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Otra revuelta en la comisaría
Un nuevo motín se produjo en
Luján Primera. En lo que va del año es el tercero. Los presos
exigen que se resuelva la problemática de superpoblación. En
esta oportunidad también habría habido un intento de fuga.
Durante la mañana del sábado se
volvió a vivir una intensa tensión en la Comisaría Primera de
Luján. Una vez más los presos se revelaron, pero en este caso la
situación se agravó porque hubo intento de fuga por parte de los
reclusos.
No hace exactamente un mes los 46 presos que estaban alojados en
los calabozos se amotinaron para reclamar la problemática de
superpoblación que tienen las dependencias del conurbano
bonaerense. Hace tiempo que los presos están alojados en pésimas
condiciones y hacinados en un espacio que está preparado sólo
para ser ocupado por 17 personas.
En esta ocasión, los reclusos habrían intentado espacar por un
boquete que realizaron en el calabozo principal. Se trató de la
misma maniobra que intentaron concretar el 4 de abril pasado
cuando la situación casi se va de las mamos de los policías
locales.
Las rebeliones se están repitiendo con mayor frecuencia y la
población de Luján teme el peligro que genera una comisaría
implantada en pleno centro de la ciudad y abarrotada en su
capacidad para alojar presos.
A partir de las 11 se comenzó a sentir la tensión en las puertas
de la seccional. El titular Claudio Martínez prefirió cerrar la
calle Las Heras y mantener el frente despejado hasta que todo
volviera a la normalidad.
Algunos vecinos manifestaron a EL CIVISMO haber escuchado gritos y
golpes contra los barrotes de las celdas. Pero en ningún momento
oyeron detonaciones de armas de fuego como ocurrió en el primer
motín que se vivió este año.
Luego de una hora, la policía aseguraba ante el público que la
situación estaba completamente controlada y que en cualquier
momento iría el carro de asalto para realizar algunos traslados.
Sin embargo, para esa hora, la comisaría estaba rodeada por los
familiares de los presos que intentaban entregarles la comida y
saber en qué condiciones estaban cada uno de ellos.
Pese a que todo había terminado, la comisaría tardó en retomar
su funcionamiento normal y la problemática de superpoblación
sigue sin resolverse.
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