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Estuvo cerca de quedarse con todo
En su visita a Laferrere,
Flandria se trajo un valioso punto y estuvo cerca de ganar el
partido. Con un golazo de Diego González, El Canario se puso en
ventaja. Luego, con uno menos por la expulsión de Barrientos,
aguantó casi todo el complemento hasta que Nieva logró el empate
para los locales.
Claro, que las necesidades son
otras; pero en épocas de escasez, conseguir un punto de visitante
y en un reducto tan difícil como el de Laferrere, no es nada
despreciable. También es cierto que en lugar de uno pudieron ser
tres y que esta posibilidad estuvo muy cerca, pero ya es sabido
que en el fútbol lo que pudo ser y no fue, no significa nada a la
hora de sumar.
Con una magra campaña que lo hundió en lo más profundo de la
tabla durante varias fechas, Flandria recuperó el ánimo la
semana anterior cuando se dio el gusto de bajar a All Boys de la
punta. Con ese optimismo que da una victoria de esta magnitud, El
Canario fue hasta Laferrere sabiendo que el rival que le tocaba
enfrentar era difícil y que se hacía aún más complicado
jugando de local.
Y Laferrere comenzó a mostrarse desde el principio. Casi no lo
dejó respirar a Flandria y tomó con decisión el control del
partido. Se paró bien en el medio, jugó por los laterales
abriendo el panorama y así se sucedieron las situaciones de
peligro frente al arco de Flandria, siendo la más clara un remate
de Ledesma que se fue apenas elevado por arriba del travesaño.
Laferrere dominaba pero no concretaba, mientras que Flandria no
conseguía meterse en el partido y se veía desbordado por un
rival con mayor empuje y decisión. Sin embargo, fue El Canario el
que consiguió ponerse en ventaja; fue a los 19 minutos con una
jugada que arrancó en una combinación entre Casenave y
Castellón. El Chivo que estiró el pase para Diego González
quien, pisando la medialuna, sacó un impresionante zurdazo que se
metió abajo, junto al palo izquierdo del arco defendido por
Eyheramonho.
Laferrere habá hecho el gasto, pero Flandria fue más práctico y
se encargó de hacer el gol. Esto pegó fuerte en el equipo local
que se vio sorprendido y tardó en reaccionar. Entonces, comenzó
a crecer Flandria y a justificar la ventaja.
En un contragolpe entre Menseguéz y Castellón, El Canario casi
llega al segundo y después fue Diego González quien tuvo otra
oportunidad a favor del visitante.
Flandria jugaba con la desesperación de Laferrere, y sin mucha
demostración sacaba mejor provecho de la situación, ya que en el
local, ni la habilidad de Blanco ni la experiencia de Ruffini,
bastaban para recuperar el rendimiento de los primeros minutos.
Pero, como en este campeonato nada le resulta fácil a Flandria,
comenzaron a aparecer los inconvenientes. El primero fue a la
media hora de juego. Flavio De Rossi debió salir del campo de
juego por una lesión y fue reemplazado por Scagliotti. Si bien el
reemplazante cumplió a la perfección con su tarea, nunca es
bueno para un técnico tener que hacer un cambio obligado cuando
el esquema pensado está funcionando bien.
AGUANTO HASTA QUE PUDO
No se necesitaba ser un experto en materia de fútbol para saber
que en el complemento Laferrere iba a salir con todo, intentando
cambiar el resultado, y Flandria también lo sabía. Pero los
planes de Santorelli se iban a encontrar, nuevamente, con una
dificultad y fue cuando apenas se jugaban 3 minutos de la segunda
parte. El árbitro Alejandro Castro entendió que Christian
Barrientos estaba simulando una falta y le sacó la segunda
tarjeta amarilla. El Canario se quedó con un hombre menos y todo
un tiempo para aguantar el resultado.
Laferrere se fue con todo al ataque y a Flandria no le quedó otra
opción que la de refugiarse en su propio terreno. El local fue
arrinconando a Flandria en su propia área, pero no encontró
fácilmente el modo de quebrar el bloque defensivo del equipo de
Santorelli, donde Matías Giordano respondió bien custodiando el
arco y donde Sebastián Pérez y Raúl López, se encargaron de
despejar cada pelota que rondaba por el área.
El técnico local movió enseguida el banco tratando de reforzar
el ataque y respondió Santorelli, quien primero hizo ingresar a
Maximiliano López por Menseguéz y, después, ya resignando la
posibilidad de buscar algo en la ofensiva, reemplazó a Castellón
por Trinidad.
Con un corazón grande y una voluntad de acero, Flandria aguantó
a pie firme el embate de su rival hasta que a los 43 minutos vino
el desenlace que todos imaginaban y Pablo Nieva logró el empate
para Laferrere.
Sobre el final, Flandria casi se queda sin nada cuando un remate
de Rearte dio en el palo y se fue cruzando toda la línea del arco
sin que nadie pudiera empujarla al gol.
Estuvo cerca del triunfo y aguantó hasta que pudo; casi lo pierde
pero salvó un punto y, lo más importante, es que el ánimo sigue
en alza y esto es bueno para intentar lograr la recuperación
definitiva.
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