Sábado 15 de Mayo de 2004 - Año 89 - Edición 6978 - Edición digital 0248

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Investigación de la UNLu y la Université Du Maine

Barrios cerrados: Un mundo a espaldas de la ciudad

El Departamento de Ciencias Sociales y División Geografía acaban de publicar un interesante trabajo de nivel académico. Estudió durante 4 años el fenómeno de las urbanizaciones cerradas en Pilar y Luján. Confirma algunas presunciones y advierte sobre problemas que se avecinan.

A esta altura, seguramente, nadie desconoce el fenómeno de las urbanizaciones cerradas, pero tal vez pocos sepan el efecto que éstas tienen sobre la ciudad y los pobladores que en ella habitan.

Luego de 3 años de trabajo, docentes e investigadores de la Universidad Nacional de Luján y de la Université Du Maine indagaron sobre los cambios -tanto sociales como ambientales- que tiene este tipo de emprendimientos urbanísticos cuya propagación en áreas suburbanas y rurales como Pilar o Luján fue notoria en la década del noventa.

La explicación sobre este fenómeno acaba de ser publicada por la UNLu bajo el título: "Estudio sobre el territorio urbano (Etude sur les nouveaux territoires urbains)" de la serie Avances de Investigación. En ella se encuentran los resultados que dejó la labor científica dirigida por el profesor Jean René Bertrand del Laboratorio de Investigaciones en Geografía Social de la Université Du Maine y la docente de la UNLu y co-directora del proyecto Cristina Teresa Carballo.

La idea, al observar lo ocurrido en Pilar y compararlo con lo que sucede en Luján, sirve de algún modo para alertar y prevenir a quienes tienen responsabilidades políticas o con poder de decisión. La finalidad es evitar que se produzcan algunos de los tantos inconvenientes que ahora tiene la ciudad vecina, por no haber actuado a tiempo frente al desembarco masivo en su territorio de este tipo de emprendimientos.

La profesora Cristina Carballo definió a Pilar como un distrito "paradigmático" en materia de countries, chacras de campo o barrios cerrados dentro del corredor norte. Y en el caso del corredor oeste eligió como objeto de estudio la situación de Luján, donde llegaron a existir hace sólo un par de años 41 proyectos para la radicación de urbanizaciones cerradas.

PARA MUESTRA BASTA UN BOTON

Al amparo del modelo neoliberal la construcción de countries tuvo su pico más alto, pero con la crisis desatada en 2002 la expansión se detuvo. De todos modos, Carballo sostiene que aún "quedaron muchas preguntas abiertas". Y agrega: "Muchos municipios en períodos de crisis promovieron este tipo de localizaciones y eso no está mal, pero el problema es que no se prevé una articulación con la trama urbana tradicional".

Esa falta de articulación se refleja en el aspecto social donde, por un lado la publicidad de las firmas inmobiliarias fomenta una nueva forma de vida (mejor calidad, mayor seguridad, facilidades de acceso a todos los servicios, planes de pago, etc.), aunque tiene en cuenta poco o nada la relación de los nuevos pobladores con los habitantes tradicionales del lugar.

El especialista francés Oliver Charron indagó acerca de la percepción que tienen los lujanenses de los nuevos habitantes. Ese fue el eje central de su tesis que también formó parte de la investigación.

Para esto encargó la elaboración de una encuesta, la cual fue realizada en 2002 entre un centenar de vecinos de distintos grupos sociales. Los datos de la muestra revelan el conocimiento que tienen los vecinos sobre las nuevas localizaciones y también el grado de acercamiento con sus pobladores.

- El 37% jamás entró a una urbanización cerrada.

- Entre quienes ingresaron, el 33% lo hizo por trabajo, el 30% para visitar a algún conocido y apenas el 17% admitió tener amigos en un country o barrio cerrado.

- Los vecinos que viven en el centro y tienen un nivel de vida alto o medio conocen este tipo de barrios, mientras que aquellos que viven en zonas más alejadas y más empobrecidas pero casualmente más cerca de los countries, prácticamente no saben nada acerca de lo que sucede del otro lado del alambre perimetral.

- Mientras la gente del centro que tiene un nivel de vida alto logra tener amigos en los countries, los sectores más pobres que pudieron entrar sólo lo hicieron por trabajo poco calificado.

- El 92% respondió que la principal ventaja de vivir en una urbanización cerrada es la seguridad que estas tienen.

- El 52% dijo, en segundo lugar, el estar en contacto con la naturaleza.

- El 25% manifestó como punto a favor la posibilidad de hacer deportes y recreación, y el resto consideró que la accesibilidad que muchos desarrollos tienen con las autopistas es una razón valedera para ir a vivir a un country o barrio cerrado.

Entre los inconvenientes que confesaron tener los encuestados a la hora de evaluar la posibilidad de mudarse a un barrio cerrado fueron los siguientes:

- El 72% consideró el costo de mantenimiento que tiene una vivienda en estas localizaciones.

- El 49% dijo que afecta la vida social y los problemas que presenta el hecho de tener que trasladarse hasta su lugar de trabajo o estudio.

- El 32% señaló el aislamiento que suelen tener las urbanizaciones cerradas.

- El 20% mencionó la distancia que hay entre el lugar de trabajo y su hipotética residencia.

En cuanto a la integración social que tienen los nuevos pobladores con la comunidad ya establecida, los resultados de la encuesta arrojaron las siguientes conclusiones:

- Un 61% piensa que no forman parte de la vida comunitaria de Luján.

- El 58% expresó que los nuevos habitantes no participan de la vida social de esta ciudad.

- El 68% cree que los habitantes de los countries proceden de Buenos Aires y el 8% de Luján, aunque muchos no respondieron esta pregunta.

Como consecuencia de la encuesta, los investigadores llegaron a determinar que los lujanenses conocen este tipo de fenómeno ya que algunos, incluso, han ingresado aunque sea a trabajar en este tipo de barrio, pero en todos estos años aún no se logró la integración social.

"Esto confirma que existe la elección, por parte de los nuevos vecinos, de mantenerse aislados" pero también que los vecinos de Luján "no perciben el impacto de las urbanizaciones cerradas en el territorio", y la causa hay que buscarla en que estas nuevas localizaciones se ubican en zonas rurales o alejadas del casco urbano.

UNA CIUDAD DENTRO DE OTRA

Pero por qué razón, después de 10 años, los nuevos vecinos no se integraron a la comunidad. "Estos emprendimientos tienen una articulación diferente. Los nuevos habitantes se abastecen en los grandes centros comerciales que están al costado de las autopistas -no van al almacén de barrio- y concurren al cine que tienen los centros de recreación y no al que hay en la ciudad. Incluso, algunos tienen su propia capilla, escuela y en Pilar hasta hay universidades privadas en las urbanizaciones. El efecto es tan grande que son como ciudades dentro de un mismo territorio", explica la profesora Carballo.

Si se presta atención al efecto que tuvo en Pilar el auge de los barrios cerrados, la docente universitaria destacó el cambio que produjo en la estructura social y la influencia que ejercen los nuevos y poderosos habitantes. "Hoy tiene más peso desde el punto de vista urbano, político o en la demanda de mayor seguridad, la gente que vive en los countries".

A su vez, el cambio se refleja en el paisaje tradicional. "Si bien la planta histórica de Pilar es importante, no creció como se esperaba y tampoco no hubo el efecto multiplicador de empleo ni se generaron nuevas industrias", explicó la co-directora del proyecto.

En resumen y tal como señala el trabajo de investigación, "los defensores y promotores de estas urbanizaciones cerradas han difundido parte de los resultados de este modelo urbano, y dejaron en el tintero los graves problemas de deterioro social y ambiental que causaron en los centros urbanos históricos donde se aplicaron".

TIEMPOS DE CAMBIO

Otro de los aspectos que los investigadores no dejaron de lado fue la incorporación de tierra productiva que antes tenía como fin la agricultura o la ganadería al mercado inmobiliario, cuyo destino son las urbanizaciones cerradas. Esto plantea como interrogante el futuro que le espera al sector del campo en ciudades como Luján, donde el ritmo del crecimiento poblacional está más cerca del Conurbano que del interior de la provincia y cuya superficie, dedicada a la producción del suelo, día a día se va reduciendo.

"Hay un cambio que es la rentabilidad de las unidades de producción dentro del modelo agropecuario pampeano: Ya sea por la renta inmediata o por otras situaciones llevó a que grandes superficies de tierra fueran incorporadas para las urbanizaciones. En el caso de Open Door, antes de la llegada de las urbanizaciones era una cosa y ahora es otra. Tiene un centro comercial, pero quienes van no se integran a Luján y esto produce segregación en todo sentido: visual, cultural o social. En cambio, Luján aún mantiene un mosaico social integrado aunque hoy tenemos sectores muy pobres que históricamente no los teníamos", señaló Carballo.

- Según su criterio ¿cuáles son las diferencias que tienen Pilar y Luján con relación a este fenómeno?

- Tienen puntos de convergencia y de divergencia. Lo que caracteriza a Pilar es que en pocos años llegaron fuertes inversiones no solamente para countries sino en servicios importantes. Esto hizo que pasara de ser una zona que estaba al borde de la región metropolitana, a ser hoy un centro secundario urbano mientras que Luján todavía no llegó a eso.

- Por lo tanto, estamos a tiempo de evitar que ocurran los problemas que hoy tiene Pilar. La pregunta entonces es: ¿Cómo y qué debería hacerse para que no suceda lo mismo?

- Debería replantarse qué sentido tienen para la comunidad de Luján las urbanizaciones cerradas más allá de la oportunidad económica del momento, y articular la forma para que estas nuevas expresiones urbanas no sólo sean de residencia secundaria sino también permanente y que sus vecinos logren integrarse con los pobladores tradicionales. Hoy Pilar tiene que corregir muchísimos errores debido a las urbanizaciones cerradas como son problemas relacionados con la seguridad, la circulación en calles públicas, con áreas inundables. La idea es prevenir en un futuro no muy lejano conflictos sociales, ambientales o económicos.

Si bien en Luján aún se está a tiempo de evitar algunos de los efectos negativos que ya experimentó Pilar, la trama social -tal como se presenta- parece un tema mucho más complejo de resolver y de momento todo indica no tener vueltas atrás.

 

Un fenómeno que ocupa el 10% del partido

Aunque los primeros desarrollos urbanos cerrados, se establecieron en el partido de Luján a fines de la década del 70, el "boom" de los años noventa hizo que muchos especialistas ambientales y geógrafos empezaran a mirar con otros ojos este particular fenómeno.

En 1998, la investigadora Natalia Torchia eligió como tema de tesis "Las incidencias de las nuevas formas de ocupación del espacio urbano-residencial en el partido de Luján", donde como dato para resaltar mencionaba por entonces que el 10% de la superficie total del partido estaba ocupada por emprendimientos urbanísticos cerrados, todas ellas ocupando las mejores tierras.

Según su estudio, Luján concentra mayoritariamente barrios cerrados ocupados por familias compuestas por gente joven y parcelas reducidas de 600 mts2. de promedio.

Los countries llegaban a ser 9 de los cuales 6 estaban en funciones con residencias de entre 1.000 a 7.000 mts2. Para el momento del relevamiento había unas 160 familias en forma permanente de nivel social alto y medio-alto dedicadas a la práctica del polo y el golf.

Por último, contabilizó una decena de chacras de campo cuyas propiedades tienen un promedio de 2 hectáreas por lote y de las cuales 3 de ellas, para febrero de 2002, estaban en proyecto o en vías de realización.

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