Miércoles 28 de Julio de 2004 - Año 89 - Edición 6998 - Edición digital 0268

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El Caso Domínguez en "¿Y a vos quién te ama?"

La historia de amor que truncó Chaín

El programa de América, en su edición del lunes, trató como tema central la relación que mantuvieron Roberto Almeida y Ana María Domínguez. Se consiguió un enfoque distinto, con una mirada sentimental, alejada de los datos concretos que determinaron la reclusión perpetua para José Nicolás Chaín y la prisión perpetua para su sicario.

"Esta es la historia de amor que tuvo Ana María, en los últimos años de vida, con Roberto. Pero también te contamos que ella ya había tenido una relación bastante conflictiva y que había sido golpeada en su relación con José Nicolás Chaín, su marido anterior, el que finalmente la mandara a matar", relató Carla Czudnowsky, conductora del ciclo "¿Y a vos quién te ama?" que se emite por América de lunes a viernes, a las 16.

La ex co-equiper de Juan Castro en "Kaos en la ciudad" preguntó, a modo de presentación, "¿Cuánto vale una vida? ¿Te preguntaste cuánto vale una vida? ¿Para qué tiene sentido una vida? ¿Cómo un ex marido, padre de esa misma hija, sería capaz de mandarla a matar porque ella le ganó un juicio por alimentos? Eso fue así".

El relato fue acompañado de imágenes y reflexiones de Roberto Almeida y videos caseros (una Navidad de 1997 y un viaje a Tandil) en los que aparecía Ana María. "Se la ve como una mina llena de vida, de polenta, de amor, de felicidad. Jamás te hubieses imaginado que pocos meses después su marido la tendría que encontrar muerta en la casa. La sorprendieron, entraron por atrás, la picanearon y la asfixiaron. Ella murió defendiendo a su hija, mirándole la cara al asesino", expresó Czudnowsky.

Entrevistado por la conductora, Almeida contó que "Ana María temía por su vida. En un momento ella me dijo: `Si a mí me pasara algo, Robert, ¿Sofía qué va a hacer?´. El 10 de abril fue tremendo para nosotros porque fue el final de algo muy hermoso. Comenzó cuando yo me fui a trabajar, despidiéndome de ella con un beso. Y cuando volví a mi casa a las 4 y media de la tarde me encuentro con la puerta abierta. Cuando entré, lo primero que escuché fue el llanto de Bernarda. Entré a mi habitación y encuentro a Ana María acostada, ya sin vida. Y Bernardita estaba en su cabecera".

Almeida siguió la cruda narración de esos minutos. "Tomé a Bernarda en brazos y salí. Los vecinos me socorrieron enseguida y volví a ayudarla. La tratamos de revivir por creer que no se había ido todavía. La sorprendió Martín Sayaavedra entrando por la parte trasera de la casa, saltó una puertita y la sorprendió entrando por los fondos. Con una picana eléctrica la inmovilizó y luego murió por asfixia. Le presionan la boca y la nariz, una cosa... un asesino. Era una muerte anunciada. Debe ser una de las peores formas de morir; defendiendo a tu hija, sabiendo que estás imposibilitada de hacer algo y mirándole la cara de tu asesino. La casa se me transformó en un lugar inhabitable. Ya no es mi lugar, no es más mi hogar".

El viudo de Ana María subrayó que "el 6 de julio de este año se sentó un precedente en la provincia de Buenos Aires sobre una condena a un instigador, José Nicolás Chaín y a Martín Sayaavedra, el sicario de Chaín. Se los condenó. Chaín debe estar huyendo. Y donde se esconda, lo vamos a encontrar".

"FUE MI MAESTRA"

En la historia también tuvo una breve intervención Rosa Rojas Vía, amiga de Ana María, y su tía Luisa Domínguez. "Extraño cuando tocaba el timbre de mi casa y me gritaba `Ro, soy yo, abríme´. Mucho, mucho la extraño", dijo Rosa. "Extraño los buenos momentos que pasamos y tuve con ella", alcanzó a expresar su tía, entre llantos.

Almeida afirmó: "Me arrancaron la vida, me arrancaron sueños, me arrancaron a mi familia. Ana María fue mi gran maestra. Ella me enseñó a ser papá y después me enseñó a ser el hombre más amado del mundo. Ese tipo de cosas son las que quiero trasmitirles a las chicas. La extraño y la amaré hasta el resto de mis días".

Ya en el piso, sentado junto a la conductora, Almeida mantuvo un interesante diálogo.

- ¿Cómo fue revivir todo?

- Hace mucho tiempo que estoy reviviendo las cosas. Y hoy para mí es muy especial porque es la primera vez que cuento la historia de amor que vivimos con Ana María. Los primeros videos que muestran son los que tenía en algún lugar de mi casa y nunca supe que tenía imágenes de ella.

- ¿Cómo es ver estas imágenes? Porque hay gente que no puede y a otros los fortalece.

- Me emocioné al verlas, porque así como se ve fue hasta el último segundo de su vida. Me fortalece muchísimo, porque estuve al lado de una dama excepcional. Eso no me perjudica, me da aliento.

- Ustedes vivían con Bernardita y ahora tiene..

- Va a cumplir 5 años. En ese momento tenía 7 meses y vivíamos los cuatro. Sofía, Bernarda, Ana María y yo.

- ¿Ves a Sofía en estos momentos?

- No, desgraciadamente por una cuestión legal y técnica hoy no nos podemos encontrar con Sofi porque está viviendo con los abuelos, los padres de Ana María y es una situación muy compleja, sabiendo que ni siquiera en el momento que más necesitábamos pidieron ayuda o justicia para su hija.

- ¿Por qué crees que fue eso?

- Habría que preguntárselo personalmente a ellos, pero yo tengo una leve impresión de que el amor hacia una hija o un hijo es incondicional y no hay nada que preguntar; hay que hacer directamente. Creo que no hubo amor hacia Ana María. Sin ninguna duda.

- ¿Pudiste tener algún contacto con Sofía después de lo que pasó?

- Bueno, de hecho yo me llevé a Sofía con naturalidad el mismo día del entierro de Ana María. Ella no se quería despegar de mí. En los últimos tiempos había estado viviendo conmigo y con su hermana. Teníamos una familia, un hogar, el grupo familiar éramos nosotros cuatro. Y cuando pasó todo se vino conmigo a Buenos Aires.

- ¿Quién te la sacó, el padre, porque él está prófugo desde el 6 de julio, pero pasaron cuatro años desde el asesinato? ¿Él siguió apareciendo? ¿Te amenazó?

- Lo que nosotros interpretamos es que utilizó a Sofía como para blanquear alguna situación ante la población de Luján, haciendo creer que era una buena persona, un buen papá. Pero el desencadenante justamente fue no hacerse cargo de su hija. Para todo es tarde cuando empiezan este tipo de problemas legales.

- Me llamó la atención que viniste con custodia. ¿Vivís custodiado todo el tiempo?

- Sí, nosotros hace un tiempo que por prudencia y por orden del ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires me dispuso la custodia permanente. Bernarda se traslada con custodia donde vaya, y yo también. Es una situación nueva que tenemos que vivir, pero atentos a no dejarle ningún espacio vacío a este prófugo, un chacal que todavía no podemos encontrar.

- Tu hija tiene custodia y no tiene una mamá, ¿cómo se lo explicás?

- Con Bernarda hablamos con mucha naturalidad porque lo que más rescata de todo esto es que tuvo una mamá divina. Tiene sus fotos, sus recuerdos y lo que yo le cuento. Está muy feliz con respecto a eso, pero más allá de esto no puedo darle muchas explicaciones.

- ¿Le contaste de qué manera perdió a su mamá?

- Jamás, jamás podría contarle eso. Hay un tiempo prudente para todo. Ella es una niña que está evolucionando muy bien. Está muy bien en el colegio, la quieren y tiene un crecimiento acorde con la vida que tuvo que tener. Es muy pizpireta.

- Como la mamá...

- Sí, es muy dulce, tiene todos los elementos de Ana María. Es un calco fiel.

- Vos también tenés algo de ella. Veo tus dos alianzas.

- Sí, es una parte nuestra que nos quedó pendiente y era casarnos. Nos habíamos comprometido y a fin de año del 2000 nos íbamos a casar. Son situaciones especiales y ante momentos particulares precisás tocar eso que era de ella.

- ¿En qué momento le sacaste la alianza?

- En el momento que la llevé al hospital.

- Todavía pensabas que estaba viva.

- No, desgraciadamente tenía la ilusión, pero no. Cuando llegué y vi la puerta abierta interpreté que lo había hecho a propósito. Nos habíamos despedido con un beso, la noche anterior habíamos estado juntos y habíamos hecho el amor como siempre, con mucha felicidad y afecto. Y en ningún momento pensé que había pasado algo por el estilo. Nunca esperás una última noche. Te imaginás y soñás con ella el resto de tu vida. A pesar de todos los problemas, teníamos un proyecto o sueño que era imaginarnos sentaditos con nuestros nietos y nuestros hijos.

- Vos decías que eran el uno para el otro y que mutuamente se curaron. ¿Qué te curó ella a vos?

- Me curó en la necesidad de proyectar cosas nuevas en mi vida. Y poder encontrar en esa persona, que lleva mucho tiempo encontrarla, todo.

El tratamiento de la historia terminó con Czudnowsky mostrando el aviso de búsqueda del doctor Chaín. "Probablemente no pase mucho tiempo más si la Justicia hace lo que tiene que hacer y ahora, de una buena vez. Porque existieron denuncias previas que fueron desatendidas, fueron muchas veces las que Ana María denunció que era hostigada, que le abrían la puerta, la forzaban. Esperemos que la Justicia haga lo que tiene que hacer".

- Y si este señor es aprehendido por la ley, ¿qué cambia en tu historia?, preguntó la conductora a Almeida, a modo de cierre.

- Tengo sentimientos encontrados. Fue una lucha extremadamente complicada, con todo lo que implica luchar para esclarecer hechos. Durante cuatro años no paramos nunca. Golpeamos todas las puertas necesarias y todas se abrieron. Le dieron reclusión perpetua a un instigador. Y se logró Justicia, pero nos falta la frutilla del postre porque seguimos luchando y no podemos cerrar el capítulo". "Necesitamos cerrarlo para continuar con nuestras vidas y proyectos. Y que las hermanas se puedan volver a juntar. Desde el presidente para abajo todos proclaman que quieren esclarecer hechos y romper las cadenas de impunidad. Nosotros queremos romper la cadena de impunidad de un personaje macabro", concluyó Almeida.

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