Miércoles 18 de Agosto de 2004 - Año 89 - Edición 7004 - Edición digital 0304

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Colegio de los Hermanos Maristas

El árbol y el mural del centenario

En el marco del primer siglo de la creación de la institución en nuestra ciudad, se concretó la plantación simbólica de un árbol. También se descubrió un mural que refleja la historia y vida del colegio.

El sábado por la tarde, parte de la comunidad educativa del Colegio Nuestra Señora de Luján de los Hermanos Maristas, se reunió en el establecimiento para proceder a la plantación simbólica del "Árbol del Centenario". Posteriormente, se inauguró un mural representativo de los cien años de historia y las actividades de la institución.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del Hno. Rector Angel Laso Cardo, quien agradeció especialmente la colaboración en este evento de los profesores Gisela Ibarzábal y Enrique Casini, y la presencia del Hno. Provincial Demetrio Espinosa.

El hermano Ángel cedió la palabra a la Prof. Ibarzábal quien detalló características y virtudes del árbol plantado. "Hace un largo año y medio atrás, cuando nos organizamos en pequeñas comisiones para celebrar el centenario de nuestro colegio, yo integré una de ellas. Allí se nos ocurrieron distintos eventos para celebrar y uno de ellos fue plantar un árbol. Enseguida pensamos qué árbol podía ser y comenzamos la investigación acerca de cuál sería el que hubiese querido San Marcelino Champagnat", explicó la docente.

Tras esta pista, los encargados de la misión, consultaron al Hno. Guillermo, quien reside en la Villa San José, y aunque no pudo brindar precisiones acerca del tema fue el encargado de realizar los contactos con el Hermitage, casa central de la congregación en Francia. Desde allí, "el Hno. Michael Morel, otro estudioso de la vida de Marcelino, nos pudo ayudar. Mediante correo electrónico nos contestó que sin dudas el árbol que hubiera preferido Marcelino para nosotros es el Abeto Rosso. En su carta nos señalaba las virtudes maristas de este árbol que sin duda todos queremos tener y practicar".

EL ABETO ROSSO

Reproduciendo las palabras del Hno. Morel, Ibarzábal destacó las virtudes de la planta. "Sus ramas crecen en todas las direcciones como queriéndonos alcanzar a todos. Su yema principal, que está en el ápice del tallo, siempre crece para arriba, y si por alguna razón esta yema se quebrara, una que está vecina a la misma se dobla y toma su postura. Esto es como si el árbol siempre quisiera apuntar al cielo, donde nosotros seguramente queremos llegar y encontrar el lugar que Jesús nos tiene preparado", dijo.

Además destacó otras cualidades de este Abeto investigadas por la comisión encargada: "Sus ramas están plagadas de hojas chiquitas que se parecen a agujas. Estas hojas, en botánica, se llaman aciculares y están destinadas a pinchar literalmente los copos de nieve para que, en el transcurso de la copiosa nevada, la rama no se quiebre y así llegue al suelo y la hoja persista. Por este motivo, las hojas son perennes, las vamos a ver verdes todo el año, son muy fuertes y flexibles. Tienen esa condición de soportar y adaptarse a las adversidades, como tantas veces nosotros también soportamos pesos enormes que parecen que nos van a quebrar. Sin embargo, con la fuerza de la oración y pidiéndole a Jesús que nos oriente podemos muchas veces sobrepasarla".

En este sentido, agregó que "la raíz que tienen estos árboles cuando son adultos tiene la misma superficie que la copa, pero invertida. Es decir, la copa es una conífera y la raíz también va a ser un cono pero hacia abajo. Eso la vuelve un ancla verdadera que soporta tempestades y vientos fuertes, y por supuesto las nevadas".

Teniendo ya definida la elección que hubiera querido Marcelino, las primeras averiguaciones de la comisión no dieron resultado positivo. Parecía una empresa difícil por las particulares características del árbol elegido. Las complicaciones llevaron las averiguaciones hasta el sur de nuestro país, incluso hasta Italia. Sin embargo, el asesoramiento de Patricia de Graciano, diseñadora de parques y jardines y madre de alumnos de la institución, le brindó a los encargados un panorama más amplio de viveros importantes.

De este modo, llegaron a comunicarse con un vivero de la ciudad de Mar del Plata quienes confirmaron tener el árbol, con el agregado de la sorpresa que sus propietarios son ex alumnos maristas y poseían una sucursal en la vecina localidad de Pilar. Contentos de participar de este evento, la familia decidió donar el árbol para tales fines.

LA PLANTACIÓN

Debido a las características del Abeto, la plantación no pudo postergarse y se lo había colocado en días anteriores. De este modo, el acto simbólico se realizó con pequeñas actividades de las que participaron alumnos de los ciclos Inicial y 1º y 2º de EGB.

En primer término, un grupo de ex alumnos integrado por Pedro Barnech, promoción 1934; Teté Pérez, promoción 1936; Guillermo Reyes, promoción 1937; y Raúl Monjardín, promoción 1942, procedieron al descubrimiento de la placa conmemorativa. A ellos se sumó la alumna más joven que cursa el Nivel Inicial, Magalí Irigaray.

Posteriormente, chicos del Nivel Inicial arrojaron un puñado de tierra en símbolo de la plantación del árbol; y alumnos de 1º y 2º Ciclo de EGB pusieron plantines de violetas salvajes alrededor del Abeto.

EL MURAL

También como parte de los actos en conmemoración del centenario de la institución, se descubrió un mural plasmado en el costado izquierdo del patio cubierto del establecimiento. Allí, los artistas recorrieron brevemente cien años de historia y algunas de las principales características del Colegio.

En este sentido, el profesor Ernesto Massino, encargado de la obra, explicó que "resumir cien años de tan rica e importante historia como la de nuestro colegio no ha sido tarea sencilla. Hemos tratado de representar con imágenes de fácil lectura todo lo que simboliza la vida dentro de nuestro colegio".

Haciendo un recorrido visual, se descubre un grupo de alumnos del Nivel Inicial, la fachada del frente del establecimiento, el puente peatonal, un grupo del Hermanos Maristas, la Basílica Nacional, la imagen de la Virgen de Luján, un grupo de alumnos en referencia a las actividades pastorales, y el deporte de los jóvenes. También aparecen las tres violetas de los valores maristas y la imagen del padre Champagnat junto a dos alumnos.

Massino señaló además que la labor estuvo a cargo, desde su diseño, desarrollo y ejecución, de alumnos y ex alumnos del colegio, destacando su talento, dedicación, trabajo y compromiso con la tarea. Finalizando los actos, se procedió a la bendición del mural.

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