lo preparo
especialmente para ir a correr ahí, pero hay muchos muchachos que
esto no lo pueden hacer.
Más allá de eso, hay muchas cosas que están mal. Yo no digo que
haya gente buena y gente mala, pero lo que pasa es que hay algunos
que quieren hacer las cosas bien y otros no tanto. Hay cosas que
se están haciendo mal y habrá que mejorarlas.
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