En el barrio Villa del
Parque no logran salir de la consternación que les provocó
la detención de los jóvenes Juan Pablo Miranda Castro y
Fernando Ezequiel Cufré, a quien todos conocen como
"Cacha". Y los más impactados por la noticia de la
participación de estos chicos en el asesinato de Elcear
Benítez, de 82 años, son los trabajadores sociales del
barrio, en especial los que colaboran hace años con la
parroquia Sagrada Familia de Jesús.
Juan Carlos
"Pichi" Rodríguez es uno de los responsables del
comedor social de la parroquia, fue fomentista algunos años y
ahora trabaja como secretario del bloque de la UCR en el
Concejo. Pidió a este medio manifestar su dolor por lo
acontecido "con chicos a los que vi criarse".
"Me duele un
montón que, ante un hecho tan grave e indefendible, se los
trate como animales, bestias, salvajes, despiadados. No quiero
ni puedo defender lo que hicieron, porque además merecen su
castigo. Pero por favor, que se entienda que son chicos como
cualquiera, de barrio, que iban al comedor y compartían las
actividades de la parroquia".
"Son chicos
normales que llegan a este drama por los problemas sociales
que atravesamos. Tuvieron una infancia muy dura, muy dura,
pasaron de todo y siempre en un marco de pobreza. No tuvieron
la oportunidad de estudiar y han sido maltratados,
golpeados", agregó Rodríguez.
"Insisto -dijo
Rodríguez-. No entiendo ni defiendo lo que hicieron, pero
como persona que los conoce de chiquitos me siento dolido de
que los traten como salvajes. Habría que ver la raíz de la
planta para entender cómo van creciendo. Estos chicos
tuvieron una raíz muy floja y por eso, al crecer, se tuercen.
Nosotros, como mucha gente, tratamos de enderezarlos, pero a
veces las cosas no se dan".
Por último,
manifestó: "Sin dejar de reparar en lo que hicieron,
pido que también los grandes hagamos un mea culpa desde el
rol social. Ellos merecen un castigo, pero no dejemos de mirar
a gente grande que seguramente debe haber tenido un rol
importante en lo acontecido y también merecen su
castigo".