El sábado por la
tarde, parte de la comunidad educativa del Colegio Nuestra
Señora de Luján de los Hermanos Maristas, se reunió en el
establecimiento para proceder a la plantación simbólica del
"Árbol del Centenario". Posteriormente, se
inauguró un mural representativo de los cien años de
historia y las actividades de la institución.
Las palabras de
bienvenida estuvieron a cargo del Hno. Rector Angel Laso
Cardo, quien agradeció especialmente la colaboración en este
evento de los profesores Gisela Ibarzábal y Enrique Casini, y
la presencia del Hno. Provincial Demetrio Espinosa.
El hermano Ángel
cedió la palabra a la Prof. Ibarzábal quien detalló
características y virtudes del árbol plantado. "Hace un
largo año y medio atrás, cuando nos organizamos en pequeñas
comisiones para celebrar el centenario de nuestro colegio, yo
integré una de ellas. Allí se nos ocurrieron distintos
eventos para celebrar y uno de ellos fue plantar un árbol.
Enseguida pensamos qué árbol podía ser y comenzamos la
investigación acerca de cuál sería el que hubiese querido
San Marcelino Champagnat", explicó la docente.
Tras esta pista, los
encargados de la misión, consultaron al Hno. Guillermo, quien
reside en la Villa San José, y aunque no pudo brindar
precisiones acerca del tema fue el encargado de realizar los
contactos con el Hermitage, casa central de la congregación
en Francia. Desde allí, "el Hno. Michael Morel, otro
estudioso de la vida de Marcelino, nos pudo ayudar. Mediante
correo electrónico nos contestó que sin dudas el árbol que
hubiera preferido Marcelino para nosotros es el Abeto Rosso.
En su carta nos señalaba las virtudes maristas de este árbol
que sin duda todos queremos tener y practicar".
EL ABETO ROSSO
Reproduciendo las
palabras del Hno. Morel, Ibarzábal destacó las virtudes de
la planta. "Sus ramas crecen en todas las direcciones
como queriéndonos alcanzar a todos. Su yema principal, que
está en el ápice del tallo, siempre crece para arriba, y si
por alguna razón esta yema se quebrara, una que está vecina
a la misma se dobla y toma su postura. Esto es como si el
árbol siempre quisiera apuntar al cielo, donde nosotros
seguramente queremos llegar y encontrar el lugar que Jesús
nos tiene preparado", dijo.
Además destacó otras
cualidades de este Abeto investigadas por la comisión
encargada: "Sus ramas están plagadas de hojas chiquitas
que se parecen a agujas. Estas hojas, en botánica, se llaman
aciculares y están destinadas a pinchar literalmente los
copos de nieve para que, en el transcurso de la copiosa
nevada, la rama no se quiebre y así llegue al suelo y la hoja
persista. Por este motivo, las hojas son perennes, las vamos a
ver verdes todo el año, son muy fuertes y flexibles. Tienen
esa condición de soportar y adaptarse a las adversidades,
como tantas veces nosotros también soportamos pesos enormes
que parecen que nos van a quebrar. Sin embargo, con la fuerza
de la oración y pidiéndole a Jesús que nos oriente podemos
muchas veces sobrepasarla".
En este sentido,
agregó que "la raíz que tienen estos árboles cuando
son adultos tiene la misma superficie que la copa, pero
invertida. Es decir, la copa es una conífera y la raíz
también va a ser un cono pero hacia abajo. Eso la vuelve un
ancla verdadera que soporta tempestades y vientos fuertes, y
por supuesto las nevadas".
Teniendo ya definida
la elección que hubiera querido Marcelino, las primeras
averiguaciones de la comisión no dieron resultado positivo.
Parecía una empresa difícil por las particulares
características del árbol elegido. Las complicaciones
llevaron las averiguaciones hasta el sur de nuestro país,
incluso hasta Italia. Sin embargo, el asesoramiento de
Patricia de Graciano, diseñadora de parques y jardines y
madre de alumnos de la institución, le brindó a los
encargados un panorama más amplio de viveros importantes.
De este modo, llegaron
a comunicarse con un vivero de la ciudad de Mar del Plata
quienes confirmaron tener el árbol, con el agregado de la
sorpresa que sus propietarios son ex alumnos maristas y
poseían una sucursal en la vecina localidad de Pilar.
Contentos de participar de este evento, la familia decidió
donar el árbol para tales fines.
LA PLANTACIÓN
Debido a las
características del Abeto, la plantación no pudo postergarse
y se lo había colocado en días anteriores. De este modo, el
acto simbólico se realizó con pequeñas actividades de las
que participaron alumnos de los ciclos Inicial y 1º y 2º de
EGB.
En primer término, un
grupo de ex alumnos integrado por Pedro Barnech, promoción
1934; Teté Pérez, promoción 1936; Guillermo Reyes,
promoción 1937; y Raúl Monjardín, promoción 1942,
procedieron al descubrimiento de la placa conmemorativa. A
ellos se sumó la alumna más joven que cursa el Nivel
Inicial, Magalí Irigaray.
Posteriormente, chicos
del Nivel Inicial arrojaron un puñado de tierra en símbolo
de la plantación del árbol; y alumnos de 1º y 2º Ciclo de
EGB pusieron plantines de violetas salvajes alrededor del
Abeto.
EL MURAL
También como parte de
los actos en conmemoración del centenario de la institución,
se descubrió un mural plasmado en el costado izquierdo del
patio cubierto del establecimiento. Allí, los artistas
recorrieron brevemente cien años de historia y algunas de las
principales características del Colegio.
En este sentido, el
profesor Ernesto Massino, encargado de la obra, explicó que
"resumir cien años de tan rica e importante historia
como la de nuestro colegio no ha sido tarea sencilla. Hemos
tratado de representar con imágenes de fácil lectura todo lo
que simboliza la vida dentro de nuestro colegio".
Haciendo un recorrido
visual, se descubre un grupo de alumnos del Nivel Inicial, la
fachada del frente del establecimiento, el puente peatonal, un
grupo del Hermanos Maristas, la Basílica Nacional, la imagen
de la Virgen de Luján, un grupo de alumnos en referencia a
las actividades pastorales, y el deporte de los jóvenes.
También aparecen las tres violetas de los valores maristas y
la imagen del padre Champagnat junto a dos alumnos.
Massino señaló
además que la labor estuvo a cargo, desde su diseño,
desarrollo y ejecución, de alumnos y ex alumnos del colegio,
destacando su talento, dedicación, trabajo y compromiso con
la tarea. Finalizando los actos, se procedió a la bendición
del mural.