- ¿Cómo pasaron
sus días después de haber dejado la presidencia?
- Para mí es una
alegría estar en Pilar. Amo mucho este sitio, la casa que
construí yo y planté sus árboles, así que estoy muy bien,
rodeado por la amabilidad y la cordialidad de la gente de este
lugar. Me hice el compromiso de no hablar. Mi silencio era mi
contribución y el plazo fue el tiempo teórico de mi mandato
(10 de diciembre de 2003). Al concluir, he hablado y comencé
con los relatos sucedidos para transmitir mi experiencia.
- La primera vez que
tuvo contacto con la prensa fue en España. Allí se dijo que
usted estaba escribiendo sus memorias.
- En España no hice
declaraciones, sólo fueron conversaciones como las hice aquí
en el país, que fueron trascendidos. Se hacía a través de
Claudio Escribano o por escritos judiciales. De manera que
mantuve formalmente mi silencio hasta ese momento. Y el libro
de memorias alguien lo inventó, pero eso no excluye que pueda
hacerlo. Por ahora ordeno los documentos y recorto los
acontecimientos de ese tiempo para transmitirlos de la mejor
manera, en perspectiva de la experiencia que significa. No
tengo rencores ni reproches, asumo mis errores, donde el mayor
ha sido no haber concluido mi mandato y completar los
objetivos que nos propusimos...
- ¿Qué
responsabilidad tuvo su vicepresidente Carlos Alvarez, antes
de su renuncia, con relación a las coimas en el Senado?
- Allí trabajamos
todos porque el objetivo era generar mejores condiciones para
el empleo. De hecho se dieron, aunque en el Senado mutilaron
mucho el proyecto de ley. Cuando surgieron las versiones de
que algo había ocurrido en el Senado, como él era el titular
de ese cuerpo, debió ocuparse primordialmente del tema. Le
dije que sus planteos eran acompañados por todo el gobierno y
por mí, como presidente. No había diferencias y después él
tomó el camino de reprochármelo pero sin ningún fundamento.
Sabe que eso es falso y así lo manifestó ante el juez. Esto
tiene que ver con un cálculo mediático.
Después de cargar
contra Alvarez, De la Rúa apuntó al lujanense Pontaquarto.
"Ahora aparece en la causa este señor Pontaquarto, que
sin duda tiene alguien atrás que responde a intereses
económicos. Además lo dijo el presidente Kirchner y se
publicó en La Nación: fue pidiéndole plata. El presidente
dice que no le dieron, pero quizá algún otro sector del
gobierno se la puso. Entonces, él sale a inventar cosas,
cambia los nombres de los legisladores involucrados, hoy son
otros distintos a los que se nombraban en el 2001. El respalda
y construye honras y con un pequeño giro con el arma con que
apunta, involucra al presidente para perjudicar, para servir a
los intereses que están atrás, que quieren distraer o tapar
otras cosas, o justificar políticas actuales.
Para De la Rúa,
Pontaquarto "no es inocente, porque trata de exponerse en
una posición de obediencia debida. Y encierra tantas
contradicciones en su declaración que no debiera ni ser
tomado en cuenta. En su misma declaración, un día le
atribuye la frase central a Genoud y otra vez a Alasino, que
dice que las explicaciones fueron en el trayecto de vuelta y
después en el despacho, horas más tarde. Además hace una
descripción del despacho presidencial ajena a la realidad.
- Entonces, ¿cuál
cree que es la situación actual?
- Pese a lo difícil de
probar el hecho negativo, como se enseña en los libros de
derecho, hay una demostración completa de la falsedad. El
otro es Terragno, que habla de un decreto de reasignación de
fondos, que fue una ratificación de lo que ya se venía
girando normalmente a la SIDE. De modo que él mete
suspicacia, por eso dije que era un bandido y lamento haber
utilizado esa palabra, quise decir que era un mentiroso. Acá
se metieron muchas cosas falsas incomprensibles. Esto es falso
a lo que a mí respecta y quieren que reconozca lo que no
existió. Jamás se me demostró que esto hubiese ocurrido
más allá de las versiones y sospechas. Sin embargo, por las
sospechas revitalizaron esta causa a partir del trabajo de los
fiscales del sistema republicano. Yo ratifiqué la confianza
que tenía en mis funcionarios y nada de esto había ocurrido,
pero han mentido tanto en la opinión de la gente que aún en
la negativa es difícil porque se piensa que si la mayoría lo
cree, debe ser. La gente cree por lo que le cuentan y el
desprestigio que arrastraba la institución parlamentaria
desde la ley de la reforma de la Constitución Nacional de
1994. Así que, como todos los casos, estoy a disposición de
la Justicia. Sufrí una larga persecución que templa el
espíritu y me hace ver la dimensión del sacrificio y el
esfuerzo por el país, que me hizo asumir la presidencia del
Estado y el gobierno. Uno a uno se van destruyendo los
argumentos de las causas que me han iniciado y de todas las
mentiras que levantan en mi contra.
CULPAR AL MENSAJERO
- Usted habló de
una situación mediática de las personas que se vieron
involucradas, ¿qué hay de cierto en todo lo que se dijo en
los diarios de lo que realmente sucedió?
- Lo central es que al
mismo tiempo en que se habla de hechos presuntos, supuestos o
posibles, se los presenta como si fueran reales. Entonces, el
lector toma de eso la información que los hechos fueron
reales y existentes. Y dejando de lado la calificación de
presuntos, supuestos o posibles. Este es el planteo, si en un
programa de televisión le muestran una mesa llena de dinero y
se dice que esto es lo que se pagó, en realidad están
diciendo que no sabemos si se pagó. Yo le digo como
presidente, mi deber era investigar, averiguar y digo, nunca
se demostró, nunca nadie me demostró que el hecho concreto
existió. Hoy se presentaron pruebas concluyentes de todas las
áreas del gobierno que no había tenido movimientos en las
cuentas ni de recursos. (...) En mi caso, como presidente o
como le corresponde al juez, vale manejarse por la sospecha o
la mera hipótesis. Ahí es a donde hace falta la
comprobación. Aparece entonces Pontaquarto con un relato y
debe examinarse su credibilidad. Y hay tantos elementos que se
presentan que no es menor su propia personalidad y sus
antecedentes.
- ¿Cómo va a
terminar esta causa?
- Si algo existió,
ojalá que algo se probara y se demostrara. Y si no existió,
que quede a salvo la honra de las personas y se liberen del
manto de sospecha las instituciones. Aunque lo peor que puede
pasar es que no sea probado, a nadie se puede condenar. Esto
es un fracaso de la Justicia, en vez de ser un triunfo de la
ley queda dañada la Justicia por no haber podido confirmar la
tesis de quienes la plantearon. Mi reflexión es que debe
actuarse sin presionar al juez, sin condicionar su decisión a
los resultados sino respetando lo que surja de la prueba.
- ¿Cuál es el
futuro político de Fernando De la Rúa?
- Estoy absolutamente
alejado de la política de competición por el dominio
partidario o la lucha por candidaturas. Mi deber es aportar mi
experiencia y me da gran alegría estar con los amigos de
siempre y con aquellos que me demuestran su afecto pese a los
ataques que se hicieron.