Silvia López Arce,
directora del Jardín de Infantes Nº 903, respaldó la
versión que contó este miércoles a EL CIVISMO Susana Elola,
la vecina del barrio Padre Varela que tuvo durante tres
semanas a la niña de 3 años que había sido robada en Lomas
de Zamora hace 8 meses por una mujer que se hacía pasar por
su abuela biológica.
Vale recordar que
Elola dijo esta semana que no solamente jamás había pagado
por la nena sino que nunca la robó, y que -en todo caso-
quería tener la guarda de la niña pero cumpliendo con todos
los requisitos legales. Al mismo tiempo, reveló que en este
caso hay un matrimonio -serían los dueños de un kiosco
ubicado en Lavalle al 200- de esta ciudad que habrían
comprado a la nena e incluso fueron estas personas quienes se
presentaron en dos jardines de infantes con la intención de
escolarizar a la criatura, invocando que era su hija
biológica, aunque no contaban con la documentación
pertinente.
Los dichos de Elola
fueron confirmados este jueves por la directora del Jardín de
Infantes Nº 903 quien, en una carta enviada a EL CIVISMO,
señaló:
- Es absolutamente
incorrecto que una familia con nombre Elola-Feijoo se acercara
al Jardín de Infantes Nº 903 y anotara a una menor como
alumna. Destaco que no desestimo su participación en el caso
o estar involucrados en él. Solamente que no es la familia
que se acercó a nuestro establecimiento y cursó la
adaptación al Jardín.
- Es falso que se
encuentre allí una menor con el nombre de Cielo Eliana o que
haya cursado en el año lectivo.
- Es falso que las
acciones comenzaran recién hace aproximadamente un mes.
- Es falso que la
menor que se denunció y que es, según sabemos ahora Brisa
Abigail, tuviera en ese momento (habló del mes de febrero)
como paradero la calle Neuquén del barrio Padre Varela.
- Es erróneo que sea
el nombre de Feijoo o Elola el que yo o algún directivo del
Jardín, vinculara con el caso.
Hechas estas
aclaraciones, Silvia López Arce, resaltó: "Es otra la
familia que presenta a la menor como hija biológica en el
Jardín Nº 903 y en el Jardín Nº 919, sin serlo".
LO SOSPECHE DESDE
UN PRINCIPIO
En diálogo con este
medio, la directora brindó otros detalles que rodearon esta
historia con la intención de aclarar la situación de la
pareja Elola-Feijoo, debido a que aparecieron en un primer
momento como comprometidos en este caso cuando en realidad no
tenían nada ver.
"Acá hay una
familia de Luján, de nombre, conocida, que es comerciante y
que en algún momento pagaron algo de dinero y la presentaron
como hija biológica", dijo López Arce. Y marcó las
diferencia entre la actitud que tuvo la señora Raquel Pérez,
madre de Susana Elola, con el matrimonio que en todo momento
ocultó la verdad.
Si bien Pérez fue al
Jardín del barrio San Cayetano con la nena, dijo desde un
principio que la menor no pertenecía a la familia sino que
estaba al cuidado de una señora mayor que le alquilaba una
pieza en el fondo de su casa del barrio Fonavi.
Esa mujer resultó ser
Norma Dasso o Bonifasini. Para la Justicia se trata de la
expropiadora de Brisa Abigail Aranda, y que está acusada de
sustracción de menores por un juzgado de Lomas de Zamora, y
sospechada de formar parte de una organización delictiva
dedicada al tráfico de niños para ser vendidos en el
exterior.
Pero antes que la nena
llegara a la casa de Elola-Feijoo ya había estado en poder
del otro matrimonio de Luján que, a la luz de los
acontecimientos, tienen un papel al menos cómplice en toda
esta historia.
Si bien el desenlace
se produjo el martes de la semana pasada, el comienzo de la
trama hay que situarlo en el mes de febrero. Todo se inició
el 23 de ese mes cuando los falsos padres biológicos fueron
al Jardín Nº 903 a inscribir a su presunta hija, aunque
carecían de documentos.
A los pocos días,
empezaron a ocurrir algunas situaciones que despertaron la
atención de la directora cuando, ante el requerimiento de la
documentación, quienes decían ser los padres de la nena
comenzaron a responder con evasivas.
En primer lugar, los
supuestos padres dijeron que habían "olvidado" el
DNI de la nena; después, que lo habían "perdido" y
más tarde que la partida de nacimiento se la habían
"robado" y que en ese hecho también los ladrones se
habían llevado los documentos de la menor.
No obstante, la
directora siguió reclamando los papeles. Para entonces,
solicitó el certificado de parto que acreditara la identidad,
pero la contestación del sospechoso matrimonio continuó
siendo del mismo calibre. No obstante, la directora les dio
una nueva oportunidad al pedirles el carnet de la obra social,
la libreta sanitaria o, en su defecto, alguna constancia legal
emitida por algún organismo oficial donde figurara que la
nena era hija verdadera del matrimonio. Pero no hubo caso, los
papeles seguían sin aparecer y las puertas empezaban a
cerrarse.
No conforme con lo que
estaba pasando, la directora siguió recabando información,
mientras la nena asistía al Jardín y los falsos padres hasta
participaban junto a su presunta hija del período de
adaptación, simulando en todo momento y sin develar la
verdad.
A todo esto, la
directora decidió hacer una consulta a nivel judicial y a su
vez se dirigió a la Policía por las dudas que empezaban a
aparecer en este caso. De esta manera, Silvia López Arce se
presentó en la Comisaría Primera buscando saber si existía
algún menor, y con las características de esta nena, que
tuviera pedido de búsqueda. Pero en la seccional un agente
fue tajante en su contestación: "Si no tiene nada para
denunciar, este no es el lugar. Dio media vuelta y se
fue", recordó la docente.
En forma paralela, el
matrimonio seguía sin presentar la documentación y se
sospecha que en este tiempo buscó obtener los papeles
apelando a todos los métodos posibles, aunque no tuvo el
resultado esperado.
A los pocos días, el
supuesto padre le dijo a la directora que quería anotar a la
nena pero ahora con los dos apellidos, debido a que estaban
haciendo el trámite para que se incorporara en el documento
el apellido de su actual esposa. Esta explicación, en
principio, no llamó la atención de la directora ya que el
padre tenía una hija de su primer matrimonio que,
casualmente, lleva el mismo nombre de la chiquita de 3 años.
López Arce, por un momento creyó en el argumento dado,
pensando que lo hacía para que las dos nenas se
diferenciaran.
EL QUE BUSCA
ENCUENTRA
Sin embargo, a los
pocos días la nena dejó de ir al jardín. La directora quiso
saber el motivo, llamó a la casa del matrimonio y uno de los
hijos aseguró que "su hermanita estaba enferma"
pero que "cuando se mejore regresaría a clase".
Todo indica que la
compra de la nena, para entonces, era un hecho. Los
investigadores presumen que se pagaron cerca de 25 mil pesos o
dólares por la niña, pero el matrimonio seguía sin obtener
los papeles. Aunque no está determinada con exactitud la
cifra abonada, esto estaría comprobado e incluso habría un
episodio que sustenta esta versión. Fue cuando la
expropiadora le sacó a la menor y varios testigos
presenciaron una fuerte discusión entre el matrimonio y la
falsa abuela, donde los interesados dijeron: "Nosotros
pagamos y queremos a la nena porque es nuestra".
Tal vez porque las
evidencia ya eran demasiadas o porque las sospechas no se
podían tapar más, los hijos del matrimonio se presentaron en
el Jardín de Infantes Nº 919 del barrio Juan XXIII para
anotar a la niña robada. Tenían documentación en su poder y
aseguraban que la menor de 3 años era "su hermana",
aunque al poco tiempo no volvieron a aparecer por este
establecimiento.
Habían pasado dos
semanas de que Brisa Abigail, Cielo Eliana o "Pipi"
no concurría al Jardín Nº 903. En una de las habituales
reuniones de directores, López Arce comentó entre sus
colegas el extraño episodio, surgiendo en este ámbito un
caso similar en el Jardín Nº 919. Sin quererlo, los
directores de ambos establecimientos estaban desenredando una
madeja más complicada de lo que creían.
La historia plagada de
mentiras empezó a desmoronarse cuando las docentes
descubrieron que la nena, según los papeles fotocopiados que
habían presentado en el Jardín Nº 919, figuraba que había
nacido en el 2000 y en la libreta sanitaria constaba que la
vacuna BCG se la habían dado al año de vida, cuando lo
correcto debe indicar que la dosis fue aplicada antes del
primer mes desde su nacimiento.
También saltó a luz
que la menor había sido anotada con el apellido de los falsos
padres biológicos, cuando nunca fue su hija natural o
legalmente adoptada. Encima, un día dejaron de tenerla en su
poder.
La acumulación de
pruebas y cada paso que daba López Arce en este caso fue
comunicada al juez de Menores Marcelo Giacoia, quien de
inmediato inició una investigación cuyos resultados, luego,
fueron noticia a nivel nacional.
Precisamente, Silvia
López Arce destacó la labor del juez. "Trabajó a
conciencia, con mucho esfuerzo y compromiso, armando a partir
de datos una causa judicial de un hecho muy pesado",
dijo.
Mientras ahora el Dr.
Giacoia establece el grado de responsabilidad que tienen en
esta historia el matrimonio que se hizo pasar en los dos
jardines de infantes como los padres biológicos de una nena
robada, la directora del 903 considera que "son los
verdaderos culpables de que la menor haya sido robada: Si no
hay gente que compra chicos, no va haber gente que los venda
ni gente que los robe", dedujo Silvia, quien también
tuvo un mérito relevante en el esclarecimiento del hecho.
"El punto clave
está en la familia que la presentó como hija biológica y
como no pudo sostener eso se la llevó a otro jardín, con
otro nombre que no era ni Cielo ni Brisa. Esa familia, desde
el mes de febrero, mintió al presentar a la nena con otro
nombre y apellido que no era el real y sobre la que se estaba
tramitando documentación. Si esto no se hubiera descubierto
la nena habría terminado la universidad con una identidad
falsa", agregó.