Las autoridades que
tienen responsabilidad en las obras de restauración de la
Basílica Nacional "Nuestra Señora de Luján"
cumplieron con lo que venían prometiendo desde hace meses:
dar a los medios de comunicación un informe detallado acerca
del avance en las tareas en el templo.
Para los lectores de
este medio, las novedades pueden resultar escasas, ya que
luego de insistir en oficinas de la Iglesia, del gobierno
nacional y de los arquitectos a cargo de la obra, el 28 de
febrero pasado se logró publicar una extensa nota que
titulamos "Los pasos de un trabajo histórico".
La convocatoria a la
prensa fue para ayer a la mañana en la sala de bendiciones de
la Basílica, y despertó el interés de un par de medios de
Luján y de canales de la Capital Federal. El arzobispo de
Mercedes-Luján, Rubén Di Monte; la subsecretaria de Obras
Públicas de la Nación, Graciela Oporto; el titular de la
Dirección Nacional de Arquitectura, Julio Herrero Anzorena y
los arquitectos Jorge Gazaneo y Rodolfo Morello se encargaron
de los detalles. Los acompañaron el director del Museo
Udaondo, Arq. Roberto Grin, y el intendente Miguel Prince,
entre otros.
Básicamente, se
informó que de acuerdo a lo estipulado en el pliego de
licitación, la obra se encuentra en un 20% de avance en
relación con su financiación que, como se recordará, se
calculó en 4.900.000 pesos.
Morello precisó que el
acta de iniciación de las tareas se abrió el 11 de noviembre
del año pasado, razón por la cual el plazo de entrega de la
obra vence el 10 de mayo del año próximo. "Haremos todo
lo posible para que se logre adelantar dos días y finalizar
el próximo 8 de mayo, en coincidencia con el Día de la
Virgen", prometió.
Por su parte, Gazaneo
habló de la obra en Luján como una prueba piloto que
-anhela- sirva para "falta de políticas en materia de
restauración". Como ejemplo, comentó que para el
tratamiento de la piedra se están utilizando materiales que
se usaron hace 30 años en catedrales europeas y para ello
debieron apelar a productos de empresas extranjeras.
"En nuestro país
no ha habido una política nueva en materia de preservación.
Sin duda, no porque no interese, sino porque no había medios
o decisión política para hacerlo. Esto que digo, espero que
Luján logre revertirlo", afirmó el prestigioso
arquitecto.
Luego de un rápido
repaso por las características de los estudios realizados
antes de iniciar los trabajos, Morello llegó a mencionar la
palabra "desidia" para definir lo que ocurrió con
la caída de una de las cruces. Con todo, dijo que se avanza
rápidamente en la construcción de réplicas de las mismas,
tarea a cargo del Astillero Río Santiago.
Los arquitectos dieron
detalles de cómo se volverán a colocar las cruces en la
punta de cada torre. Según indicaron, primero se pondrá la
cruz izquierda (mirando al templo de frente) y una vez
reparada la estructura de la otra torre, se incrustará la
derecha. Creen que ese será el último paso en la tarea de
restauración.
A pesar de la presión
periodística para fijar un compromiso para el inicio de una
segunda etapa de obras, la subsecretaria Oporto fue cauta.
Dijo que para el 10 de mayo próximo el gobierno nacional
espera "tener claros los pasos a seguir", pero no se
animó a prometer una inmediata licitación de los nuevos
trabajos.
"Con esta
reunión, cumplimos con lo que venían pidiendo muchos fieles,
que era saber qué se está haciendo o cómo se avanza en la
obra de restauración de la casa de la Virgen María",
concluyó Di Monte.
Encuesta
El arzobispo Di Monte
sorprendió a los presentes en la rueda de prensa con el
anuncio de la reciente conclusión de una encuesta que habría
encargado su Arquidiócesis. Según indicó el religioso, se
consultó a fieles, peregrinos y entidades relacionadas con
quienes se acercan a la Basílica y se pudo saber que, por
año, visitan el templo de María unos 4 millones de
visitantes.
"De ese total, el
85% viene por motivos religiosos; es decir, que no llegan para
pasear o comer un asado a la orilla del río", expresó
Di Monte, quien prometió para los próximos días ampliar
esta información.