El Jardín de Infantes
Nro. 916 vivió su tarde de fiesta, al quedar inaugurada la
ampliación de su edificio. La obra pudo hacerse gracias al
esfuerzo mancomunado entre la comunidad educativa y Bomberos
Voluntarios.
En la tarde del
sábado, padres, alumnos, maestras, directivos, vecinos y
allegados a la institución, fueron llegando a las puertas del
establecimiento, lugar donde se realizó el cálido acto que
contó con la presencia destacada de la Banda de Música
"9 de Julio", perteneciente a Bomberos Voluntarios.
También asistieron al
acontecimiento la inspectora de Educación Inicial, Nancy
Pavón; la inspectora de Psicología, Margarita Courtade; la
presidenta del Consejo Escolar, Griselda Descalzo; la
secretaria del Consejo Escolar, Cristina Mussi, y
representantes de la comisión directiva de la Asociación de
Bomberos Voluntarios.
El evento se realizó
como parte de los festejos del Día Nacional de los Jardines
de Infantes, que se celebró el viernes 28, por lo cual fue
motivo propicio para recordar a la educadora Rosario Vera
Peñaloza y el paso de dos directoras que tuvo el Jardín Nro.
916: Graciela Domínguez y Ana María Perazzo.
Más allá de la fecha,
el hecho sobresaliente fue la construcción de un aula que
desde el sábado tiene nombre y apellido: René Goenaga, el
comandante mayor de Bomberos Voluntarios -entidad que también
apadrina el jardín- y "pilar fundamental de este
proyecto", dijo la actual directora Marcela Giolo.
AYER UN SUEÑO, HOY
UNA REALIDAD
"Hoy concretamos
un sueño, una necesidad de años que debía ser satisfecha
porque nuestros niños no tenían espacio apropiado para
jugar, aprender y trabajar", recordó la directora.
Así fue hasta que en
mayo de 2003, la madre de un niño que concurre al jardín le
propuso conectarse con la Asociación de Bomberos Voluntarios.
"Esa fue una idea brillante", agregó Giolo.
Al mes siguiente, todo
lo recaudado en el tradicional desfile que realizan los
Bomberos Voluntarios fue destinado a la causa. Lo mismo
ocurrió con el concierto benéfico que brindó la banda de
música en el Teatro Municipal. En el mes de noviembre, Dante
Marczewski hizo entrega de los planos y en febrero comenzaron
los trabajos de construcción, que días atrás llegaron a su
fin.
Un párrafo aparte
mereció el veterano jefe de Bomberos Voluntarios.
"Cuántas veces hablamos con René, cuántas otras veces
me dijo: Déjeme que voy a ver cómo lo arreglo, de alguna
manera lo vamos a solucionar. René siempre estuvo en cada
detalle, con el espíritu de un luchador que tiene fuertes
convicciones. Nos ayudó moral y materialmente, pero como
tiene la humildad de los grandes no quiso reconocimiento.
(...) Es una persona a la que aprendí a valorar, a respetar,
querer y que fue mi sostén durante todo este tiempo",
consideró Marcela Giolo.
Tras agradecer a todas
las personas que colaboraron con la obra del jardín, la
directora instó a seguir adelante, trabajando en forma
conjunta "para ofrecerle a nuestros niños lo que se
merecen para crecer, aprender y ser felices".
Mientras un grupo de
padres y autoridades ingresaron al jardín, para descubrir en
el salón multiuso una placa en reconocimiento a la
Asociación de Bomberos Voluntarios, en la Sala Celeste tuvo
lugar uno de los momentos más emotivos de la tarde al
descubrirse otra placa con el nombre del comandante mayor del
cuerpo. De esta forma, René Goenaga fue sorprendido en un
gesto que las autoridades del jardín había mantenido en
secreto, y muy bien guardado, hasta último momento.
Para que la fiesta
fuese completa, el Consejo Escolar aprobó el padrinazgo de
los Bomberos Voluntarios para con el jardín "del tanque
de agua corriente". "Considerando que cada una de
las acciones llevadas a cabo por los Bomberos Voluntarios de
Luján, en pos de una mejor educación de los niños de la
comunidad educativa del Jardín Nro. 916, los hace merecedores
del padrinazgo del mismo" y "que las acciones
desarrolladas por estos hombres enorgullecen a la comunidad de
Luján", fueron argumentos más que suficientes para que
el organismo estatal de la educación avalara tal decisión.
La capilla Santa
Teresita donó las tortas fritas y no faltó la suelta de
palomas. Por su parte, la banda tocó la "Marcha de los
Bomberos" y los chicos cantaron a grito pelado. La
autobomba hizo sonar su sirena marcando el final de su
participación en la fiesta, aunque los festejos siguieron su
ritmo con una kermes en el interior del establecimiento.
René Goenaga