Jueves 8 de Abril de 2004 - Año 89 - Edición 6968 - Edición digital 0238

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Se demoran las decisiones políticas en un área clave de la ciudad

El turismo, una enorme asignatura pendiente

Existía la especulación de que Prince iba a "relanzar", el viernes, el proyecto turístico municipal. Sólo anunció obras menores. La zona evidencia la falta de políticas claras y las situaciones precarias o favoritistas se extienden en el tiempo. ¿Cuáles son las deudas del gobierno en la zona histórico-basilical?

En el área de Turismo, tanto en la órbita oficial como en la particular -aquellos que explotan comercialmente la zona histórico-basilical- esperaban la apertura del período de sesiones ordinarias con especial interés. Se suponía, a partir de ciertos datos de la realidad, que el viernes pasado el intendente Miguel Prince anunciaría el reflote del mil veces mencionado y nunca aplicado "Proyecto Turístico Municipal". Sin embargo, el jefe comunal optó por adelantar obras "menores", sin hablar de la ambiciosa propuesta gubernamental.

En relación con el relegado turismo de Luján, Prince informó algo que se sabía hace varias semanas: que creó una secretaría de Turismo, Cultura y Deporte, a cargo del Arq. Raúl Vilieri, "con un perfil predominantemente técnico". A ello se le puede agregar la incorporación de la joven licenciada en Turismo Laura Forastieri, a quien Prince conoció por su padre, el empresario y dueño de un corralón de materiales, Julio Forastieri.

Sobre obras concretas en el sector, se anunció que está en marcha la prueba piloto de restricción de tránsito en la zona histórico-basilical y plan vial; que se trabaja para la apertura de un destacamento policial; la inminente inauguración de un monumento a Gato y Mancha; la continuidad asegurada (para fines de febrero de cada año) del Festival "Encuentro de la Fe y la Historia"; la construcción de rampas en la calle 9 de Julio y la pintura de un mural en el Museo Municipal de Bellas Artes, actividad prevista para julio.

Sin embargo, la incertidumbre respecto de lo que ocurrirá en la zona turística en los próximos cuatro años de gobierno queda intacta. Y son demasiados los temas que esperan soluciones y acciones urgentes.

A trazo grueso, se debe mencionar la necesidad de realizar un nuevo llamado a licitación que regule las concesiones de las unidades comerciales del Balneario Parque Municipal y la Terminal de Omnibus.

Los montos de dinero que la Municipalidad está recibiendo por estos derechos de explotación son mínimos o directamente nulos. Esto último ocurre en la Terminal, por la cual se tramita un juicio que frenó cualquier posibilidad de pago.

La concesión de la Terminal sigue atada a una licitación pública que data de 1991 y la más reciente prórroga de explotación fue aprobada por el Concejo Deliberante el 31 de enero de 2002.

No sólo eso, también se autorizó una reducción del canon, que ahora estaría rondando los 3.000 pesos mensuales para el total de las unidades, y se excluyeron de la prórroga los bienes correspondientes al restaurante y el salón de la planta alta, que la Municipalidad ahora tiene en su poder sin destinado definido de cara al futuro.

Las distintas unidades que conforman el Balneario Municipal fueron licitadas 1989 y su permiso venció en 1996. Desde entonces, se apeló a las prórrogas y hasta se contemplaron reducciones en los cánones por la crisis económica "y una seguidilla de fines de semana lluviosos".

Desde la oposición en el Concejo Deliberante, se intentó en incontable cantidad de oportunidades conseguir datos oficiales sobre los ingresos percibidos por la Municipalidad desde el 30 de junio de 1997, especificando unidad, ocupante, monto mensual e individual.

Nunca se respondió y está claro que este tema es otra deuda pendiente en las sucesivas gestiones de Miguel Prince. Falta una política clara que respalde las decisiones en el área.

Lo único relevante que se hizo en los últimos años con las unidades del Balneario fue entregar tres, sin licitación ni concurso de precios, a entidades sin pasado rastreable: la Asociación Lujanense de Turismo (ALTU), la Asociación Mutual de Guardavidas Argentinos Asociados (AMGAA) y Abuelos Solidarios.

Ninguno paga y los jubilados son los únicos que, hasta ahora, con su trabajo justifican el permiso de uso. Incluso en el sector de los guardavidas se realizarían actividades comerciales (venta de productos a los turistas) y sólo se conoció, como avance, la compra de una moto de agua.

ATADOS DE MANOS

La tarea para Vilieri y Forastieri no será sencilla. Hay sectores de la zona turística que, por razones obvias, siempre fueron reticentes a los cambios. Y Prince, antes de la última elección, fue por demás complaciente con estos comerciantes o "explotadores solidarios".

No se exagera si se afirma que los flamantes funcionarios del área de Turismo tienen las manos un tanto atadas para modificar la realidad y el futuro inmediato. Los santeros de cajas grandes y chicas lograron permisos de explotación por 25 años y situaciones similares se dan con los vendedores de otros productos o servicios que trabajan en torno a la plaza Belgrano.

Tampoco será sencillo cambiar la inserción económica que tiene Coprotur, entidad que explota el estacionamiento de un par de cuadras alrededor de la plaza y de un sector del Parque Ameghino. En esa zona, además, se sumó el Sindicato de Empleados Municipales, que también luchó por una tajada del dinero de estacionamiento.

Otro permiso histórico, el más jaqueado por un enfrentamiento con el presidente de la institución y el gobierno, es el de la Cooperadora del Hospital, que tiene derecho sobre el estacionamiento medido en la avenida Nuestra Señora de Luján.

El corte de las calles en horario diurno también transita una prueba piloto y se desconoce cuáles son los planes a futuro. Sólo se adelantó de cerrar las calles que circundan a la Basílica de modo permanente, pero el descontento de algunos comerciantes que se sienten perjudicados crece día a día.

¿Y la Plaza de las Artes? Hay funcionarios del municipio que ya hablan de fracaso, pero en las más altas esferas del gobierno se mantiene latente la idea de instalar, en la calle 9 de Julio frente al Hotel Hoxon, la feria de artesanos; aunque otros murmuran acerca de una extraña concesión que habilitaría la instalación de una confitería.

En municipios con recursos muy inferiores a los locales, los logros en materia de turismo son un orgullo puertas afuera. En Luján, "Capital de la Fe y la Historia", seguimos esperando.

 

Vendedores truchos

A lo descripto en la nota principal se debe sumar un nuevo dolor de cabeza emanado desde la zona histórico-basilical: La proliferación de seudo mayoristas de productos para santerías que realizan su actividad comercial libremente, sin que existan controles.

Estos sujetos (serían entre 3 y 4) no son oriundos de esta ciudad. Vienen de la zona de Moreno y hace un par de años traían un pequeño bolsito con su mercancía. Hoy sus bolsos son enormes y sus ventas, que no tributan en ningún lado, perjudican a los escasos vendedores mayoristas que tienen el correspondiente permiso. Una deuda más a saldar en materia de turismo.

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