Tres personas fueron
aprehendidas en el barrio Santa Elena, tras un allanamiento
efectuado en la madrugada del miércoles por personal de la
comisaría de Jáuregui. En el operativo se secuestró una
gran cantidad de elementos que habían sido robados dos días
antes en el barrio El Ceibo. Dos de las personas detenidas
fueron sorprendidas, una vez concluido el allanamiento, frente
a la vivienda: tenían en su poder sendas bolsas con más de
40 kilogramos de carne vacuna, producto de la faena
clandestina de un animal en una estancia ubicada en el camino
a Navarro. Así las cosas, a los imputados se les agregó otro
cargo más: hurto de ganado mayor.
La investigación
policial comenzó con la denuncia efectuada el lunes por Oscar
Dirresen, domiciliado en Lamadrid 785, quien tiene una casa en
San Antonio y Paso, de barrio El Ceibo. Le habían sustraído
un televisor, una máquina de cortar césped, un centro
musical, garrafas, herramientas y otros elementos. Dirresen
indicó que a otro vecino, Carlos Gabriel Ferrari, de 21
años, también le habían robado algunos objetos de su
propiedad.
Después de la
intervención de la UFI N° 3, a cargo del doctor Ernesto
Lennard, se efectuó el allanamiento en una vivienda ubicada
en San Sebastián 1661, del barrio Santa Elena, sitio en que
-según fuentes policiales- los vecinos veían movimientos
extraños y "a altas horas de la noche concurría gente
que depositaba cosas". Allí fue aprehendido Sergio Pablo
Maderna, de 41 años, domiciliado en el lugar, y se
secuestraron todos los elementos sustraídos.
Mas cuando finalizó el
allanamiento se aprehendió también a Fernando Nievas, quien
fue sorprendido frente a la casa con dos bolsas de carne
recién faenada, producto de un hecho que había perpetrado
junto a Rubén Raciatti, de 29, domiciliado en Champagnat
1734.
Según se pudo
establecer, la carne pertenecía a un vacuno de la Estancia
San Carlos, ubicada en el kilómetro 17 de la ruta 47. El
damnificado fue Juan Pablo Bravo, de 56, y todavía se intenta
establecer dónde está el resto de la carne.
De acuerdo a lo que
indicó el comisario Roberto Gabín -en diálogo con EL
CIVISMO-, la carne secuestrada se entrega habitualmente a
instituciones de bien público, si es que lo autoriza la
Dirección de Bromatología. En este caso, dado el tiempo
transcurrido, los cortes pasarían desde la heladera de Luján
Segunda al plato de los pichichos.