Sábado 28 de Agosto de 2004 - Año 89 - Edición 7007 - Edición digital 0307

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Piqueteros reclamaron asistencia

"Nos vamos a morir luchando"

El jueves por la mañana, el MTC "Aníbal Verón" se manifestó frente al Municipio. Exigieron chapas, tirantes y herramientas para familias en situación "infrahumana". El edificio permaneció cerrado, con custodia policial, y no fueron atendidos.

Durante tres horas, cerca de 60 integrantes del Movimiento de Trabajadores Comunitarios (MTC) "Aníbal Verón" se instalaron frente a la casa municipal el jueves por la mañana. Al grito de "¡piqueteros, carajo!", minutos antes de las 11, el grupo se apostó ante una decena de policías del Grupo de Prevención Urbana (GPU) que cerraron el acceso al edificio, y permaneció allí hasta las 14. A esa hora decidieron dar por finalizada la protesta, sin haber sido recibidos por el intendente Miguel Prince, cuya presencia reclamaron airadamente.

Los manifestantes, la gran mayoría jóvenes, entre los cuales había una gran cantidad de mujeres y niños, reclamaban (lo siguen haciendo) asistencia para varias familias que -según denunciaron- "están viviendo en condiciones infrahumanas". El tono del reclamo, por otra parte, fue más elevado aún de lo habitual debido a que tres de los militantes del MTC habían sido detenidos el martes por la noche, en el momento en que se disponían a efectuar una pintada en los paredones del Hospital. Abundaron las consignas que caracterizan al movimiento piquetero, pero también hubo duros epítetos dirigidos al jefe comunal.

A la hora del balance, los principales referentes del grupo calificaron a la protesta como una "victoria política" que consiguió instalar su demanda en la sociedad lujanense. Señalaron, empero, que sólo fue el primer paso de un plan de lucha que tendrá continuidad en las próximas semanas y que podría derivar, inclusive, en cortes de ruta en los accesos a la ciudad en los momentos de mayor afluencia turística. "Nos vamos a morir luchando y no de resignación", enfatizó uno de ellos.

"QUE VENGA PRINCE..."

La columna del MTC llegó caminando por la calle San Martín y tomó por sorpresa a los funcionarios municipales. Justo cuando los primeros manifestantes cruzaron la calle Mariano Moreno, los policías (con cascos, bastones y algunos con armas largas) se alinearon frente a la escalinata de ingreso al edificio, al tiempo que la pesada puerta principal se cerraba a sus espaldas. De inmediato, una decena de jóvenes encapuchados y con palos se emplazó frente a ellos, conformando las ya habituales paralelas de uniformados y piqueteros, cara a cara. En los siguientes 180 minutos, el Municipio permaneció cerrado al público, aunque algunas personas ingresaron o salieron del edificio por la rampa ubicada a la derecha de la entrada. "Que venga Prince...", era la exigencia, expresada a viva voz.

Fernando Scarnatto fue quien ofició como vocero del MTC ante los medios de prensa. "El reclamo puntual es por la vivienda, por las condiciones que padecimos la semana pasada", indicó, y subrayó que el 18 de agosto habían entregado un petitorio al secretario del intendente. "Dilatan la cuestión, pero hay 17 familias que están viviendo en condiciones infrahumanas", protestó, y agregó que precisan con urgencia "chapas, tirantes o algún material aislante para paliar la situación". "Que lo evalúen ellos; nosotros no tenemos que dar la respuesta, no manejamos los recursos", expresó. Además, recordó que ese día se cumplían 26 meses "de la feroz represión en la que dejaron la vida los compañeros Santillán y Kosteki".

"UN EJEMPLO"

A las 12, el escenario frente a la Plaza Colón distaba mucho de la habitual calma chicha de un mediodía soleado: los piqueteros habían roto, con su presencia, la "normalidad" de los paseantes del centro. A cada lado de los manifestantes ardían varios neumáticos y el humo negro tapaba el frente de la sede gubernamental. En medio del grupo, una mesa exponía varios productos de los emprendimientos (toallas de una cooperativa de costura, verduras de la huerta comunitaria, productos de limpieza marca "Lacandona") y libros de alfabetización. En una gran olla se calentaba el guiso con el que almorzarían minutos más tarde. A la vez, se sucedían los cánticos, los gritos e irónicos aplausos "para la policía". "No aceptamos que nos atienda cualquier gil. Que dé la cara el intendente y diga que no le importa que en el Municipio se mueran los chicos de hambre", reclamaba uno de los jóvenes que formaba el cordón "de seguridad" de la organización.

A las 13, después de que varios de los piqueteros se expresaran a coro repudiando la presencia del representante de un medio gráfico actualmente vinculado al oficialismo, se dispusieron a decidir en asamblea los pasos a seguir. Pese a que algunos proponían instalar una carpa y permanecer en el sitio, finalmente se impuso la moción de levantar el corte de calles a las 14 y marchar hasta el Puente de Control para recordar a los asesinados en Avellaneda en 2002. Antes de la retirada, tomó la palabra Agustín "Tino" Moglie, integrante del Grupo de Jubilados Independientes (GJI), quien adhirió a la movilización junto a José Pedro Bonvecchi: "Son un ejemplo", dijo, y se llevó un cerrado aplauso.

Yo vivía en Olivera y trabajé con él, nos prometió el oro y el moro y jamás hizo nada por la localidad, así está Olivera. Siempre robó y robó y nada más

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