Minutos
antes de levantarse el telón, se canceló por la salud del
esposo de Thelma Biral.
¿Ya llegó China?,
preguntó el cronista acercándose a la boletería del Teatro.
Habían pasado algunos minutos de las 18.
"Sí, pasá,
está en los camarines", respondió una voz femenina
desde el lugar.
Unos pasos por el
pasillo lateral derecho, una puerta que debió atravesar, y ya
en el interior, la puerta entreabierta de uno de los camarines
dejó ver la figura, sentada, de China Zorrilla.
Con un trajecito azul,
muestras de cansancio que desaparecen por arte de magia cuando
pisa el escenario, China recibió al cronista con la
amabilidad habitual en ella y una sonrisa.
"Pasá, pasá.
¿Cómo estás?", se adelantó a decir.
La visita no tenía
por fin una entrevista. Aunque las concede, el cronista sólo
tenía intenciones de saludarla y recordarle un tema muy
puntual.
Unas semanas atrás,
dialogando con Mauro Viale en Canal 2, China apeló a unos
versos de Nilda Mileo para cerrar la nota. El libro en
cuestión era "Pasó una paloma herida". La
legendaria actriz entonces, se refirió a los valores de esa
poetisa, ya desaparecida.
Habiendo conocido el
cronista a Nilda Mileo y su esposo, Luis Gualchi, no tenía
otra intención que evocar a esa mujer y alcanzarle un libro
para su firma.
Y China habló, como
habla siempre, con gracia, mirando fijo a los ojos, y entre
evocaciones de Nilda, a la que conoció y visitó en su casa
de Cardales, recordó otras actuaciones en Luján,
especialmente su primera presentación, en Old Swan, a fines
de los setenta o comienzos de los ochenta.
También no dejó de
comentar el éxito que la acompaña con "El camino a la
Meca", que llena en todas partes, aseveró. Y de una gira
por el sur, que se venía postergando por la salud de Tito
Pedemonti, esposo de Thelma Biral.
El saludo llegó a su
fin. China agradeció la visita y espetándole "te
quedás a ver la función, ¿no?", el cronista se
despidió.
Eran ya las 18.30. En
la vereda del teatro, especialmente aquellos que habían
obtenido entradas para pullman y súper pullman, hacían cola
ordenadamente para encontrar el mejor lugar.
Nada hacía suponer
que la función finalmente se cancelaría. En los instantes
que el cronista salía del teatro, Juan Carlos Dual volvía a
entrar, posiblemente de efectuar una visita a la Basílica de
Luján.
Minutos después, un
llamado telefónico alertó sobre el agravamiento de
Pedemonti. Y la compañía decidió volver rápidamente a
Buenos Aires.
Puesto en conocimiento
el hecho, muchas de las personas decidieron mantener la
entrada para una próxima función, mientras otros solicitaron
la devolución.
Cientos de personas,
entonces debieron cambiar el rumbo. Y aprovechando la salida
del teatro que no fue, una gran cantidad decidió pasear por
San Martín, que pasadas las 19 mostraba una animación poco
frecuente.
Mientras ello ocurría
en el exterior, dentro del teatro oficial, varios técnicos se
dedicaban a desarmar la inmensa escenografía que acompaña a
"El camino a la Meca".