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Piqueteros
reclamaron asistencia
"Nos
vamos a morir luchando"
El
jueves por la mañana, el MTC "Aníbal Verón" se
manifestó frente al Municipio. Exigieron
chapas, tirantes y herramientas para familias en situación
"infrahumana". El
edificio permaneció cerrado, con custodia policial, y no
fueron atendidos.
Durante
tres horas, cerca de 60 integrantes del Movimiento de
Trabajadores Comunitarios (MTC) "Aníbal Verón" se
instalaron frente a la casa municipal el jueves por la
mañana. Al grito de "¡piqueteros, carajo!",
minutos antes de las 11, el grupo se apostó ante una decena
de policías del Grupo de Prevención Urbana (GPU) que
cerraron el acceso al edificio, y permaneció allí hasta las
14. A esa hora decidieron dar por finalizada la protesta, sin
haber sido recibidos por el intendente Miguel Prince, cuya
presencia reclamaron airadamente.
Los manifestantes, la
gran mayoría jóvenes, entre los cuales había una gran
cantidad de mujeres y niños, reclamaban (lo siguen haciendo)
asistencia para varias familias que -según denunciaron-
"están viviendo en condiciones infrahumanas". El
tono del reclamo, por otra parte, fue más elevado aún de lo
habitual debido a que tres de los militantes del MTC habían
sido detenidos el martes por la noche, en el momento en que se
disponían a efectuar una pintada en los paredones del
Hospital. Abundaron las consignas que caracterizan al
movimiento piquetero, pero también hubo duros epítetos
dirigidos al jefe comunal.
A la hora del balance,
los principales referentes del grupo calificaron a la protesta
como una "victoria política" que consiguió
instalar su demanda en la sociedad lujanense. Señalaron,
empero, que sólo fue el primer paso de un plan de lucha que
tendrá continuidad en las próximas semanas y que podría
derivar, inclusive, en cortes de ruta en los accesos a la
ciudad en los momentos de mayor afluencia turística.
"Nos vamos a morir luchando y no de resignación",
enfatizó uno de ellos.
"QUE VENGA
PRINCE..."
La columna del MTC
llegó caminando por la calle San Martín y tomó por sorpresa
a los funcionarios municipales. Justo cuando los primeros
manifestantes cruzaron la calle Mariano Moreno, los policías
(con cascos, bastones y algunos con armas largas) se alinearon
frente a la escalinata de ingreso al edificio, al tiempo que
la pesada puerta principal se cerraba a sus espaldas. De
inmediato, una decena de jóvenes encapuchados y con palos se
emplazó frente a ellos, conformando las ya habituales
paralelas de uniformados y piqueteros, cara a cara. En los
siguientes 180 minutos, el Municipio permaneció cerrado al
público, aunque algunas personas ingresaron o salieron del
edificio por la rampa ubicada a la derecha de la entrada.
"Que venga Prince...", era la exigencia, expresada a
viva voz.
Fernando Scarnatto fue
quien ofició como vocero del MTC ante los medios de prensa.
"El reclamo puntual es por la vivienda, por las
condiciones que padecimos la semana pasada", indicó, y
subrayó que el 18 de agosto habían entregado un petitorio al
secretario del intendente. "Dilatan la cuestión, pero
hay 17 familias que están viviendo en condiciones
infrahumanas", protestó, y agregó que precisan con
urgencia "chapas, tirantes o algún material aislante
para paliar la situación". "Que lo evalúen ellos;
nosotros no tenemos que dar la respuesta, no manejamos los
recursos", expresó. Además, recordó que ese día se
cumplían 26 meses "de la feroz represión en la que
dejaron la vida los compañeros Santillán y Kosteki".
"UN
EJEMPLO"
A las 12, el escenario
frente a la Plaza Colón distaba mucho de la habitual calma
chicha de un mediodía soleado: los piqueteros habían roto,
con su presencia, la "normalidad" de los paseantes
del centro. A cada lado de los manifestantes ardían varios
neumáticos y el humo negro tapaba el frente de la sede
gubernamental. En medio del grupo, una mesa exponía varios
productos de los emprendimientos (toallas de una cooperativa
de costura, verduras de la huerta comunitaria, productos de
limpieza marca "Lacandona") y libros de
alfabetización. En una gran olla se calentaba el guiso con el
que almorzarían minutos más tarde. A la vez, se sucedían
los cánticos, los gritos e irónicos aplausos "para la
policía". "No aceptamos que nos atienda cualquier
gil. Que dé la cara el intendente y diga que no le importa
que en el Municipio se mueran los chicos de hambre",
reclamaba uno de los jóvenes que formaba el cordón "de
seguridad" de la organización.
A las 13, después de
que varios de los piqueteros se expresaran a coro repudiando
la presencia del representante de un medio gráfico
actualmente vinculado al oficialismo, se dispusieron a decidir
en asamblea los pasos a seguir. Pese a que algunos proponían
instalar una carpa y permanecer en el sitio, finalmente se
impuso la moción de levantar el corte de calles a las 14 y
marchar hasta el Puente de Control para recordar a los
asesinados en Avellaneda en 2002. Antes de la retirada, tomó
la palabra Agustín "Tino" Moglie, integrante del
Grupo de Jubilados Independientes (GJI), quien adhirió a la
movilización junto a José Pedro Bonvecchi: "Son un
ejemplo", dijo, y se llevó un cerrado aplauso.
Yo vivía en Olivera y
trabajé con él, nos prometió el oro y el moro y jamás hizo
nada por la localidad, así está Olivera. Siempre robó y
robó y nada más
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