Sábado 21 de Agosto de 2004 - Año 89 - Edición 7005 - Edición digital 0305

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La estafa que juega con la emoción de las personas

Una vecina fue víctima del primer "secuestro virtual"

La versión más sofisticada del "cuento del tío" llegó la semana pasada a Luján. Se trata de los llamados "secuestros virtuales" que hacen furor en Zárate y Campana.

La semana pasada fue denunciado, en la comisaría Luján Primera, el primer "secuestro virtual" cuya víctima resultó ser una vecina de esta ciudad. Hasta ahora, este tipo de delito, encuadrado jurídicamente como una "estafa", solía ocurrir en Capital Federal, en el Gran Buenos Aires y en otros grandes centros urbanos del interior de país, pero no tardó en llegar a Luján.

Lucila Rosario Galardo acaba de convertirse -sin buscarlo- en la primera víctima de la última y aggiornada versión del cuento del tío. Esta mujer, de 63 años, con domicilio en Dr. Real al 1100, recibió una llamada en su teléfono celular el sábado al mediodía cuando viajaba en un remís por la planta urbana. El mensaje, enviado por una voz masculina anónima, decía que acababan de secuestrar a "un familiar". Sin más detalles, le ordenaba la compra de 200 pesos en tarjetas telefónicas y le decía que en minutos se volvería a comunicar para que la mujer le pasara -a los presuntos secuestradores- los códigos de dichas tarjetas.

Galardo, lejos de imaginarse que estaba siendo estafada bajo esta nueva modalidad delictiva conocida como "secuestro virtual", temió realmente lo peor y sólo alcanzó a decirle a los malvivientes que no poseía suficiente dinero como para adquirir la suma exigida en tarjetas telefónicas. No obstante, adquirió 50 pesos en tarjetas y tras recibir un segundo llamado accedió a confesarle los números de las claves, al tiempo que acordaba -con el supuesto secuestrador- conseguir el resto de dinero que exigía el delincuente telefónico.

La mujer, ante lo sucedido, corroboró que sus familiares directos estuvieran en los sitios habituales e hizo la denuncia en la seccional local. Allí fue notificada que acababa de ser estafada mediante un ardid que en la jurisdicción de Zárate-Campana ya superó los 30 casos en cuestiones de semanas, pero que en esta zona no se conocían de manera oficial.

Una vez confirmado que en la familia Galardo nadie había sido secuestrado, la policía no dudó en interpretar que estaba en presencia del primer "secuestro virtual", algo que seguramente quedará corroborado cuando la firma Unifón envíe el listado con las llamadas que entraron al celular de Galardo el sábado al mediodía y así poder establecer desde qué teléfono se efectuaron las llamadas intimidatorias.

Frente a esta modalidad delictual, la subcomisario Nora Cavallero aconsejó a la población que lo primero que debe hacerse es averiguar si los familiares directos se encuentran en los lugares donde suelen estar normalmente. Una vez chequeada esta situación, no comprar tarjetas telefónicas y hacer inmediatamente la denuncia.

La UFI Nº4 intervino en el hecho y caratuló la causa como "Estafa", ya que se alcanzó a consumar el hecho al obtener las claves secretas y los pulsos telefónicos, más no así el "secuestro".

EL INGENIO DE LOS PRESOS

Muchas veces, los autores de los llamados "secuestros virtuales" son personas que están en la cárcel y aprovechan su astucia para conseguir pulsos telefónicos y hablar al exterior del penal. Nunca tuvieron el "rehén" que dicen tener en la primera llamada que hacen a su ocasional víctima.

Todo esto ocurre, en gran medida, debido a la ola de auténticos secuestros extorsivos que se dan en las grandes ciudades donde nadie está exento de ser raptado.

Pero este tipo de engaño no sólo es cometido por presos sino también por estafadores que consiguen información de sus víctimas del modo más extraño. En el caso de los reos, se trata de sujetos que hacen llamadas intimidatorias con cobro revertido. Una vez conseguidas las claves de las tarjetas telefónicas utilizan parte de estos números para hacer nuevos "secuestros virtuales" y venden la otra parte a otros presos que deseen llamar a sus familiares.

El caso más sofisticado consiste en hacer llenar en la entrada de los cines o hipermercados un cupón que, supuestamente, se utilizará para un futuro sorteo. Como en esos cupones se pide nombre, apellido, y número de teléfono, estos datos muchas veces terminan en manos de malvivientes quienes luego aprovechan para manejar emocionalmente la situación con la víctima hasta que se conoce la verdad.

 

Cuatro consejos básicos

1. No aceptar llamadas con cobro revertido si no se tiene claro quién es la persona que las efectúa.

2. No asustarse si se requieren las claves de una tarjeta de teléfono como parte del pago.

3. En el caso que se den los números, guardar los mismos; primero, para solicitar la cancelación de la clave a la empresa telefónica, y segundo, para que cuando se haga la denuncia a la policía se pueda contar con estas pruebas, ya que las empresas telefónicas podrían rastrear a las personas que realicen llamadas con estas claves.

4. Recomendar a los hijos que no llenen ningún tipo de cuponera o promoción, ni siquiera si tienen logos de empresas conocidas.

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