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Hicieron un trabajo fino
Esta vez se llevaron los
reflectores que iluminan la cancha principal del campo deportivo.
Además sustrajeron la instalación eléctrica y la grifería de
los vestuarios. Sus directivos ya no saben qué medida tomar para
prevenir los delitos.
La Escuela de Fútbol Infantil
"Cesar Luis Menotti" ya sufrió 26 ilícitos. En julio,
el campo deportivo quedó vacío tras haber sido asaltado tres
veces en menos de una semana. Esta historia se volvió a repetir.
Durante la noche del sábado y del domingo, los delincuentes
estuvieron una vez más en el campo deportivo de 9 de Julio al
1600. Esta vez apuntaron al sector de los vestuarios y a la
iluminación de la cancha.
El primer día, los ladrones arrancaron los cables de la
instalación eléctrica, el tablero de luz que fue colocado hace
pocos meses y la grifería del vestuario.
Al día siguiente, los sujetos regresaron para poder sustraer los
reflectores que iluminan la cancha de fútbol principal del campo
deportivo. "No sé cómo habrán hecho para llegar hasta
allá arriba y no caerse", dijo a EL CIVISMO Adriana, la hija
del director técnico del club Domingo Aranda.
No sólo se trataba de una carga pesada sino que, además,
debieron trepar unas torres de 13 metros y bajar con un reflector
de mil voltios. Este tipo de reflectores no son comunes ya que no
todas las escuelas de fútbol infantil cuentan con tal
iluminación. Por eso, Aranda presume que es posible detectar a
quiénes van a ser vendidos.
Otra de las cosas que sorprendieron al técnico fue que los
ladrones dejaron huellas que indicaban que regresarían durante la
noche del lunes para continuar con el "trabajo".
Los sujetos habían cortado todos los cables y desconectado los
otros tres reflectores que quedaron en el predio para sustraerlos
al día siguiente. Ante esto, los responsables del club llamaron a
la policía y exigieron que se realizara un patrullaje por la zona
durante toda la noche.
El jefe de calle de Luján Primera, suboficial Contreras dijo que
"iba a intentar tener vigilado el lugar". La certeza de
que nadie se llevaría lo poco que quedaba en el predio deportivo
no existió ya que el policía nunca prometió tomar una medida
concreta para evitarlo y, menos aún, se comprometió a encontrar
a los delincuentes.
Ahora, los malvivientes habían sustraído aquello que se había
salvado en los anteriores delitos cometidos contra la escuela de
fútbol. Una vez más los directivos estudian la manera de poder
seguir brindándoles los servicios mínimos a los chicos para que
puedan continuar con sus entrenamientos.
La falta de electricidad en el campo hace que los jugadores no
tengan ni siquiera agua en los vestuarios y tampoco cuentan con
los sanitarios completos.
Llama la atención que continúe la seguidilla de robos. En
principio, la transición de la titularidad de Luján Primera daba
la esperanza a los pequeños futbolistas y a los directivos del
club de que esta situación no se volviera a repetir. Pero el
comisario Claudio Martínez, al igual que el ex titular de la
seccional local Daniel Cosimano, no pueden poner fin a esta
problemática.
Es muy sospechoso que cada vez que se produce un ilícito en
Menotti, sus directivos otorguen pruebas contundentes sobre la
identidad de los posibles autores de los robos y que las
autoridades no den respuestas.
A estas preguntas se suma la maldad con la que actúan los
ladrones cada vez que invaden impunemente el campo. Es inevitable
que esta situación siga generando desgaste en los responsables de
la escuela de fútbol y que se ponga en peligro la continuación
de las actividades.
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