"Esta es la
historia de amor que tuvo Ana María, en los últimos años de
vida, con Roberto. Pero también te contamos que ella ya
había tenido una relación bastante conflictiva y que había
sido golpeada en su relación con José Nicolás Chaín, su
marido anterior, el que finalmente la mandara a matar",
relató Carla Czudnowsky, conductora del ciclo "¿Y a vos
quién te ama?" que se emite por América de lunes a
viernes, a las 16.
La ex co-equiper de
Juan Castro en "Kaos en la ciudad" preguntó, a modo
de presentación, "¿Cuánto vale una vida? ¿Te
preguntaste cuánto vale una vida? ¿Para qué tiene sentido
una vida? ¿Cómo un ex marido, padre de esa misma hija,
sería capaz de mandarla a matar porque ella le ganó un
juicio por alimentos? Eso fue así".
El relato fue
acompañado de imágenes y reflexiones de Roberto Almeida y
videos caseros (una Navidad de 1997 y un viaje a Tandil) en
los que aparecía Ana María. "Se la ve como una mina
llena de vida, de polenta, de amor, de felicidad. Jamás te
hubieses imaginado que pocos meses después su marido la
tendría que encontrar muerta en la casa. La sorprendieron,
entraron por atrás, la picanearon y la asfixiaron. Ella
murió defendiendo a su hija, mirándole la cara al
asesino", expresó Czudnowsky.
Entrevistado por la
conductora, Almeida contó que "Ana María temía por su
vida. En un momento ella me dijo: `Si a mí me pasara algo,
Robert, ¿Sofía qué va a hacer?´. El 10 de abril fue
tremendo para nosotros porque fue el final de algo muy
hermoso. Comenzó cuando yo me fui a trabajar, despidiéndome
de ella con un beso. Y cuando volví a mi casa a las 4 y media
de la tarde me encuentro con la puerta abierta. Cuando entré,
lo primero que escuché fue el llanto de Bernarda. Entré a mi
habitación y encuentro a Ana María acostada, ya sin vida. Y
Bernardita estaba en su cabecera".
Almeida siguió la
cruda narración de esos minutos. "Tomé a Bernarda en
brazos y salí. Los vecinos me socorrieron enseguida y volví
a ayudarla. La tratamos de revivir por creer que no se había
ido todavía. La sorprendió Martín Sayaavedra entrando por
la parte trasera de la casa, saltó una puertita y la
sorprendió entrando por los fondos. Con una picana eléctrica
la inmovilizó y luego murió por asfixia. Le presionan la
boca y la nariz, una cosa... un asesino. Era una muerte
anunciada. Debe ser una de las peores formas de morir;
defendiendo a tu hija, sabiendo que estás imposibilitada de
hacer algo y mirándole la cara de tu asesino. La casa se me
transformó en un lugar inhabitable. Ya no es mi lugar, no es
más mi hogar".
El viudo de Ana María
subrayó que "el 6 de julio de este año se sentó un
precedente en la provincia de Buenos Aires sobre una condena a
un instigador, José Nicolás Chaín y a Martín Sayaavedra,
el sicario de Chaín. Se los condenó. Chaín debe estar
huyendo. Y donde se esconda, lo vamos a encontrar".
"FUE MI
MAESTRA"
En la historia
también tuvo una breve intervención Rosa Rojas Vía, amiga
de Ana María, y su tía Luisa Domínguez. "Extraño
cuando tocaba el timbre de mi casa y me gritaba `Ro, soy yo,
abríme´. Mucho, mucho la extraño", dijo Rosa.
"Extraño los buenos momentos que pasamos y tuve con
ella", alcanzó a expresar su tía, entre llantos.
Almeida afirmó:
"Me arrancaron la vida, me arrancaron sueños, me
arrancaron a mi familia. Ana María fue mi gran maestra. Ella
me enseñó a ser papá y después me enseñó a ser el hombre
más amado del mundo. Ese tipo de cosas son las que quiero
trasmitirles a las chicas. La extraño y la amaré hasta el
resto de mis días".
Ya en el piso, sentado
junto a la conductora, Almeida mantuvo un interesante
diálogo.
- ¿Cómo fue revivir
todo?
- Hace mucho tiempo
que estoy reviviendo las cosas. Y hoy para mí es muy especial
porque es la primera vez que cuento la historia de amor que
vivimos con Ana María. Los primeros videos que muestran son
los que tenía en algún lugar de mi casa y nunca supe que
tenía imágenes de ella.
- ¿Cómo es ver estas
imágenes? Porque hay gente que no puede y a otros los
fortalece.
- Me emocioné al
verlas, porque así como se ve fue hasta el último segundo de
su vida. Me fortalece muchísimo, porque estuve al lado de una
dama excepcional. Eso no me perjudica, me da aliento.
- Ustedes vivían con
Bernardita y ahora tiene..
- Va a cumplir 5
años. En ese momento tenía 7 meses y vivíamos los cuatro.
Sofía, Bernarda, Ana María y yo.
- ¿Ves a Sofía en
estos momentos?
- No, desgraciadamente
por una cuestión legal y técnica hoy no nos podemos
encontrar con Sofi porque está viviendo con los abuelos, los
padres de Ana María y es una situación muy compleja,
sabiendo que ni siquiera en el momento que más necesitábamos
pidieron ayuda o justicia para su hija.
- ¿Por qué crees que
fue eso?
- Habría que
preguntárselo personalmente a ellos, pero yo tengo una leve
impresión de que el amor hacia una hija o un hijo es
incondicional y no hay nada que preguntar; hay que hacer
directamente. Creo que no hubo amor hacia Ana María. Sin
ninguna duda.
- ¿Pudiste tener
algún contacto con Sofía después de lo que pasó?
- Bueno, de hecho yo
me llevé a Sofía con naturalidad el mismo día del entierro
de Ana María. Ella no se quería despegar de mí. En los
últimos tiempos había estado viviendo conmigo y con su
hermana. Teníamos una familia, un hogar, el grupo familiar
éramos nosotros cuatro. Y cuando pasó todo se vino conmigo a
Buenos Aires.
- ¿Quién te la
sacó, el padre, porque él está prófugo desde el 6 de
julio, pero pasaron cuatro años desde el asesinato? ¿Él
siguió apareciendo? ¿Te amenazó?
- Lo que nosotros
interpretamos es que utilizó a Sofía como para blanquear
alguna situación ante la población de Luján, haciendo creer
que era una buena persona, un buen papá. Pero el
desencadenante justamente fue no hacerse cargo de su hija.
Para todo es tarde cuando empiezan este tipo de problemas
legales.
- Me llamó la
atención que viniste con custodia. ¿Vivís custodiado todo
el tiempo?
- Sí, nosotros hace
un tiempo que por prudencia y por orden del ministro de
Seguridad de la provincia de Buenos Aires me dispuso la
custodia permanente. Bernarda se traslada con custodia donde
vaya, y yo también. Es una situación nueva que tenemos que
vivir, pero atentos a no dejarle ningún espacio vacío a este
prófugo, un chacal que todavía no podemos encontrar.
- Tu hija tiene
custodia y no tiene una mamá, ¿cómo se lo explicás?
- Con Bernarda
hablamos con mucha naturalidad porque lo que más rescata de
todo esto es que tuvo una mamá divina. Tiene sus fotos, sus
recuerdos y lo que yo le cuento. Está muy feliz con respecto
a eso, pero más allá de esto no puedo darle muchas
explicaciones.
- ¿Le contaste de
qué manera perdió a su mamá?
- Jamás, jamás
podría contarle eso. Hay un tiempo prudente para todo. Ella
es una niña que está evolucionando muy bien. Está muy bien
en el colegio, la quieren y tiene un crecimiento acorde con la
vida que tuvo que tener. Es muy pizpireta.
- Como la mamá...
- Sí, es muy dulce,
tiene todos los elementos de Ana María. Es un calco fiel.
- Vos también tenés
algo de ella. Veo tus dos alianzas.
- Sí, es una parte
nuestra que nos quedó pendiente y era casarnos. Nos habíamos
comprometido y a fin de año del 2000 nos íbamos a casar. Son
situaciones especiales y ante momentos particulares precisás
tocar eso que era de ella.
- ¿En qué momento le
sacaste la alianza?
- En el momento que la
llevé al hospital.
- Todavía pensabas
que estaba viva.
- No, desgraciadamente
tenía la ilusión, pero no. Cuando llegué y vi la puerta
abierta interpreté que lo había hecho a propósito. Nos
habíamos despedido con un beso, la noche anterior habíamos
estado juntos y habíamos hecho el amor como siempre, con
mucha felicidad y afecto. Y en ningún momento pensé que
había pasado algo por el estilo. Nunca esperás una última
noche. Te imaginás y soñás con ella el resto de tu vida. A
pesar de todos los problemas, teníamos un proyecto o sueño
que era imaginarnos sentaditos con nuestros nietos y nuestros
hijos.
- Vos decías que eran
el uno para el otro y que mutuamente se curaron. ¿Qué te
curó ella a vos?
- Me curó en la
necesidad de proyectar cosas nuevas en mi vida. Y poder
encontrar en esa persona, que lleva mucho tiempo encontrarla,
todo.
El tratamiento de la
historia terminó con Czudnowsky mostrando el aviso de
búsqueda del doctor Chaín. "Probablemente no pase mucho
tiempo más si la Justicia hace lo que tiene que hacer y
ahora, de una buena vez. Porque existieron denuncias previas
que fueron desatendidas, fueron muchas veces las que Ana
María denunció que era hostigada, que le abrían la puerta,
la forzaban. Esperemos que la Justicia haga lo que tiene que
hacer".
- Y si este señor es
aprehendido por la ley, ¿qué cambia en tu historia?,
preguntó la conductora a Almeida, a modo de cierre.
- Tengo sentimientos
encontrados. Fue una lucha extremadamente complicada, con todo
lo que implica luchar para esclarecer hechos. Durante cuatro
años no paramos nunca. Golpeamos todas las puertas necesarias
y todas se abrieron. Le dieron reclusión perpetua a un
instigador. Y se logró Justicia, pero nos falta la frutilla
del postre porque seguimos luchando y no podemos cerrar el
capítulo". "Necesitamos cerrarlo para continuar con
nuestras vidas y proyectos. Y que las hermanas se puedan
volver a juntar. Desde el presidente para abajo todos
proclaman que quieren esclarecer hechos y romper las cadenas
de impunidad. Nosotros queremos romper la cadena de impunidad
de un personaje macabro", concluyó Almeida.