Un voraz incendio en
la fábrica Estampados Rotativos pudo ser extinguido luego de
12 horas de ardua labor por parte de Bomberos Voluntarios. El
fuego se localizó en un subsuelo utilizado como depósito de
materias primas altamente combustibles y tóxicas, dejando
como consecuencia 13 bomberos con principio de asfixia
mientras que un servidor público recibió un golpe en la
cabeza aunque de poca consideración.
A tres días de haber
ocurrido el siniestro, las causas que provocaron el
impresionante foco ígneo siguen siendo un misterio. Todo se
inició cerca de las 20 del martes en un depósito de 30 por
20 metros de superficie y de difícil acceso.
Habían pasado
diecisiete minutos de las ocho de la noche cuando en el
cuartel central se recibió un llamado solicitando ayuda. El
fuego en el subsuelo era generalizado y estaba descontrolado.
En poco minutos, casi
la totalidad del cuerpo bomberil se encontraba combatiendo las
llamas. En una primera etapa salieron dos autobombas, pero al
rato estaban participando unos 50 hombres, 3 camiones de
abastecimiento de agua, 1 ambulancia, 8 unidades móviles, 16
equipos de respiración automática con sus respectivos tubos
de recambio. Aunque dada la voracidad de las llamas y la
densidad del humo no eran suficientes para poder extinguir el
enorme proceso ígneo que acababa de desatarse.
Por la magnitud del
hecho, hubo que solicitar refuerzos. Bomberos de Capilla del
Señor llegaron con un par de camiones más al establecimiento
ubicado en ruta 5 y Juan de la Cruz Casas.
El área donde se
produjo el incendio tenía, en ese momento, unos 5.000 rollos
cilíndricos envueltos en cartón conteniendo níquel y
aluminio, materiales estos usado para el teñido de telas.
Todos ellos elementos de rápida combustión y que desprenden
gran cantidad de humo altamente tóxico.
Al frente de operativo
estuvo el oficial Fernando Pérez. Luego se sumó el segundo
jefe Luis Goenaga. Desde el cuartel de la calle Italia, el
comandante general, René Goenaga, tuvo a su cargo la tarea de
coordinar a los diferentes equipos.
"El tipo de humo
nos empezó a afectar. Teníamos dolores de cabeza, problemas
en la vista y mareos", relató el oficial Pérez a EL
CIVISMO. Justamente Pérez y el bombero Daniel Polizzo fueron
los más afectados, teniendo que recibir suero para poder
recuperarse.
En cuanto al resto de
personal interviniente que sufrió principio de asfixia fue
trasladado al Hospital local donde se le suministró oxígeno
para poder recuperarse. Afortunadamente, todos están en
buenas condiciones y listos para acudir a una nueva
emergencia.
UN SOTANO, EL
INFIERNO
Las altas temperaturas
acumuladas en el lugar no ayudaron a controlar el fuego
durante las primeras horas. "El problema más grande fue
la complejidad del lugar. Al ser un sótano, las vías de
ingresos estaban limitadas y no nos permitían entrar para
poder trabajar desde distintos ángulos. Las tres veces que se
pudo ingresar hubo que salir inmediatamente porque era
imposible aguantar con los equipos especiales que tenemos para
incendios, por la gran temperatura. No había manera de estar
adentro", contó el bombero Pérez.
A este cuadro
comenzaba a sumarse un nuevo riesgo: La loza -el techo del
depósito y piso de la textil- podía llegar a resquebrajarse
y la posibilidad de colapso empezaba a agigantarse. De esta
forma, los bomberos optaron por inundar con agua el subsuelo
pero dada las dimensiones del depósito esta posibilidad
tampoco resultó efectiva en un primer momento. No obstante,
insistieron con esta tarea hasta que pasadas las 4 de la
madrugada del miércoles la situación pudo ser controlada.
Minutos después lograron acceder al depósito incendiado. A
las 9.20, los servidores públicos regresaron al cuartel.
A UN PASO DE LA
NORMALIDAD
Según indicó uno de
los directores de Estampados Rotativos, las pérdidas
materiales no fueron tan grandes como se presumió en una
primera instancia. El fuego destruyó varias de las matrices
de los dibujos que se usan en el estampado de las telas,
aunque el temor mayor -tras apagarse el fuego- era saber el
estado en que quedó la estructura de la planta industrial. A
pesar de todo resistió y no fue más allá de "un susto
muy grande", dijo el directivo de la empresa que habló
con este medio.
El ritmo de labores en
Estampado Rotativos volvió prácticamente a la normalidad en
los días siguientes y un 80 por ciento de su capacidad de
producción estaba en marcha el jueves. Para el lunes, se
espera volver a la normalidad y con la capacidad de
funcionamiento en un cien por cien.
"Las pérdidas
fueron de materiales viejos que no estaban en circulación,
económicamente no es nada significativo. La mayor
preocupación era la estructura de una sección de la fábrica
pero no se derrumbó y el lunes arranca mejor de lo previsto.
No fue más que un gran susto", repitió un vocero de la
fábrica que prefirió no dar su nombre.