La semana pasada fue
denunciado, en la comisaría Luján Primera, el primer
"secuestro virtual" cuya víctima resultó ser una
vecina de esta ciudad. Hasta ahora, este tipo de delito,
encuadrado jurídicamente como una "estafa", solía
ocurrir en Capital Federal, en el Gran Buenos Aires y en otros
grandes centros urbanos del interior de país, pero no tardó
en llegar a Luján.
Lucila Rosario Galardo
acaba de convertirse -sin buscarlo- en la primera víctima de
la última y aggiornada versión del cuento del tío. Esta
mujer, de 63 años, con domicilio en Dr. Real al 1100,
recibió una llamada en su teléfono celular el sábado al
mediodía cuando viajaba en un remís por la planta urbana. El
mensaje, enviado por una voz masculina anónima, decía que
acababan de secuestrar a "un familiar". Sin más
detalles, le ordenaba la compra de 200 pesos en tarjetas
telefónicas y le decía que en minutos se volvería a
comunicar para que la mujer le pasara -a los presuntos
secuestradores- los códigos de dichas tarjetas.
Galardo, lejos de
imaginarse que estaba siendo estafada bajo esta nueva
modalidad delictiva conocida como "secuestro
virtual", temió realmente lo peor y sólo alcanzó a
decirle a los malvivientes que no poseía suficiente dinero
como para adquirir la suma exigida en tarjetas telefónicas.
No obstante, adquirió 50 pesos en tarjetas y tras recibir un
segundo llamado accedió a confesarle los números de las
claves, al tiempo que acordaba -con el supuesto secuestrador-
conseguir el resto de dinero que exigía el delincuente
telefónico.
La mujer, ante lo
sucedido, corroboró que sus familiares directos estuvieran en
los sitios habituales e hizo la denuncia en la seccional
local. Allí fue notificada que acababa de ser estafada
mediante un ardid que en la jurisdicción de Zárate-Campana
ya superó los 30 casos en cuestiones de semanas, pero que en
esta zona no se conocían de manera oficial.
Una vez confirmado que
en la familia Galardo nadie había sido secuestrado, la
policía no dudó en interpretar que estaba en presencia del
primer "secuestro virtual", algo que seguramente
quedará corroborado cuando la firma Unifón envíe el listado
con las llamadas que entraron al celular de Galardo el sábado
al mediodía y así poder establecer desde qué teléfono se
efectuaron las llamadas intimidatorias.
Frente a esta
modalidad delictual, la subcomisario Nora Cavallero aconsejó
a la población que lo primero que debe hacerse es averiguar
si los familiares directos se encuentran en los lugares donde
suelen estar normalmente. Una vez chequeada esta situación,
no comprar tarjetas telefónicas y hacer inmediatamente la
denuncia.
La UFI Nº4 intervino
en el hecho y caratuló la causa como "Estafa", ya
que se alcanzó a consumar el hecho al obtener las claves
secretas y los pulsos telefónicos, más no así el
"secuestro".
EL INGENIO DE LOS
PRESOS
Muchas veces, los
autores de los llamados "secuestros virtuales" son
personas que están en la cárcel y aprovechan su astucia para
conseguir pulsos telefónicos y hablar al exterior del penal.
Nunca tuvieron el "rehén" que dicen tener en la
primera llamada que hacen a su ocasional víctima.
Todo esto ocurre, en
gran medida, debido a la ola de auténticos secuestros
extorsivos que se dan en las grandes ciudades donde nadie
está exento de ser raptado.
Pero este tipo de
engaño no sólo es cometido por presos sino también por
estafadores que consiguen información de sus víctimas del
modo más extraño. En el caso de los reos, se trata de
sujetos que hacen llamadas intimidatorias con cobro revertido.
Una vez conseguidas las claves de las tarjetas telefónicas
utilizan parte de estos números para hacer nuevos
"secuestros virtuales" y venden la otra parte a
otros presos que deseen llamar a sus familiares.
El caso más
sofisticado consiste en hacer llenar en la entrada de los
cines o hipermercados un cupón que, supuestamente, se
utilizará para un futuro sorteo. Como en esos cupones se pide
nombre, apellido, y número de teléfono, estos datos muchas
veces terminan en manos de malvivientes quienes luego
aprovechan para manejar emocionalmente la situación con la
víctima hasta que se conoce la verdad.
Cuatro consejos
básicos
1. No aceptar llamadas
con cobro revertido si no se tiene claro quién es la persona
que las efectúa.
2. No asustarse si se
requieren las claves de una tarjeta de teléfono como parte
del pago.
3. En el caso que se
den los números, guardar los mismos; primero, para solicitar
la cancelación de la clave a la empresa telefónica, y
segundo, para que cuando se haga la denuncia a la policía se
pueda contar con estas pruebas, ya que las empresas
telefónicas podrían rastrear a las personas que realicen
llamadas con estas claves.
4. Recomendar a los
hijos que no llenen ningún tipo de cuponera o promoción, ni
siquiera si tienen logos de empresas conocidas.