Como una charla de
café (así lo planteó él), Román Lejtman intercambió
información, ideas y posturas con más de cien vecinos de
esta ciudad que el sábado se acercaron a la Asociación
Cultural Ameghino. La disertación, en el marco del ciclo
"La Cultura de la Memoria" que organiza la Comisión
de Derechos Humanos de Luján y EL CIVISMO, fue sobre
"Periodismo y Derechos Humanos", título que abrió
el juego de las opiniones a temas como la dictadura y el rol
de la prensa, la aparición de la figura de Juan Carlos
Blumberg y los piqueteros como expresión de la sociedad.
Ante la presencia de
un público sumamente interesado por la exposición (entre
ellos las Madres de Plaza de Mayo, Rosa Palazzo y Ana
Aguirre), Lejtman inició la charla con una debida disculpa:
"Me atrasé por el triunfo argentino en básquet en las
Olimpíadas de Atenas y porque se rompió el remis debajo de
un puente acá en Luján".
En primer término, el
reconocido periodista habló de la relación entre el
periodismo y los Derechos Humanos, para lo cual eligió
retrotraerse a los años ´70. Según él, "todo empezó
entre 1976, o 1975 en realidad, y 1983.
Se dio un espiral de
violencia desde los tiempos de la Triple A que aún hoy
estamos viendo las consecuencias".
"Una clave la
encontramos cuando Isabelita deja momentáneamente el poder
aludiendo problemas de salud y ese espacio fue ocupado por el
senador Luder. Se pensaba que se podía evitar el golpe de
Estado porque, mediante un acuerdo con el radicalismo, se
podía conseguir un gobierno de transición hasta las
elecciones, previstas para mediados de 1976. Pero en Tucumán
se dio una situación muy compleja desde lo institucional. El
ERP va a la selva tucumana y anuncia que su plan era declarar
la independencia de esa provincia -detalló Lejtman-. Las
Fuerzas Armadas inician el avance de lo que más tarde será
un plan de exterminio y le arrancan a Luder un decreto por el
cual desembarcan en Tucumán y aplican un aniquilamiento de la
subversión, tal cual lo expresa ese decreto".
Ahondando en esa
raíz, afirmó que "Luder después explicaría en el
Juicio a las Juntas que aniquilar era destruir la capacidad
bélica que el ERP tenía en ese momento en Tucumán. Pero no
hay un solo miembro del ERP que estuvo en la selva tucumana y
haya terminado vivo. Todos murieron, según las autopsias, con
un tiro por la espalda o, los detenidos, por un tiro en la
nuca".
"Esta es la
primera relación del periodismo y los Derechos Humanos. Estas
cosas que hoy podemos contar, en el ´70 nadie las contaba.
Colegas que en esos tiempos trabajaban en grandes medios
admiten que esa información estaba, pero que los medios
censuraban o se autocensuraban. Ya estaba en operaciones la
Triple A y si tu nombre entraba en la lista negra, o te
mataban en la calle o tenías que exiliarte".
Lejtman destacó que
ese decreto de "aniquilar" se extendió con
Isabelita a todo el país. "Todos pasamos a correr
peligro, porque no estaba definido el concepto jurídico de
subversión, razón por la cual todos podíamos serlo. El
montonero que desde la clandestinidad enfrentaba a la Triple A
era un subversivo, pero el que escribía en un diario que la
Triple A era López Rega, también era subversivo".
Para el comunicador,
"si la democracia en el ´75 hubiese sido lo
suficientemente sólida y responsable para enfrentar con la
ley lo que aparecía como ´amenaza para el sistema', quizás
hubiésemos zafado del golpe de Estado. Aunque hay quienes
sostienen que el golpe de Estado venía a poner en marcha un
plan económico, y no importaba quién quisiera frenarlo
porque los factores reales de poder ya lo habían asumido:
sólo esperaban que la violencia terminara su ciclo y
apareciera una última excusa para contar la mayoría de la
sociedad a su favor. A mí me parece que ese punto se da con
el ERP en Monte Chingolo".
"En la dictadura
-continuó- la situación para los medios fue compleja por
varias circunstancias. Los de una raíz militante,
desaparecieron. Y medios ´establecidos´ como Clarín, La
Nación, La Prensa, Crónica, La Opinión o el Buenos Aires
Herald, al principio bancaron al golpe de Estado. No hubo uno
solo de esta categoría que no haya festejado el golpe de
Estado. Creían que se ponía en el poder a las Fuerzas
Armadas, las que terminarían con la violencia continua, y en
un tiempo determinado se llamaría a elecciones".
En tal sentido,
rescató que "sólo un periodista del Buenos Aires
Herald, de manera aislada, escuchaba a las Madres de Plaza de
Mayo. Y lo hizo hasta que tuvo que irse. Pero si hoy le
preguntás, te admite que en principio respondió al golpe de
Estado porque se creía en la posibilidad de reencauzar a la
Argentina".
"Sin embargo,
nadie se puede hacer el distraído -acotó-. Una semana
después del golpe, todo el mundo sabía lo que pasaba con la
dictadura y los Derechos Humanos. No hay un solo periodista de
verdad que tuviera algún contacto con el gobierno de esa
época que no supiera lo que pasaba. Seguramente no se tenía
el cuadro general de situación, pero sabías que había gente
desaparecida, que estaban torturando y si no te escapabas te
mataban".
A PARTIR DE
MALVINAS
Lejtman no dudó en
asegurar que "los medios que nombré se beneficiaron con
el golpe de Estado. La Nación, Clarín y La Prensa tenían un
problema estructural clave que era el papel. Y en un negocio
realizado con el gobierno militar apareció la sociedad Papel
Prensa y se acabó el problema.
El punto de inflexión
el periodista lo ubicó en la derrota de Malvinas. "La
gente terminó su miedo con los militares, se movilizó y se
empezó a contar. Los argentinos tienen un olfato especial que
comparten con algunos jueces federales, los que hace años no
investigaban nada y ahora son los paladines contra la
corrupción y la defensa de los Derechos Humanos. Olfatean
rápido hacia dónde va la sociedad, no les importa con quién
pactaron antes y cambian su mirada. Pero si medios como
Clarín o La Nación hubiesen informado lo que pasaba, quizás
hubiésemos recuperado la democracia antes y mucha gente se
habría salvado".
De todos modos,
aclaró que se contaban cosas, pero no se decían los por
qué. "Se informaba sobre hallazgos de cuerpos o
confesiones de arrepentidos, pero no los por qué. No hubo ni
errores ni excesos, sino un plan sistemático que se armó
durante mucho tiempo. Eso lo sabemos por el Juicio a las
Juntas, sólo que Alfonsín tenía mucha presión de las
Fuerzas Armadas y ese juicio no se televisó en directo y
tampoco hubo una cámara que televisara a los testigos de
frente. Nunca pudimos ver la cara y los gestos de los que nos
contaron lo que significó estar en la mazmorra de la
dictadura durante meses o años. Eso pasó por una decisión
política".
A ese período
informativo, Lejtman lo unió a los años en los que los
medios aportaron al "algo habrá hecho". "No se
puede negar que hubo grupos militantes de jóvenes que
querían cambiar la sociedad y eligieron el camino de la lucha
armada. Eso no se puede desmentir y no hay que olvidarlo. Pero
si el Estado quería reprimir, no puede secuestrar, violar,
torturar y hacer desaparecer. Vos tenés que aplicar la ley.
Los métodos que esos jóvenes utilizaban para acceder al
poder se pueden discutir, pero no el rol del Estado. Si vos
sos el Estado, no podés hacer terrorismo de Estado".
EN TIEMPOS DE
BLUMBERG
"Lo que ocurrió
el jueves pasado en el Congreso es lo último que me gustaría
mencionar a modo de introducción", dijo Lejtman.
"Me da la impresión que un señor absolutamente
desbordado por las circunstancias tiene cargado en su
discurso, de manera inconsciente, el discurso de la dictadura
militar. Y nunca entendió lo que hicieron los organismos de
Derechos Humanos".
En obvia referencia a
Juan Carlos Blumberg, afirmó: "Tratando de ser flexible
en el comentario, puedo decir que criticando a esos organismos
el señor cometió un error. El tiempo dirá si fue así o
estuvo directamente puesto para fracturar a la sociedad. Me
suena a esos muchos vecinos que todavía dicen ´¿en serio
fue así?´, aunque esté todo probado".
"Uno puede estar
muy bien formado, pero la información es como una cosa que te
meten en el cerebro y te trabaja en el inconsciente. Y más si
te martillan durante años con la misma información. A veces
reflexionamos cosas que nos surgen porque las escuchamos en
los medios. Y en Argentina hubo mucho martilleo de que éramos
derechos y humanos y los que desaparecieron eran todos
guerrilleros. Ese discurso, de alguna manera, lo ejemplificó
Blumberg en la marcha del jueves".
A partir de esa
reflexión se abrió un intercambio con los presentes que se
extendió por espacio de una hora y media.
Sin irse de tema, la
ex concejal Silvia Moglie preguntó sobre lo que vivió en su
casa, con su hija entendiendo o, incluso, hasta defendiendo
las razones de la marcha de Blumberg.
En respuesta, Lejtman
dijo que "los medios no sólo informan, sino que hay
mucha opinión. En lugar de que se diga que darán la
opinión, se mezcla con información. Entonces al que escucha
también se le mezclan los tantos. Pero entendamos que tu hija
tiene el derecho de pensar lo que quiera. Te lo paso al
ejemplo en mi casa. La señora que trabaja en casa y está
todos los días con nosotros, escucha Radio 10. Y está todo
el día con esa radio. Mi señora a la mañana escucha Aspen
en el living y en la cocina se escucha Radio 10. ¿Qué le voy
a decir? Nada. El tema es que en distintos medios los
periodistas cuenten cómo ven las cosas, pero el problema es
que no hay rigor profesional y la opinión se mezcla con
información. A mí no me preocupa que exista Grondona, pero
me preocupa que cuente las cosas como una verdad revelada y
esté mezclando información y opinión".
El periodista aclaró
que no puede "discutir" el dolor de Blumberg porque
no podría entenderlo ("porque, por suerte, no me
pasó"). Pero sí puedo discutirle que sobre su dolor
quiere construir una estructura jurídica que nos va a
perjudicar a todos. Arrancarle al Congreso 50 años para el
que mató a 4 gallinas y mantener 25 años para el que mató a
un tipo, es de un perjuicio para el sistema democrático que
muy pocos podemos medir porque no somos abogados".
- Blumberg ¿habla
superado por la situación como decía usted y lo hace con
cierta inconsciencia, o es la voz de un peligroso andamiaje?
- "Citando a un
libro que he leído hace un tiempo, ´Desde el Jardín´, de
Jerzy Kosinski, creo que Blumberg es Chance. Es un personaje
que movido por la marea y empujado por una situación social
logra de las instituciones cosas que los verdaderos poderes
que empujan jamás le podrían arrancar por derecha. El día
que aprobaron ese artículo desopilante de las penas -que
espero que Kirchner vete la semana que viene-, diputados de
derecha e izquierda decían que no pudieron hacer nada. Salvo
el ARI y un sector de izquierda que votó en contra, el resto
se abstuvo para permitir al peronismo los votos para sacarlo.
Y en la abstención está el acuerdo político, porque si se
iban no había dos tercios. Y son acuerdos complejos, hechos
para que la gente no los entienda".
"Igual, no me
molesta que existan muchos pensamientos y uno logre la
mayoría. Así son las reglas. Pero sí me molesta que me
tergiversen la información y eso provoque que la hija de ella
y Alcira, la que trabaja en casa, compren una vela y vayan a
la próxima marcha de Blumberg".
ACTUALIDAD
PIQUETERA
- ¿Qué opina del
diario Página/12 hoy, porque muchos dicen que está
oficialista y fue comprado por Clarín?
- "Esa última
versión siempre existió, está en las redacciones, pero
nadie me demostró que pasó. Ni aún el propio Lanata. Pero,
en otro plano, si me preguntan hoy, creo que está muy
oficialista. Uno puede estar acuerdo con la política sobre
Derechos Humanos del diario o qué hizo Kirchner con la Corte
Suprema. Pero hay cosas en materia económica que Página no
cuenta. Sobra mucha plata del superávit y yo quiero que diga
que debe ser para los pobres y no para pagar la deuda externa.
Pero ese debate no está en el diario y me hincha. De todos
modos, hoy Página pone en tapa a Kirchner recibiendo a los
organismos de Derechos Humanos después del ataque de Blumberg
y ningún otro lo puso. Ahí me siento orgulloso del
diario".
Otro vecino le pidió
una reflexión respecto de la postura de la sociedad por los
desaparecidos de antes y los nuevos desaparecidos, "los
que tienen hambre, los pobres, los que no tienen trabajo, los
que salen a cortar calles y son metidos presos que son
ignorados por gente como Blumberg".
Para Lejtman, "la
diferencia básica entre desaparecidos y desocupados es que en
democracia, a los desocupados no los podés meter debajo de la
alfombra".
En esta respuesta, el
periodista se metió de lleno en otro tema de suma actualidad:
los piqueteros. "Al margen de las contradicciones que
provocan, uno debe tener un reconocimiento al movimiento
piquetero, porque cuando nadie se hacía cargo de esta gente
que se cayó del sistema, aparecieron ellos. Podemos discutir
si me gusta más Pitrola que Castells, pero había 10 millones
de argentinos que se caían del sistema y nadie se hizo cargo.
Ni los radicales, ni el ARI, ni el Frepaso, ni el peronismo.
Aparecieron estos dirigentes sociales del fondo de la tierra y
pusieron la cara".
"Igual -agregó-,
con el correr de los años no podés aferrarte a una sola
táctica porque el medio o escenario político va cambiando.
En 2001, la clase media que estaba en la lona por el tema de
los depósitos, aplaudía a los piqueteros. Yo los ví en los
comercios de avenida Rivadavia. Pero a la clase media, que
pone o voltea gobiernos, les fueron devolviendo la plata y
quebraron lo que tiene que ser una alianza lógica y solidaria
de cualquier sociedad. Al que está en la lona hay que
agarrarlo y traerlo al sistema".
"El ejemplo, por
más que me vaya un poco, es esto de bajar la edad de
inimputabilidad. Cerca del 80 por ciento de los delincuentes
mayores tienen el pasado ligado al delito desde los tiempos de
adolescentes. Nunca se lo educó ni se le dio un laburo en ese
entonces, y en cambio se lo metió preso o en un patronato
mezclado con delincuentes. Lo terminás de hacer pelota y le
dejás como único camino salir a robar. Bajando la edad para
condenarlo, al menor que tiene un padre que está en la lona
no lo protegés, sino que lo metés en la carrera delictiva a
los 16 años. Ni aumentando las penas o bajando la edad para
ser inimputable creas una sociedad más justa, al
contrario", opinó.
Por último,
consideró que con esos cambios penales "protegés al que
tiene y dejás afuera, dándole leña, al que no tiene. Pero
llegará un momento en que esa gente a la que golpeaste, sale
y no te va a respetar, porque no hiciste nada por ellos. El
problema piquetero tiene una clave que es la base social. Y
hay que ayudar a incorporarla. Desde el socialismo, se dirá
que hay que incorporarlo porque la sociedad es para todos.
Desde una mirada individualista, hay que incorporarlos porque
si no vendrán por vos".
Apuntes sobre
medios
En un tramo de la
charla, Lejtman fue consultado sobre la posición que
adoptaron los medios en los años de menemismo pleno. Sin
embargo, el periodista abrió su respuesta: "Hay una
regla que se puede aplicar con todos los gobiernos. Los medios
son una cosa, un ente que trasmite información, ideas,
ideología y comentarios. Y también es un negocio. Muchos
medios no coincidían con Menem o quien sea, pero les ponían
buena publicidad y ahí eran un negocio. La Nación tiene un
discurso que todos conocen y, por ejemplo, la semana pasada
fue el único que defendió a Lambrusquini. La página
necrológica de La Nación es una página política. Cuando se
muere alguien importante hay que medir el impacto en esa
página. Lambrusquini hizo mucho favor desde el poder y al
mirar la página de necrológicas se ve que mucha gente de
poder lo recordó. Y por decisión editorial, a pesar de no
tener grado por haber sido destituido, se lo hace figurar como
oficial retirado".
"Ámbito
Financiero es otro ejemplo. Compartía la ideología con
Menem, lo decía, y aparte recibía una torta bien grande de
publicidad. Por eso hay que mirar a los medios como un reflejo
de una parte de la sociedad y también como un negocio. Pero
no hay que meter en esa coordenada a los periodistas, porque
la mayoría son empleados. Y muchas veces se da el dilema de
que te manden a escribir una nota con la que no estás de
acuerdo, pero tenés dos pibes, una señora, pagar el colegio
y demás. ¿Qué hacés? En general, pasa que el periodista se
transforma en un escriba. No pone la firma y escribe".
Agradecimientos y
obsequios
El paso de Román
Lejtman fue reconocido por el intendente Miguel Angel Prince y
la diputada provincial María Inés Fernández, quienes
mandaron notas de adhesión a la charla. En el caso del jefe
comunal, "en reconocimiento a su aporte para la verdad y
la cultura de la memoria de los vecinos".
A través de este
medio, los organizadores de la charla agradecen el apoyo de la
Cooperativa Eléctrica y de Servicios Públicos Lujanense
Limitada, que auspicia el ciclo, y la gentileza de Librería
de Mayo y de familiares directos de Dardo Dorronzoro, como
así también al señor Jorge "Pato" Liguori, quien
desinteresadamente realizó la locución del evento.
Por su gentil visita a
Luján, Lejtman recibió como regalo de la organización los
libros "Viernes 25", del desaparecido Dardo
Dorronzoro; "El Diccionario Lujanense" del profesor
Héctor Felice; y "Pago y Villa de Luján", de
Martín Dorronzoro, en su edición de 1950.