En el marco de su
gira de presentación del disco "El vivo de León",
el cantante popular ratificó su romance con los lujanenses.
Dio un show de casi tres horas.
Atrae
multitudes. Llena el Luna Park, los teatros y lugar donde se
presente. Su lucha por la vida, los Derechos Humanos, en
contra de la corrupción y a favor de las causas justas a
través de la música interesa a los oídos jóvenes, chicos y
adultos. Por esas razones, poco importa que en los últimos
meses trabaje en la difusión de su disco "El vivo de
León", una recopilación de muchos de sus temas más
conocidos, por no decir "trillados". Es evidente que
en Luján siempre hay ganas de ver a León: el sábado a la
noche, esas ganas colmaron la capacidad del Polideportivo
Municipal.
Su carisma, sus
canciones y honestidad de sus letras hacen de él no solamente
un cantante, sino una persona que abajo o arriba del escenario
inspira respeto.
Durante tres horas
recorrió gran parte de su repertorio con prolijas versiones
de "Pensar en nada", "El señor Durito y
yo", "La memoria", "La cultura es la
sonrisa", "Guantanamera", entre muchas otras.
El tema "Las
Madres del amor" tuvo una dedicatoria muy especial. Gieco
se lo dedicó a Ana Aguirre y a Rosa Palazzo, Madres de Plaza
de Mayo, que fueron aplaudidas de pie.
Al margen de su
contagiante alegría musical, Gieco pronunció palabras de
apoyo al presidente Néstor Kirchner y al ministro de
Educación, Daniel Filmus, por su trabajo en pos de una
"salida esperanzadora para el país".
Sobre el final del
recital, las Madres Ana Aguirre y Rosa Palazzo entregaron a
Gieco un pergamino de reconocimiento a su trayectoria firmado
por todas las instituciones defensoras de los Derechos Humanos
en Luján y el intendente Prince. Además, le dieron una hoja
donde figuraban los nombres de los desaparecidos de Luján. A
pedido de Gieco, la lista fue leída por Aguirre y a cada
nombre le siguió el grito de "¡Presente!".
Ayudado por lo
conocido de sus canciones, el público siguió su show con
palmas, bailes y cantos entusiasmados. Hizo dos entradas al
escenario y aunque cantó unas tres horas, la gente siempre se
retira con ganas de más.