Dos hombres jóvenes en
compañía de una mujer y un niño de unos 4 años, asaltaron
el miércoles, cerca de las 16.15, Aberturas Mitre. Los
malvivientes, además de llevarse dinero y otros elementos de
valor, actuaron con violencia: golpearon al dueño del
comercio mientras que una mujer que también se encontraba en
el lugar sufrió una descompensación como consecuencia del
mal momento que le tocó presenciar y debió ser internada en
una clínica de esta ciudad.
A partir de este hecho,
el negocio de puertas y ventanas -ubicado en Constitución y
San Vicente- mantiene las rejas en su frente aunque sea en
horario de atención al público y sólo pueden entrar
clientes de la firma o personas que no despierten sospechas de
que se trate de delincuentes.
El asalto ocurrió a
una hora que suele ser de gran movimiento en esa zona, tanto
para los comercios que hay en la cuadra como en la sede de la
Universidad Nacional de Luján, ubicada a sólo 100 metros de
distancia.
Minutos antes del robo,
en el comercio había varios clientes al mismo tiempo que
estaban cargando y descargando mercadería, pero no así
cuando ocurrió el fuerte atraco.
Según la descripción
que hizo el dueño de Aberturas Mitre, Carlos López, los dos
hombres jóvenes habrían actuado bajo los efectos de
estupefacientes. "Estaban re-contra falopeados",
afirmó. Y detalló que uno tenía una cicatriz en una de sus
mejillas y otro un tatuaje entre los dedos índice y pulgar de
una de sus manos. Uno tenía puesto un buzo de color rojo y el
otro una campera de cuero negro.
Si bien en un primer
momento López intuyó que los dos sujetos que acababan de
entrar eran ladrones, la presencia de la mujer con el niño lo
hizo cambiar de idea.
Los falsos clientes
solicitaron el precio de una puerta placa pero enseguida
sacaron a relucir sus verdaderas intenciones. Extrajeron de
sus ropas las armas y apuntaron a la cabeza de la mujer que,
ocasionalmente, estaba en el negocio. Esta persona se
descompuso, quedó inconsciente y tuvo un preinfarto. Luego
del atraco debió ser trasladada a un centro de asistencia
donde quedó internada durante 24 horas.
Luego llevaron a sus
víctimas a una oficina ubicada en el fondo del local de
ventas y ante un intento de resistencia por parte de López,
uno de los malvivientes le dio tres culatazos en la cabeza
provocándole un corte por el que recibió tres puntos de
sutura. La sangre tiñó de rojo el piso cerámico blanco.
Los ladrones se
llevaron 200 pesos que había en la caja, dinero que tenía
López, la cartera de la mujer, un teléfono celular, otro
inalámbrico perteneciente a un aparato de fax y se fueron
como llegaron: caminado por San Vicente en dirección al
barrio Lanusse.
15 minutos más tarde
llegó la policía. Su bien no es la primera vez que roban (3
veces en 2 años) en Aberturas Mitre, lo ocurrido el
miércoles no tiene antecedentes. "Siempre eran rateros y
por eso no hacía la denuncia", recordó López.
ATADOS DE PIES Y
MANOS
Pero esta vez fue a la
comisaría creyendo que iba a obtener una respuesta favorable
ante lo sucedido, pero se chocó con una barrera burocrática
inentendible. "Me dijeron que únicamente pueden
agarrarlo cuando llegan al lugar del hecho y lo encuentran in
fraganti. Si al tipo lo detienen hoy (por el viernes) por
averiguación de antecedentes, no pueden ser reconocidos (por
la víctima) porque no se lo permite el Código Penal. Eso fue
lo que me dijo la subcomisario Cavallero", señaló el
comerciante.
Según trascendió, los
delincuentes son de Luján y la policía contaría con este
dato. Es más, hasta conocería el barrio donde viven, pero
las posibilidades de que sean detenidos serían mínimas ya
que los elementos con que cuenta el fiscal serían
insuficientes para permitir un allanamiento que permita su
aprehensión.
"Cuando estaba en
la comisaría escuché por la radio policía que un agente
daba a entender que sabía quiénes eran y el lugar donde
viven. Es decir, que estos tipos tiene 5 o 6 entradas y no son
unos desconocidos. Acá hay algo que está funcionando
mal", consideró Carlos López.
Por lo tanto, el
comerciante asaltado y golpeado brutalmente dedujo que
"entre el poder político, el poder judicial y la
policía hay connivencia para afanarle a la gente que
trabaja". Y se quejó por las deficiencias que presenta
el sistema. "La policía tuvo tiempo desde el miércoles
para ir a buscarlos a la casa, pero no va porque el fiscal no
le da la orden de allanamiento. Nadie hace nada, ni el fiscal
ni la policía que le elevó las actuaciones. ¿Tenemos que
esperar que pase lo de Castelar donde agarraron al delincuente
(que mató al empresario Bogani) porque hubo 15 mil personas
en la plaza? Y lo fueron a buscar después de haber matado a
dos personas y porque ya no trabajaba para la policía".
A medidas que pasan las
horas y los delincuentes siguen sueltos, López admite que
tiene miedo, "porque si el fiscal y la policía no hacen
nada, estos tipos pueden venir a tomarse revancha".