Sábado 3 de Julio de 2004 - Año 89 - Edición 6992 - Edición digital 0262

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El capítulo de la historia que faltaba contar

La trama oculta del robo de la nena

La directora del Jardín Nº 903 consideró que la familia que tenía a la nena no está involucrada en el robo ni en la compra de la menor. Aseguró que otro matrimonio que se hizo pasar como los padres biológicos son los verdaderos responsables en este caso. También destacó la labor del juez de Menores Dr. Marcelo Giacoia por haber logrado el esclarecimiento del hecho.

Silvia López Arce, directora del Jardín de Infantes Nº 903, respaldó la versión que contó este miércoles a EL CIVISMO Susana Elola, la vecina del barrio Padre Varela que tuvo durante tres semanas a la niña de 3 años que había sido robada en Lomas de Zamora hace 8 meses por una mujer que se hacía pasar por su abuela biológica.

Vale recordar que Elola dijo esta semana que no solamente jamás había pagado por la nena sino que nunca la robó, y que -en todo caso- quería tener la guarda de la niña pero cumpliendo con todos los requisitos legales. Al mismo tiempo, reveló que en este caso hay un matrimonio -serían los dueños de un kiosco ubicado en Lavalle al 200- de esta ciudad que habrían comprado a la nena e incluso fueron estas personas quienes se presentaron en dos jardines de infantes con la intención de escolarizar a la criatura, invocando que era su hija biológica, aunque no contaban con la documentación pertinente.

Los dichos de Elola fueron confirmados este jueves por la directora del Jardín de Infantes Nº 903 quien, en una carta enviada a EL CIVISMO, señaló:

- Es absolutamente incorrecto que una familia con nombre Elola-Feijoo se acercara al Jardín de Infantes Nº 903 y anotara a una menor como alumna. Destaco que no desestimo su participación en el caso o estar involucrados en él. Solamente que no es la familia que se acercó a nuestro establecimiento y cursó la adaptación al Jardín.

- Es falso que se encuentre allí una menor con el nombre de Cielo Eliana o que haya cursado en el año lectivo.

- Es falso que las acciones comenzaran recién hace aproximadamente un mes.

- Es falso que la menor que se denunció y que es, según sabemos ahora Brisa Abigail, tuviera en ese momento (habló del mes de febrero) como paradero la calle Neuquén del barrio Padre Varela.

- Es erróneo que sea el nombre de Feijoo o Elola el que yo o algún directivo del Jardín, vinculara con el caso.

Hechas estas aclaraciones, Silvia López Arce, resaltó: "Es otra la familia que presenta a la menor como hija biológica en el Jardín Nº 903 y en el Jardín Nº 919, sin serlo".

LO SOSPECHE DESDE UN PRINCIPIO

En diálogo con este medio, la directora brindó otros detalles que rodearon esta historia con la intención de aclarar la situación de la pareja Elola-Feijoo, debido a que aparecieron en un primer momento como comprometidos en este caso cuando en realidad no tenían nada ver.

"Acá hay una familia de Luján, de nombre, conocida, que es comerciante y que en algún momento pagaron algo de dinero y la presentaron como hija biológica", dijo López Arce. Y marcó las diferencia entre la actitud que tuvo la señora Raquel Pérez, madre de Susana Elola, con el matrimonio que en todo momento ocultó la verdad.

Si bien Pérez fue al Jardín del barrio San Cayetano con la nena, dijo desde un principio que la menor no pertenecía a la familia sino que estaba al cuidado de una señora mayor que le alquilaba una pieza en el fondo de su casa del barrio Fonavi.

Esa mujer resultó ser Norma Dasso o Bonifasini. Para la Justicia se trata de la expropiadora de Brisa Abigail Aranda, y que está acusada de sustracción de menores por un juzgado de Lomas de Zamora, y sospechada de formar parte de una organización delictiva dedicada al tráfico de niños para ser vendidos en el exterior.

Pero antes que la nena llegara a la casa de Elola-Feijoo ya había estado en poder del otro matrimonio de Luján que, a la luz de los acontecimientos, tienen un papel al menos cómplice en toda esta historia.

Si bien el desenlace se produjo el martes de la semana pasada, el comienzo de la trama hay que situarlo en el mes de febrero. Todo se inició el 23 de ese mes cuando los falsos padres biológicos fueron al Jardín Nº 903 a inscribir a su presunta hija, aunque carecían de documentos.

A los pocos días, empezaron a ocurrir algunas situaciones que despertaron la atención de la directora cuando, ante el requerimiento de la documentación, quienes decían ser los padres de la nena comenzaron a responder con evasivas.

En primer lugar, los supuestos padres dijeron que habían "olvidado" el DNI de la nena; después, que lo habían "perdido" y más tarde que la partida de nacimiento se la habían "robado" y que en ese hecho también los ladrones se habían llevado los documentos de la menor.

No obstante, la directora siguió reclamando los papeles. Para entonces, solicitó el certificado de parto que acreditara la identidad, pero la contestación del sospechoso matrimonio continuó siendo del mismo calibre. No obstante, la directora les dio una nueva oportunidad al pedirles el carnet de la obra social, la libreta sanitaria o, en su defecto, alguna constancia legal emitida por algún organismo oficial donde figurara que la nena era hija verdadera del matrimonio. Pero no hubo caso, los papeles seguían sin aparecer y las puertas empezaban a cerrarse.

No conforme con lo que estaba pasando, la directora siguió recabando información, mientras la nena asistía al Jardín y los falsos padres hasta participaban junto a su presunta hija del período de adaptación, simulando en todo momento y sin develar la verdad.

A todo esto, la directora decidió hacer una consulta a nivel judicial y a su vez se dirigió a la Policía por las dudas que empezaban a aparecer en este caso. De esta manera, Silvia López Arce se presentó en la Comisaría Primera buscando saber si existía algún menor, y con las características de esta nena, que tuviera pedido de búsqueda. Pero en la seccional un agente fue tajante en su contestación: "Si no tiene nada para denunciar, este no es el lugar. Dio media vuelta y se fue", recordó la docente.

En forma paralela, el matrimonio seguía sin presentar la documentación y se sospecha que en este tiempo buscó obtener los papeles apelando a todos los métodos posibles, aunque no tuvo el resultado esperado.

A los pocos días, el supuesto padre le dijo a la directora que quería anotar a la nena pero ahora con los dos apellidos, debido a que estaban haciendo el trámite para que se incorporara en el documento el apellido de su actual esposa. Esta explicación, en principio, no llamó la atención de la directora ya que el padre tenía una hija de su primer matrimonio que, casualmente, lleva el mismo nombre de la chiquita de 3 años. López Arce, por un momento creyó en el argumento dado, pensando que lo hacía para que las dos nenas se diferenciaran.

EL QUE BUSCA ENCUENTRA

Sin embargo, a los pocos días la nena dejó de ir al jardín. La directora quiso saber el motivo, llamó a la casa del matrimonio y uno de los hijos aseguró que "su hermanita estaba enferma" pero que "cuando se mejore regresaría a clase".

Todo indica que la compra de la nena, para entonces, era un hecho. Los investigadores presumen que se pagaron cerca de 25 mil pesos o dólares por la niña, pero el matrimonio seguía sin obtener los papeles. Aunque no está determinada con exactitud la cifra abonada, esto estaría comprobado e incluso habría un episodio que sustenta esta versión. Fue cuando la expropiadora le sacó a la menor y varios testigos presenciaron una fuerte discusión entre el matrimonio y la falsa abuela, donde los interesados dijeron: "Nosotros pagamos y queremos a la nena porque es nuestra".

Tal vez porque las evidencia ya eran demasiadas o porque las sospechas no se podían tapar más, los hijos del matrimonio se presentaron en el Jardín de Infantes Nº 919 del barrio Juan XXIII para anotar a la niña robada. Tenían documentación en su poder y aseguraban que la menor de 3 años era "su hermana", aunque al poco tiempo no volvieron a aparecer por este establecimiento.

Habían pasado dos semanas de que Brisa Abigail, Cielo Eliana o "Pipi" no concurría al Jardín Nº 903. En una de las habituales reuniones de directores, López Arce comentó entre sus colegas el extraño episodio, surgiendo en este ámbito un caso similar en el Jardín Nº 919. Sin quererlo, los directores de ambos establecimientos estaban desenredando una madeja más complicada de lo que creían.

La historia plagada de mentiras empezó a desmoronarse cuando las docentes descubrieron que la nena, según los papeles fotocopiados que habían presentado en el Jardín Nº 919, figuraba que había nacido en el 2000 y en la libreta sanitaria constaba que la vacuna BCG se la habían dado al año de vida, cuando lo correcto debe indicar que la dosis fue aplicada antes del primer mes desde su nacimiento.

También saltó a luz que la menor había sido anotada con el apellido de los falsos padres biológicos, cuando nunca fue su hija natural o legalmente adoptada. Encima, un día dejaron de tenerla en su poder.

La acumulación de pruebas y cada paso que daba López Arce en este caso fue comunicada al juez de Menores Marcelo Giacoia, quien de inmediato inició una investigación cuyos resultados, luego, fueron noticia a nivel nacional.

Precisamente, Silvia López Arce destacó la labor del juez. "Trabajó a conciencia, con mucho esfuerzo y compromiso, armando a partir de datos una causa judicial de un hecho muy pesado", dijo.

Mientras ahora el Dr. Giacoia establece el grado de responsabilidad que tienen en esta historia el matrimonio que se hizo pasar en los dos jardines de infantes como los padres biológicos de una nena robada, la directora del 903 considera que "son los verdaderos culpables de que la menor haya sido robada: Si no hay gente que compra chicos, no va haber gente que los venda ni gente que los robe", dedujo Silvia, quien también tuvo un mérito relevante en el esclarecimiento del hecho.

"El punto clave está en la familia que la presentó como hija biológica y como no pudo sostener eso se la llevó a otro jardín, con otro nombre que no era ni Cielo ni Brisa. Esa familia, desde el mes de febrero, mintió al presentar a la nena con otro nombre y apellido que no era el real y sobre la que se estaba tramitando documentación. Si esto no se hubiera descubierto la nena habría terminado la universidad con una identidad falsa", agregó.

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