Al cierre de
esta edición, el Centro de Discapacitados "Déjalo ser,
déjame hacer" se aprestaba a debatir en una nueva
asamblea de socios, la aprobación -o no- del Balance, que
ante la falta de la Memoria, es decir, el detalle de las obras
y actividades efectuadas en los últimos tiempos, no pudo
concretarse el sábado pasado.
Pero este
asunto no parece ser el tema central que por estos días
divide las aguas entre la comisión directiva y algunos padres
que llevan a sus hijos a esta reconocida institución de
Pueblo Nuevo. El lanzamiento de un bono para conseguir
"socios protectores" a 55 pesos cada número y cuyo
primer premio es un lote en el barrio Beláustegui, genera
controversia entre algunas personas vinculadas con la entidad.
Algunos piensan que la iniciativa para juntar fondos, al
menos, no sería "ética", y que los organizadores
de la campaña -dos integrantes de la comisión- obtendrían
ganancias personales utilizando el nombre de la asociación
civil.
La sospecha
es que detrás de la propuesta se esconde un negocio que
podría generar interesantes dividendos para beneficio sólo
de unos pocos, además de dar lugar a todo tipo de comentarios
en la localidad vecina, como la posible renuncia de uno de los
integrantes de la comisión directiva.
Por otra
parte, Marcelo Soublé, fundador e histórico integrante de la
comisión, está al tanto de la polémica desatada en torno al
bono solidario. El miércoles a la noche la comisión del
Centro se reunió con los padres de los chicos con la
intención de despejar las dudas que, por estas horas, son
"vox populi" por todo Pueblo Nuevo. "Aclaramos
todo porque había una confusión. Nosotros hacemos las cosas
siempre bien claras. Hablamos con todas las partes y tuvimos
el apoyo incondicional de los padres. Eso es
importantísimo", señaló.
Sin embargo,
algunos padres que no participaron en la reunión y hablaron
con este medio piensan otra cosa. Si bien no se aventuran a
afirmar que en la campaña solidaria habría irregularidades o
maniobras que rozarían lo ilegal, conjeturaron que, en caso
de ser vendida la totalidad de los bonos, la ganancia
terminaría engrosando la billetera de dos integrantes de la
comisión directiva. Concretamente, apuntan a Soublé y al
concejal Silvio Martini, casualmente los principales
promotores y organizadores de la campaña solidaria.
UN PREMIO
SOSPECHOSO
El primer
premio del bono es el punto de la discordia. Se trata de un
terreno valuado, según Soublé, en "14.000 pesos"
aunque otros piensan que vale 2.000 pesos menos. Ese lote
sería propiedad del padre del edil quien también es dueño
de una inmobiliaria. Los organizadores de la "rifa"
decidieron comprárselo y ponerlo a disposición como premio
mayor. Pero en la Secretaría Legal y Técnica de la
Municipalidad ya se presentó una persona denunciando que el
terreno sería fiscal, recogiendo de esta forma el guante de
una fuerte presunción que tienen más de uno por estas horas.
En caso de
venderse la totalidad de los 1.000 números en juego, los
organizadores obtendrían 55.000 pesos netos. De esa suma,
10.000 pesos irían a parar al Centro, 14 pesos por cada bono
vendido se lo llevarían los cobradores, además del dinero
invertido para premios menores: sumas de 1.000 y 500 pesos, un
televisor color, una bicicleta, más los gastos de imprenta
que sumaron alrededor de 500 pesos que pagaron los
organizadores de la campaña.
Varios padres
que hablaron con EL CIVISMO esta semana y que también sacaron
cuentas, pidieron reserva de identidad por miedo a que sus
hijos no puedan concurrir al Centro. Calcularon que en caso de
venderse la totalidad de los bonos (55.000 pesos) y
descontando los gastos de impresión (500 pesos), el costo de
los premios menores, la comisión de los cobradores (14.000
pesos), el valor en que presuntamente fue adquirido el lote
(12 o 14.000 pesos) y los 10 mil pesos que recibiría la
institución, quedaría una suma similar de dinero que iría a
los bolsillos de Martini y Soublé.
Marcelo
Soublé se defendió ante estos cuestionamientos, argumentando
que sólo se repartiría la ganancia entre él y Martini una
vez superada la barrera de los 500 bonos vendidos. Además,
sostuvo que el margen para obtener una ganancia calculada
entre 12 y 17 mil pesos -como piensan muchos- sería exiguo,
debido a que el máximo histórico de venta de bonos o rifa
alcanzado en una campaña solidaria para la institución,
nunca superó los 700 números. "Se la dimos a un
extraño y nos fue para el diablo", contó.
ESA TIERRA
TENDRÍA DUEÑO
Por otra
parte, Soublé explicó que "el lote estaba a nombre de
una persona, se lo compramos y lo sorteamos", al tiempo
que desmintió que el primer premio fuese tierra fiscal, como
muchos ya comentan en la vecina localidad. "Nada que ver
¿dicen que es un lote fiscal?", agregó con voz de
asombro, aunque reconoció estar al tanto de los rumores que
ya genera la campaña solidaria. "Dicen un montón de
cosas, que nosotros nos vamos a quedar con un montón de
plata, pero lo que menos queremos es hacer daño a la
institución y queremos seguir trabajando, y el beneficio es
para los chicos", manifestó.
- ¿Esa
persona a quien le compraron el lote es el padre de Silvio
Martini quien también integra la comisión en "Déjalo
ser, déjame hacer"?
- Sí, pero
en este momento no está en la comisión.
Para Soublé
"esta campaña es idéntica a las anteriores" pero
"la diferencia es que la organizamos nosotros y nos
pareció anti ético hacer figurar a otra persona". En
tanto, aseveró que "la institución va a cobrar, pero
otros sacan mal los cálculos".
"No sé
si vamos a salir perdiendo, pero nosotros empezamos a ganar
después de los 500 bonos aunque algunos piensan que estamos
lucrando. Si hablan mal de mí que sigan hablando, pero no
quiero que le hagan daño a la institución", finalizó.
La reforma
del estatuto
Aunque menos
controversial, la reforma del estatuto que tiene el Centro
"Déjalo ser, déjame hacer" también dio lugar para
el cruce de opiniones. En este sentido, la comisión propuso
que en el caso que el Centro algún día se trasladara a otro
espacio físico o fuese expropiado, el lugar que ocupa
actualmente pasara a pertenecer a los Bomberos Voluntarios.
Esta idea no
será posible ya que uno de los descendientes de los herederos
que donó el lugar, recordó que las familias de la zona que
habían hecho la donación decidieron entregarlo a la
parroquia del pueblo. Por lo tanto, la comisión no puede
determinar a quién le entregará el lugar sino que deberá
hacerlo la Iglesia, en caso que en el futuro se presente una
situación de tal naturaleza. De todas maneras, esta reforma
que se quiso hacer sobre uno de los puntos del estatuto no
implica que el funcionamiento del Centro del Discapacitado
corra peligro.
Además de la
reforma del estatuto, también estaba planificado cambiar el
nombre: dejaría de llamarse Centro del Discapacitado
"Déjalo ser, déjame hacer" para llamarse
simplemente "Déjalo ser, déjame hacer", y se
buscaría la manera de aplicar algunas modificaciones legales
en el estatuto, como por ejemplo que el porcentaje de socios
requerido para avalar la realización de una asamblea deje de
ser el 51 por ciento de los socios presentes o hacer un
evento, tal como viene ocurriendo hasta ahora.