Miércoles 28 de Julio de 2004 - Año 89 - Edición 6998 - Edición digital 0268

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China Zorrilla y "El camino a la Meca"

La función que no pudo ser

Minutos antes de levantarse el telón, se canceló por la salud del esposo de Thelma Biral.

¿Ya llegó China?, preguntó el cronista acercándose a la boletería del Teatro. Habían pasado algunos minutos de las 18.

"Sí, pasá, está en los camarines", respondió una voz femenina desde el lugar.

Unos pasos por el pasillo lateral derecho, una puerta que debió atravesar, y ya en el interior, la puerta entreabierta de uno de los camarines dejó ver la figura, sentada, de China Zorrilla.

Con un trajecito azul, muestras de cansancio que desaparecen por arte de magia cuando pisa el escenario, China recibió al cronista con la amabilidad habitual en ella y una sonrisa.

"Pasá, pasá. ¿Cómo estás?", se adelantó a decir.

La visita no tenía por fin una entrevista. Aunque las concede, el cronista sólo tenía intenciones de saludarla y recordarle un tema muy puntual.

Unas semanas atrás, dialogando con Mauro Viale en Canal 2, China apeló a unos versos de Nilda Mileo para cerrar la nota. El libro en cuestión era "Pasó una paloma herida". La legendaria actriz entonces, se refirió a los valores de esa poetisa, ya desaparecida.

Habiendo conocido el cronista a Nilda Mileo y su esposo, Luis Gualchi, no tenía otra intención que evocar a esa mujer y alcanzarle un libro para su firma.

Y China habló, como habla siempre, con gracia, mirando fijo a los ojos, y entre evocaciones de Nilda, a la que conoció y visitó en su casa de Cardales, recordó otras actuaciones en Luján, especialmente su primera presentación, en Old Swan, a fines de los setenta o comienzos de los ochenta.

También no dejó de comentar el éxito que la acompaña con "El camino a la Meca", que llena en todas partes, aseveró. Y de una gira por el sur, que se venía postergando por la salud de Tito Pedemonti, esposo de Thelma Biral.

El saludo llegó a su fin. China agradeció la visita y espetándole "te quedás a ver la función, ¿no?", el cronista se despidió.

Eran ya las 18.30. En la vereda del teatro, especialmente aquellos que habían obtenido entradas para pullman y súper pullman, hacían cola ordenadamente para encontrar el mejor lugar.

Nada hacía suponer que la función finalmente se cancelaría. En los instantes que el cronista salía del teatro, Juan Carlos Dual volvía a entrar, posiblemente de efectuar una visita a la Basílica de Luján.

Minutos después, un llamado telefónico alertó sobre el agravamiento de Pedemonti. Y la compañía decidió volver rápidamente a Buenos Aires.

Puesto en conocimiento el hecho, muchas de las personas decidieron mantener la entrada para una próxima función, mientras otros solicitaron la devolución.

Cientos de personas, entonces debieron cambiar el rumbo. Y aprovechando la salida del teatro que no fue, una gran cantidad decidió pasear por San Martín, que pasadas las 19 mostraba una animación poco frecuente.

Mientras ello ocurría en el exterior, dentro del teatro oficial, varios técnicos se dedicaban a desarmar la inmensa escenografía que acompaña a "El camino a la Meca".

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