Sábado 21 de Agosto de 2004 - Año 89 - Edición 7005 - Edición digital 0305

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La situación que atraviesa una decena de familias del barrio Villa del Parque

Sumido en la pobreza, un grupo de vecinos pide vivienda digna

EL CIVISMO recorrió la manzana de ese barrio en la que, hace meses, se instalaron familias carenciadas de esta ciudad. No tienen absolutamente nada. Y mientras esperan que aterrice un plan de viviendas de Nación, piden al municipio chapas, postes y una perforación de agua. Sus reclamos fueron ordenados y presentados en la Comuna, por escrito, por integrantes del MTC Luján "Aníbal Verón".

Narrar las condiciones en las que vive un grupo de familias carenciadas, en una lejana manzana del barrio Villa del Parque, es prácticamente imposible. Hay que verlo. Hay que vivirlo. Hay que sufrirlo. Sin agua, sin luz, sin gas, con piso de tierra, tapados por el barro, sin trabajo, con los chicos enfermos por la incomprensión del clima, con el único calor de un brasero a leña húmeda, con la panza a medio llenar con comida de comedor.

Hay que verlo. Y, sobre todo, tienen que verlo aquellos que cobran un sueldo que le pagamos todos y tienen los recursos económicos y humanos al alcance de su mano para cambiar esa realidad.

Sólo bastan diez minutos en auto desde el centro para enfrentarse con un Luján que el gobierno debe desconocer, porque de lo contrario actuaría con urgencia. Lo que se narra a continuación son un puñado de breves historias que laten en medio de una manzana del barrio Villa del Parque, en ese terreno bajo comprendido entre las calles Darwin, Pasteur, Misiones y Corrientes, que se ocupó hace meses y que ahora habita una decena de familias carenciadas.

JORGE

Hace tres meses que Jorge Oscar Velarde vive en esa manzana. Lo acompañan su señora y dos chicos. Jorge trabaja en una huerta "pero en estos tiempos no hay mucho para hacer". En el interior de su rancho de chapas oxidadas se alumbran con velas "o cuando hay plata cargo una batería. Agua tenemos cuando pasa el aguatero y nos llena unos tanques o los bidones. Como podrás ver, no es potable". Y se podía ver, porque sobre uno de los tanques de agua amarronada se aprestaban a volar cientos de mosquitos.

"Nos hace falta de todo", dijo Jorge, un vecino que no participa en el MTC, pero se ofreció a donar verdura para el comedor de ese movimiento piquetero.

VÍCTOR

Él es cartonero. Vive con su mujer y dos nietitos en una casilla de tres metros por tres. La hizo con pedazos de madera que encontró en la calle. Uno de sus hijos, de 2 años, padece desnutrición de grado dos. Hace dos años que se vinieron de Moreno y durante algunos meses vivieron "de prestado" en la casa de un familiar que hoy ya no puede albergarlos. Reclama, ni más ni menos, una vivienda digna.

JOSEFA

Vive con seis chicos en un rancho de chapa que armó con la solidaridad de jóvenes y vecinos. Las chapas son viejas, por eso no hay rincón de la casucha que no se llueva. No tienen agua potable. La poca que consiguen se las da un regador que pasa "cada tanto". Mientras charlaba con este medio, avivó el fuego de un brasero de lata al que acercó a uno de sus hijos, el que tenía conjuntivitis contagiosa. Otros dos sufrían fiebre, vómitos y tos. La totalidad de sus chicos tiene asma, pero si se ve donde viven, se comprenderá que no es casualidad. Lo único seco en el ranchito de Josefa son los bolsillos. "De cobijas estoy bien. Son viejas pero todavía tapan, las desgraciadas", bromeó.

DIEGO

La "vivienda" en la que subsiste Diego y seis personas más ni siquiera tiene cerrados todos sus lados. "No tenemos puerta porque no nos alcanzaron las chapas. Pusimos una alfombra. El techo es muy precario porque no tenemos clavos, y las chapas están todas agujereadas. Tampoco tenemos camas y los acolchados están todos mojados porque el agua nos entra por los costados. Además el piso está muy húmedo". Una de las testigos silenciosas de esa pobreza extrema es Michel, una bebita de 3 meses que ni siquiera tiene cuna.

Eran las cinco de la tarde cuando este medio recorrió el lugar. Los chicos ya estaban comiendo un guiso chirlo hecho a leña verde (la cena), aprovechando la luz del día "porque el paquete de velas no nos dura nada. Ojalá nos pusieran una luz", soñó Diego. A unos metros, seis bidones vacíos -tirados en el barro- esperaban que el aguatero se dignara a pasar.

MARIO

El caso de Mario Ballervo es similar a los anteriores. Tiene un rancho de chapa que comparte con otra persona. No tiene trabajo y vive de changas. Además de chapas y postes, Mario pide trabajo. Y para demostrar lo precario de su condición, dijo varias veces que no tenía problemas en que "televisáramos" su casita. No hacía falta. Todo, o mejor dicho casi nada, estaba a la vista.

URGENCIAS

Son 10 familias en 7 casillas las que están instaladas en la manzana ubicada entre las calles Misiones, Pasteur, Darwin y Corrientes. Otras 11, según dijo Homero Maturana, del MTC Luján "Aníbal Verón", "ni siquiera se pueden armar un ranchito de chapa y por ahora están hacinadas en otras casas de parientes y amigos que le dan lugar".

"Es gente de Luján a la que se le fue agrandando la familia, que no puede pagar un alquiler y no tiene trabajo", explicó el dirigente piquetero.

- ¿Son todos de Luján?

- Sí, sólo hay dos familias que son de Moreno o sus documentos dicen que son de Moreno, pero están en Luján desde hace dos años. Igualmente, todos tienen derecho a vivir donde quieran.

Con semejante situación de precariedad, los pedidos abundan. Los jóvenes del MTC Luján los ordenaron y los canalizaron. El miércoles fueron hasta el Palacio Municipal y presentaron sus peticiones al secretario del jefe comunal.

"Principalmente, lo que pedimos son materiales para construir casas para unas 17 familias. Precisamos materiales para la construcción porque la mano de obra la tenemos, la ponemos entre todos. Se necesitan chapas, postes y trabajo genuino para todos", resumió Maturana.

El joven explicó que hicieron un pedido formal a la Municipalidad "porque si bien tenemos la promesa de poder poner en práctica el plan de viviendas que implementa Nación, piden cosas que todavía son imposibles, como es el caso de las escrituras de la tierra. Se están haciendo las presentaciones legales pero aún no se consiguió. Igualmente, la promesa más feliz habla de los planes de acá a seis meses. Ahora necesitamos un plan provisorio de vivienda. Pedimos 40 chapas nuevas por familia para techos y paredes, y unos 20 postes por casa de 3 metros y medio".

La lista con solicitudes concretas también contempla una perforación de agua en el centro del predio, "porque la gente está tomando agua que no es potable", y la colocación de dos tanques comunales "como para que cada familia pueda retirar agua o, en el futuro, puedan armar una centralización de agua corriente".

La nómina de pedidos se completa con herramientas manuales "para que podamos seguir limpiando los lotes, alambrando, rellenando partes bajas o, el que quiera, armar un gallinero o una huerta". Este último pedido sorprendería al ministro Aníbal Fernández: piqueteros pidiéndole palas al gobierno.

"QUE DEVUELVAN UN POCO"

El miércoles, por escrito, el pedido vecinal fue presentado al secretario del intendente Miguel Prince. Esta gente tiene la suerte de que alguien patalee por sus derechos.

"Le planteamos cuáles eran los problemas y veremos cuál será la respuesta, pero en primera instancia dijo que cree que no hay recursos, pero verán. Y aclaró que el intendente no nos podía atender ahora porque tenía una agenda muy apurada. En ese sentido, le aclaramos que nosotros también estamos apurados, sobre todo por el asunto de los chicos que están pasando frío y viven mojados. Sí o sí necesitamos una audiencia", enfatizó Maturana.

El integrante del MTC consideró que "acá hay varios Luján o, seguro, dos Luján. Uno cruza la ruta y tiene el centro. Y parece que hay gente que quiere negar cuál es la realidad de los barrios. Luján no tiene una política de vivienda seria. Por eso bajan los planes de Nación y no los pueden recepcionar ya. No hay una política de tierras y recién ahora están tratando de formar un fondo de tierras".

"Frente a eso -agregó- sabemos que nuestros planteos les resultarán difíciles, pero nuestra experiencia de lucha nos dice que la organización puede llegar a servir. Nosotros no estamos pidiendo que nos ayuden, sino que nos devuelvan un poco de lo que nos quitan todos los días al despreocuparse por el trabajo, la gente y la vivienda".

"Es paradójico que un país que dice trabajar por la producción y la vivienda no nos apoye cuando justamente fomentamos eso. Por eso dudamos que se apunte a esos objetivos", acotó Fabricio Lombardo, otro de los jóvenes del MTC.

Maturana afirmó: "Este reclamo es por derechos humanos, no por banderas políticas. Por eso acá hay gente que no está en el movimiento y otros que sí porque entienden que pueden crecer en muchos aspectos. Cada uno tiene sus tiempos".

- ¿Pudieron hablar sobre este tema de las viviendas directamente con el intendente para saber qué opina?

- Sí, pero el tema con Prince es muy claro. Al principio hubo un ataque rotundo a nuestras propuestas y hubo una difamación a través de algunos medios que responden directamente al oficialismo. Y también se abrieron dos causas a compañeros que siguen su proceso, y en una de las cuales soy parte. Nosotros movilizamos y demostramos que tenemos un trabajo de base real; que no somos partido político ni nadie se va a postular para nada. Eso generó cierta presión que permitió un diálogo. En esa charla se dieron compromisos y plazos, algunos de ellos interesantes. Pero en el tema viviendas, hoy los plazos son irreales porque no dan una respuesta inmediata. Queremos un diálogo fluido y una programación de acuerdo con las necesidades concretas. Si al intendente le preocupa que ningún chico de su municipio se muera de frío o de pulmonía, tiene que sentarse a charlar, ver cómo pasan las cosas y ofrecer un plan de vivienda serio. Nosotros tenemos muchísimo para ofrecer.

- ¿Alguna vez el intendente o la responsable de Desarrollo Humano vinieron a ver cómo está viviendo esta gente?

- Jamás, jamás. El único contacto del intendente con esta realidad fue cuando fuimos hasta su casa, porque nos hizo ir hasta allá, caminando más de dos horas con mujeres y chicos. Ni siquiera se dignó a atendernos en el municipio. ¿Qué avances se consiguieron con estas tierras? Nada. Unos papeles, el comienzo de una supuesta demanda y haber logrado que la policía no nos saque a palos.

 

Además de cortar calles

A contramano de las irritantes expresiones del ministro Fernández, en Luján se puede afirmar que los piqueteros "agarraron la pala". El MTC Luján "Aníbal Verón" trabaja en tres barrios: Villa del Parque, Ameghino y Santa Marta. En distintas actividades productivas o culturales involucra -de modo directo o indirecto- a unas 50 familias.

Están en marcha, dando sus frutos, criaderos de conejos, gallineros comunitarios, huertas, dos merenderos, un comedor, una cooperativa de productos de limpieza (con cuatro familias), un taller de costura con cuatro mujeres que empezaron a vender toallones y frazadas, una panadería en construcción (para ocupar a diez familias), un programa de alfabetización de adultos y un constante trabajo de contención con los chicos.

"El trabajo del movimiento sigue creciendo permanentemente. Si hay algo que nos traba es el desinterés total de las autoridades para disponer de los recursos necesarios", reflexionan sus dirigentes.

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