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Lo lógico
A nadie tiene que sorprender la forma en que deliberó en la noche del lunes pasado el "Honorable" Concejo Deliberante de Luján. Tampoco debe generar estupor la aprobación de un proyecto que, en apariencia, no cuenta con el aval de la mayoría de la sociedad. Encuestas, cartas, comentarios y llamados eran contundentes en la opinión.
El del lunes es el Concejo que se supo construir con más del 50 por ciento de los votantes expresando su bronca en las urnas. Son dieciocho ediles que actúan con legalidad, pero están carentes de legitimidad.
Es lógico, entonces, que sus ideas, sus proyectos, sus resoluciones, estén alejadas de las urgencias de la gente. En el caso puntual de la seguridad, los ciudadanos piden medidas urgentes para frenar la intranquilidad, pero no reclamaron nunca la creación de una nueva obligación de pago.
Es lógico que estos concejales no escuchen, que se cierren con sus pensamientos, que defiendan a capa y espada propuestas que caminan a contramano de las necesidades de la gente. Y también es lógico que al momento de la votación estén custodiados por sujetos que son convocados al recinto para intimidar a los que piensan distinto.
El lunes, por esa lógica que se explica más arriba, los doce concejales del Partido Justicialista aprobaron la creación de un Fondo de Seguridad Ciudadana, enmarcado en un Plan Integral de Seguridad Ciudadana.
Jamás aceptaron la posibilidad de llamar a una consulta popular que ratificara o rectificara el rumbo. Es evidente que las consultas populares sólo se hacen cuando la propuesta del poder está segura de su triunfo.
En sólo dos puntos de los argumentos oficialistas se vislumbra una pizca de verdad: la gente le pide a los gobernantes que "hagan algo" y la oposición en Luján es una máquina de cuestionar, pero mantiene una gran deuda: la generación de proyectos alternativos.
Así las cosas, el terreno está fértil para la introducción y aprobación de temas que, arbitrariamente, crea conveniente el oficialismo mayoritario. "Este Plan Integral y este Fondo es lo que se armó desde el Departamento Ejecutivo. Hicimos algo, ¿qué es lo que propone como alternativa la oposición?", repitieron los justicialistas en cada uno de los debates. Del otro lado, silencio.
Fondo para la Seguridad Ciudadana; instalación de juegos electrónicos; desvío de partidas con un destino fijo; deudas con los sectores más prioritarios de la sociedad. Ese es el panorama que dibujan un Concejo Deliberante y un Departamento Ejecutivo municipal creados con una mayoría que no los quiere; que se cansó de su burocracia y sus inútiles pagos; que se hartó de pedir que se vayan todos.
Después de las últimas elecciones lo lógico indicaba que ninguno de los ediles debía tener el caradurismo suficiente como para asumir, pero los candidatos "electos" festejaron su ingreso al Concejo como un triunfo. No lo votó más del 50 por ciento de los sufragantes, pero ellos celebraron la victoria.
¿Qué podemos esperar de seres tan necios? Como se expresa más arriba, podemos esperar lo que sucede cada lunes que hay sesión del cuerpo deliberativo. Puesta en marcha de medidas que sólo atienden a sus intereses; que chocan contra el pensamiento del pueblo; que nacen teñidas de sospecha, y que para lograr su aprobación deben contar con un escudo de militantes pagos que protejan la incapacidad deliberativa.

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