Miércoles 1º de Septiembre de 2004 - Año 89 - Edición 7008 - Edición digital 0308

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El periodista habló en el ciclo "La cultura de la Memoria"

Lejtman y una profunda visión de la realidad

Ante más de cien personas, el reconocido comunicador e investigador periodístico se presentó el sábado en la Asociación Cultural Ameghino. Repasó el rol de los medios durante la dictadura militar, pero también se refirió a su visión del surgimiento de Juan Carlos Blumberg y llamó a "reconocer" la base social de los movimientos piqueteros.

Como una charla de café (así lo planteó él), Román Lejtman intercambió información, ideas y posturas con más de cien vecinos de esta ciudad que el sábado se acercaron a la Asociación Cultural Ameghino. La disertación, en el marco del ciclo "La Cultura de la Memoria" que organiza la Comisión de Derechos Humanos de Luján y EL CIVISMO, fue sobre "Periodismo y Derechos Humanos", título que abrió el juego de las opiniones a temas como la dictadura y el rol de la prensa, la aparición de la figura de Juan Carlos Blumberg y los piqueteros como expresión de la sociedad.

Ante la presencia de un público sumamente interesado por la exposición (entre ellos las Madres de Plaza de Mayo, Rosa Palazzo y Ana Aguirre), Lejtman inició la charla con una debida disculpa: "Me atrasé por el triunfo argentino en básquet en las Olimpíadas de Atenas y porque se rompió el remis debajo de un puente acá en Luján".

En primer término, el reconocido periodista habló de la relación entre el periodismo y los Derechos Humanos, para lo cual eligió retrotraerse a los años ´70. Según él, "todo empezó entre 1976, o 1975 en realidad, y 1983.

Se dio un espiral de violencia desde los tiempos de la Triple A que aún hoy estamos viendo las consecuencias".

"Una clave la encontramos cuando Isabelita deja momentáneamente el poder aludiendo problemas de salud y ese espacio fue ocupado por el senador Luder. Se pensaba que se podía evitar el golpe de Estado porque, mediante un acuerdo con el radicalismo, se podía conseguir un gobierno de transición hasta las elecciones, previstas para mediados de 1976. Pero en Tucumán se dio una situación muy compleja desde lo institucional. El ERP va a la selva tucumana y anuncia que su plan era declarar la independencia de esa provincia -detalló Lejtman-. Las Fuerzas Armadas inician el avance de lo que más tarde será un plan de exterminio y le arrancan a Luder un decreto por el cual desembarcan en Tucumán y aplican un aniquilamiento de la subversión, tal cual lo expresa ese decreto".

Ahondando en esa raíz, afirmó que "Luder después explicaría en el Juicio a las Juntas que aniquilar era destruir la capacidad bélica que el ERP tenía en ese momento en Tucumán. Pero no hay un solo miembro del ERP que estuvo en la selva tucumana y haya terminado vivo. Todos murieron, según las autopsias, con un tiro por la espalda o, los detenidos, por un tiro en la nuca".

"Esta es la primera relación del periodismo y los Derechos Humanos. Estas cosas que hoy podemos contar, en el ´70 nadie las contaba. Colegas que en esos tiempos trabajaban en grandes medios admiten que esa información estaba, pero que los medios censuraban o se autocensuraban. Ya estaba en operaciones la Triple A y si tu nombre entraba en la lista negra, o te mataban en la calle o tenías que exiliarte".

Lejtman destacó que ese decreto de "aniquilar" se extendió con Isabelita a todo el país. "Todos pasamos a correr peligro, porque no estaba definido el concepto jurídico de subversión, razón por la cual todos podíamos serlo. El montonero que desde la clandestinidad enfrentaba a la Triple A era un subversivo, pero el que escribía en un diario que la Triple A era López Rega, también era subversivo".

Para el comunicador, "si la democracia en el ´75 hubiese sido lo suficientemente sólida y responsable para enfrentar con la ley lo que aparecía como ´amenaza para el sistema', quizás hubiésemos zafado del golpe de Estado. Aunque hay quienes sostienen que el golpe de Estado venía a poner en marcha un plan económico, y no importaba quién quisiera frenarlo porque los factores reales de poder ya lo habían asumido: sólo esperaban que la violencia terminara su ciclo y apareciera una última excusa para contar la mayoría de la sociedad a su favor. A mí me parece que ese punto se da con el ERP en Monte Chingolo".

"En la dictadura -continuó- la situación para los medios fue compleja por varias circunstancias. Los de una raíz militante, desaparecieron. Y medios ´establecidos´ como Clarín, La Nación, La Prensa, Crónica, La Opinión o el Buenos Aires Herald, al principio bancaron al golpe de Estado. No hubo uno solo de esta categoría que no haya festejado el golpe de Estado. Creían que se ponía en el poder a las Fuerzas Armadas, las que terminarían con la violencia continua, y en un tiempo determinado se llamaría a elecciones".

En tal sentido, rescató que "sólo un periodista del Buenos Aires Herald, de manera aislada, escuchaba a las Madres de Plaza de Mayo. Y lo hizo hasta que tuvo que irse. Pero si hoy le preguntás, te admite que en principio respondió al golpe de Estado porque se creía en la posibilidad de reencauzar a la Argentina".

"Sin embargo, nadie se puede hacer el distraído -acotó-. Una semana después del golpe, todo el mundo sabía lo que pasaba con la dictadura y los Derechos Humanos. No hay un solo periodista de verdad que tuviera algún contacto con el gobierno de esa época que no supiera lo que pasaba. Seguramente no se tenía el cuadro general de situación, pero sabías que había gente desaparecida, que estaban torturando y si no te escapabas te mataban".

A PARTIR DE MALVINAS

Lejtman no dudó en asegurar que "los medios que nombré se beneficiaron con el golpe de Estado. La Nación, Clarín y La Prensa tenían un problema estructural clave que era el papel. Y en un negocio realizado con el gobierno militar apareció la sociedad Papel Prensa y se acabó el problema.

El punto de inflexión el periodista lo ubicó en la derrota de Malvinas. "La gente terminó su miedo con los militares, se movilizó y se empezó a contar. Los argentinos tienen un olfato especial que comparten con algunos jueces federales, los que hace años no investigaban nada y ahora son los paladines contra la corrupción y la defensa de los Derechos Humanos. Olfatean rápido hacia dónde va la sociedad, no les importa con quién pactaron antes y cambian su mirada. Pero si medios como Clarín o La Nación hubiesen informado lo que pasaba, quizás hubiésemos recuperado la democracia antes y mucha gente se habría salvado".

De todos modos, aclaró que se contaban cosas, pero no se decían los por qué. "Se informaba sobre hallazgos de cuerpos o confesiones de arrepentidos, pero no los por qué. No hubo ni errores ni excesos, sino un plan sistemático que se armó durante mucho tiempo. Eso lo sabemos por el Juicio a las Juntas, sólo que Alfonsín tenía mucha presión de las Fuerzas Armadas y ese juicio no se televisó en directo y tampoco hubo una cámara que televisara a los testigos de frente. Nunca pudimos ver la cara y los gestos de los que nos contaron lo que significó estar en la mazmorra de la dictadura durante meses o años. Eso pasó por una decisión política".

A ese período informativo, Lejtman lo unió a los años en los que los medios aportaron al "algo habrá hecho". "No se puede negar que hubo grupos militantes de jóvenes que querían cambiar la sociedad y eligieron el camino de la lucha armada. Eso no se puede desmentir y no hay que olvidarlo. Pero si el Estado quería reprimir, no puede secuestrar, violar, torturar y hacer desaparecer. Vos tenés que aplicar la ley. Los métodos que esos jóvenes utilizaban para acceder al poder se pueden discutir, pero no el rol del Estado. Si vos sos el Estado, no podés hacer terrorismo de Estado".

EN TIEMPOS DE BLUMBERG

"Lo que ocurrió el jueves pasado en el Congreso es lo último que me gustaría mencionar a modo de introducción", dijo Lejtman. "Me da la impresión que un señor absolutamente desbordado por las circunstancias tiene cargado en su discurso, de manera inconsciente, el discurso de la dictadura militar. Y nunca entendió lo que hicieron los organismos de Derechos Humanos".

En obvia referencia a Juan Carlos Blumberg, afirmó: "Tratando de ser flexible en el comentario, puedo decir que criticando a esos organismos el señor cometió un error. El tiempo dirá si fue así o estuvo directamente puesto para fracturar a la sociedad. Me suena a esos muchos vecinos que todavía dicen ´¿en serio fue así?´, aunque esté todo probado".

"Uno puede estar muy bien formado, pero la información es como una cosa que te meten en el cerebro y te trabaja en el inconsciente. Y más si te martillan durante años con la misma información. A veces reflexionamos cosas que nos surgen porque las escuchamos en los medios. Y en Argentina hubo mucho martilleo de que éramos derechos y humanos y los que desaparecieron eran todos guerrilleros. Ese discurso, de alguna manera, lo ejemplificó Blumberg en la marcha del jueves".

A partir de esa reflexión se abrió un intercambio con los presentes que se extendió por espacio de una hora y media.

Sin irse de tema, la ex concejal Silvia Moglie preguntó sobre lo que vivió en su casa, con su hija entendiendo o, incluso, hasta defendiendo las razones de la marcha de Blumberg.

En respuesta, Lejtman dijo que "los medios no sólo informan, sino que hay mucha opinión. En lugar de que se diga que darán la opinión, se mezcla con información. Entonces al que escucha también se le mezclan los tantos. Pero entendamos que tu hija tiene el derecho de pensar lo que quiera. Te lo paso al ejemplo en mi casa. La señora que trabaja en casa y está todos los días con nosotros, escucha Radio 10. Y está todo el día con esa radio. Mi señora a la mañana escucha Aspen en el living y en la cocina se escucha Radio 10. ¿Qué le voy a decir? Nada. El tema es que en distintos medios los periodistas cuenten cómo ven las cosas, pero el problema es que no hay rigor profesional y la opinión se mezcla con información. A mí no me preocupa que exista Grondona, pero me preocupa que cuente las cosas como una verdad revelada y esté mezclando información y opinión".

El periodista aclaró que no puede "discutir" el dolor de Blumberg porque no podría entenderlo ("porque, por suerte, no me pasó"). Pero sí puedo discutirle que sobre su dolor quiere construir una estructura jurídica que nos va a perjudicar a todos. Arrancarle al Congreso 50 años para el que mató a 4 gallinas y mantener 25 años para el que mató a un tipo, es de un perjuicio para el sistema democrático que muy pocos podemos medir porque no somos abogados".

- Blumberg ¿habla superado por la situación como decía usted y lo hace con cierta inconsciencia, o es la voz de un peligroso andamiaje?

- "Citando a un libro que he leído hace un tiempo, ´Desde el Jardín´, de Jerzy Kosinski, creo que Blumberg es Chance. Es un personaje que movido por la marea y empujado por una situación social logra de las instituciones cosas que los verdaderos poderes que empujan jamás le podrían arrancar por derecha. El día que aprobaron ese artículo desopilante de las penas -que espero que Kirchner vete la semana que viene-, diputados de derecha e izquierda decían que no pudieron hacer nada. Salvo el ARI y un sector de izquierda que votó en contra, el resto se abstuvo para permitir al peronismo los votos para sacarlo. Y en la abstención está el acuerdo político, porque si se iban no había dos tercios. Y son acuerdos complejos, hechos para que la gente no los entienda".

"Igual, no me molesta que existan muchos pensamientos y uno logre la mayoría. Así son las reglas. Pero sí me molesta que me tergiversen la información y eso provoque que la hija de ella y Alcira, la que trabaja en casa, compren una vela y vayan a la próxima marcha de Blumberg".

ACTUALIDAD PIQUETERA

- ¿Qué opina del diario Página/12 hoy, porque muchos dicen que está oficialista y fue comprado por Clarín?

- "Esa última versión siempre existió, está en las redacciones, pero nadie me demostró que pasó. Ni aún el propio Lanata. Pero, en otro plano, si me preguntan hoy, creo que está muy oficialista. Uno puede estar acuerdo con la política sobre Derechos Humanos del diario o qué hizo Kirchner con la Corte Suprema. Pero hay cosas en materia económica que Página no cuenta. Sobra mucha plata del superávit y yo quiero que diga que debe ser para los pobres y no para pagar la deuda externa. Pero ese debate no está en el diario y me hincha. De todos modos, hoy Página pone en tapa a Kirchner recibiendo a los organismos de Derechos Humanos después del ataque de Blumberg y ningún otro lo puso. Ahí me siento orgulloso del diario".

Otro vecino le pidió una reflexión respecto de la postura de la sociedad por los desaparecidos de antes y los nuevos desaparecidos, "los que tienen hambre, los pobres, los que no tienen trabajo, los que salen a cortar calles y son metidos presos que son ignorados por gente como Blumberg".

Para Lejtman, "la diferencia básica entre desaparecidos y desocupados es que en democracia, a los desocupados no los podés meter debajo de la alfombra".

En esta respuesta, el periodista se metió de lleno en otro tema de suma actualidad: los piqueteros. "Al margen de las contradicciones que provocan, uno debe tener un reconocimiento al movimiento piquetero, porque cuando nadie se hacía cargo de esta gente que se cayó del sistema, aparecieron ellos. Podemos discutir si me gusta más Pitrola que Castells, pero había 10 millones de argentinos que se caían del sistema y nadie se hizo cargo. Ni los radicales, ni el ARI, ni el Frepaso, ni el peronismo. Aparecieron estos dirigentes sociales del fondo de la tierra y pusieron la cara".

"Igual -agregó-, con el correr de los años no podés aferrarte a una sola táctica porque el medio o escenario político va cambiando. En 2001, la clase media que estaba en la lona por el tema de los depósitos, aplaudía a los piqueteros. Yo los ví en los comercios de avenida Rivadavia. Pero a la clase media, que pone o voltea gobiernos, les fueron devolviendo la plata y quebraron lo que tiene que ser una alianza lógica y solidaria de cualquier sociedad. Al que está en la lona hay que agarrarlo y traerlo al sistema".

"El ejemplo, por más que me vaya un poco, es esto de bajar la edad de inimputabilidad. Cerca del 80 por ciento de los delincuentes mayores tienen el pasado ligado al delito desde los tiempos de adolescentes. Nunca se lo educó ni se le dio un laburo en ese entonces, y en cambio se lo metió preso o en un patronato mezclado con delincuentes. Lo terminás de hacer pelota y le dejás como único camino salir a robar. Bajando la edad para condenarlo, al menor que tiene un padre que está en la lona no lo protegés, sino que lo metés en la carrera delictiva a los 16 años. Ni aumentando las penas o bajando la edad para ser inimputable creas una sociedad más justa, al contrario", opinó.

Por último, consideró que con esos cambios penales "protegés al que tiene y dejás afuera, dándole leña, al que no tiene. Pero llegará un momento en que esa gente a la que golpeaste, sale y no te va a respetar, porque no hiciste nada por ellos. El problema piquetero tiene una clave que es la base social. Y hay que ayudar a incorporarla. Desde el socialismo, se dirá que hay que incorporarlo porque la sociedad es para todos. Desde una mirada individualista, hay que incorporarlos porque si no vendrán por vos".

 

 

Apuntes sobre medios

En un tramo de la charla, Lejtman fue consultado sobre la posición que adoptaron los medios en los años de menemismo pleno. Sin embargo, el periodista abrió su respuesta: "Hay una regla que se puede aplicar con todos los gobiernos. Los medios son una cosa, un ente que trasmite información, ideas, ideología y comentarios. Y también es un negocio. Muchos medios no coincidían con Menem o quien sea, pero les ponían buena publicidad y ahí eran un negocio. La Nación tiene un discurso que todos conocen y, por ejemplo, la semana pasada fue el único que defendió a Lambrusquini. La página necrológica de La Nación es una página política. Cuando se muere alguien importante hay que medir el impacto en esa página. Lambrusquini hizo mucho favor desde el poder y al mirar la página de necrológicas se ve que mucha gente de poder lo recordó. Y por decisión editorial, a pesar de no tener grado por haber sido destituido, se lo hace figurar como oficial retirado".

"Ámbito Financiero es otro ejemplo. Compartía la ideología con Menem, lo decía, y aparte recibía una torta bien grande de publicidad. Por eso hay que mirar a los medios como un reflejo de una parte de la sociedad y también como un negocio. Pero no hay que meter en esa coordenada a los periodistas, porque la mayoría son empleados. Y muchas veces se da el dilema de que te manden a escribir una nota con la que no estás de acuerdo, pero tenés dos pibes, una señora, pagar el colegio y demás. ¿Qué hacés? En general, pasa que el periodista se transforma en un escriba. No pone la firma y escribe".

 

 

Agradecimientos y obsequios

El paso de Román Lejtman fue reconocido por el intendente Miguel Angel Prince y la diputada provincial María Inés Fernández, quienes mandaron notas de adhesión a la charla. En el caso del jefe comunal, "en reconocimiento a su aporte para la verdad y la cultura de la memoria de los vecinos".

A través de este medio, los organizadores de la charla agradecen el apoyo de la Cooperativa Eléctrica y de Servicios Públicos Lujanense Limitada, que auspicia el ciclo, y la gentileza de Librería de Mayo y de familiares directos de Dardo Dorronzoro, como así también al señor Jorge "Pato" Liguori, quien desinteresadamente realizó la locución del evento.

Por su gentil visita a Luján, Lejtman recibió como regalo de la organización los libros "Viernes 25", del desaparecido Dardo Dorronzoro; "El Diccionario Lujanense" del profesor Héctor Felice; y "Pago y Villa de Luján", de Martín Dorronzoro, en su edición de 1950.

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