Un joven de 15 años
que practica acrobacias en bicicleta fue tratado como un
verdadero delincuente. Luego de ser perseguido por la plaza
Colón por un policía que lo hacía en moto, fue interceptado
y detenido pero por dos efectivos que iban en una camioneta
policial. Según denunció el padre del menor, uno de ellos
golpeó a su hijo, lo esposó y como si fuera un malviviente,
lo llevó herido al Hospital. Cuatro horas más tarde, el
menor fue entregado a su progenitor quien denunció los
pormenores del hecho ante EL CIVISMO y ahora espera una
disculpa pública de parte del subcomisario Luis Correale por
ser el máximo responsable policial de esta ciudad.
A las 15 del
miércoles, Silvio Giacaglia junto con tres amigos circulaba
en su bicicleta de competición por la calle San Martín. Al
llegar a la esquina del Banco Provincia, los chicos decidieron
cruzar en diagonal por la plaza hacia la esquina de Mitre y
Mariano Moreno. De repente, apareció un móvil policial en
cuyo interior uno de los oficiales impartió la orden a los
jóvenes para se acercaran.
La presencia policial
obedecía a una denuncia efectuada desde la Municipalidad
dando cuenta que los menores en bicicleta estaban haciendo
desmanes en el paseo público y molestando a las personas que
caminaban por el lugar.
Ante el temor de ser
detenidos, los jóvenes se alejaron del lugar tomando
distintos rumbos. Silvio y un amigo -que es hijo de un
policía retirado- trataron de explicarle a un efectivo que no
estaban haciendo nada malo, pero el personal policial no
pensó lo mismo.
De acuerdo al relato de
"Tito" Giacaglia, el policía incurrió "en el
primer horror" de todo esto: Se subió con la moto arriba
de la plaza y empezó a correr a su hijo quien trataba de
escapar en su pequeña bicicleta.
Silvio y su amigo
siguieron hasta Lavalle, doblaron hacia Colón pero a mitad de
cuadra se metieron a la Sociedad Italiana logrando desorientar
a los policías. Después de unos minutos, los jóvenes
salieron a la calle pero no tardó en aparecer el policía en
moto que empezó nuevamente a perseguirlos.
Los chicos lograron
huir hacia el Parque San Martín y luego al Parque Ameghino,
donde finalmente Silvio Giacaglia fue divisado por una
patrulla ocupada por un hombre y una mujer policía.
A LOS GOLPES
Cercado por los
efectivos, el joven deportista fue aprehendido e introducido a
la patrulla. Cuando Silvio reclamó que le subieran su costosa
bicicleta a la camioneta, el policía comenzó a pegarle.
"Le pegó en la cara tres veces seguro y le tiró otro
puñetazo que lo esquivó", dijo "Tito"
Giacaglia quien, por los datos suministrados en la propia
Comisaría Primera, responsabilizó a un efectivo de apellido
Velázquez por haberle pegado a su hijo.
"Lo más terrible
es que lo esposaron con las manos atrás sabiendo quién era y
lo llevaron al Hospital donde lo vio un montón de gente. Es
menor de edad, no tiene prontuario porque no es un
delincuente. Va a la Escuela Normal, se crió normalmente y
ahora denigraron su persona", manifestó su padre. Y
destacó que "lo importante es que nadie llamó por una
denuncia contra mi hijo porque estaba robando, andaba con
drogas o sacando un estereo de un auto sino porque estaban en
la plaza andando en bicicleta".
Por todo eso, exige que
el subcomisario Luis Correale haga pública una disculpa ante
lo sucedido. "No por lo que hizo él, que es una persona
de bien, sino por la gente que comanda. No sirve que me llame
sino que lo haga ante la opinión pública", porque
"a mi no me basta con que lo sancionen. Yo quiero que el
comisario dé la cara por toda la gente que nos conoce".
El teléfono no
sonó
"Tito"
Giacaglia se enteró que su hijo había sido detenido al
recibir un llamado telefónico de la madre de uno de sus
amigos. Ante la duda, el padre de Silvio se comunicó con la
seccional donde le confirmaron la noticia media hora después
de la persecución. Tres horas más tarde padre e hijo se
retiraron de la seccional con el malestar lógico por lo
vivido y tras recibir las disculpas pertinentes por parte de
otros efectivos de menor rango.
Una vida en dos
ruedas
Silvio Giacaglia es uno
de los tantos "bikers" que practican este deporte
"alternativo" cuyo lugar de entrenamiento es el Club
Ateneo. Desde los 10 años se dedica a esta especialidad y
llegó a competir en Vélez Sársfield, Pinamar y,
recientemente, en la Rural. Su bicicleta cuesta no menos de
3.000 pesos y a pesar de entrenar a sólo una cuadra y media
de la comisaría ya le robaron dos bicicletas.