Roberto Alifano, el
amanuense de Borges, como él se define, y amigo personal de
Pablo Neruda, concentró la atención de un numeroso público
reunido en la Asociación Ameghino. A lo largo de la charla,
el escritor y periodista relató algunas de las anécdotas que
lo vincularon con ambos escritores de uno y otro lado de la
cordillera.
Actualmente está a
cargo de la dirección de la tradicional revista cultural
PROA, fundada por Jorge Luis Borges y se desempeña como
asesor cultural de la Cancillería Argentina.
En sus primeras
palabras se refirió a la Asociación Cultural Ameghino
destacando la figura del sabio que le da nombre a la
institución. Posteriormente, señaló algunas de las
características de los dos protagonistas del encuentro. En
este sentido, comentó que "Borges se propuso ser
literario y lo es en cada línea. Si hay alguien que admite
las obras completas es Jorge Luis Borges porque está
diseminado en cada una de sus obras. No hay un libro que lo
represente, sino que está diseminado y representado en todos
sus trabajos que son minuciosamente literarios. Él era un ser
literario".
Acerca de la relación
de Borges con el poeta chileno, Alifano señaló que
"eran poetas totalmente opuestos. Neruda era un poeta
torrentoso, inusual y exuberante. Borges, era un poeta muy
preciso. Estos dos hombres tan opuestos literariamente se
conocieron epistolarmente. Cuando Borges tenía 24 años y
Neruda no había cumplido todavía los 20 -quien ya había
escrito `20 poemas de amor y una canción desesperada'-,
intercambiaron correspondencia".
Las revistas Proa y
Claridad dan testimonio de esa casi secreta relación
literaria. En el número 2 de la segunda época de la revista
Proa, en 1924, Borges publicó un comentario sobre los `Veinte
poemas de amor y una canción desesperada'. Más tarde, en el
número 22 de la revista Claridad, que la Federación de
Estudiantes de la Universidad de Chile publicó entre 1920 y
1926, Pablo Neruda, con el seudónimo de Sashka, comentó
`Fervor de Buenos Aires', el primer libro de Borges.
En este sentido,
agregó que "si se los mira a través del espectro de la
política, fueron, en apariencia, dos mundos opuestos,
inconciliables. Neruda era militante comunista y una de sus
grandes preocupaciones era la cuestión social; provenía de
una familia humilde, era hijo de un ferroviario que conducía
su tren por el lluvioso sur de Chile. Borges había nacido en
un hogar de aristócratas venidos a menos; de muchacho tuvo un
fugaz paso por la izquierda, del que luego se
avergonzó".
COSAS EN COMÚN
Sin embargo, la
poesía los unía indisolublemente. "Neruda y Borges eran
esencialmente poetas, habían nacido poetas y desde muy
jóvenes empezaron a darse a conocer. Jóvenes también, a
través de la poesía, tuvieron noticias el uno del otro y no
tardaron en relacionarse y publicarse".
Pero las coincidencias
literarias entre Neruda y Borges no se limitaban a la común
entrega de ambos a la poesía; una larga lista de cosas en
común se entrecruzan en las preferencias de estos dos
creadores. Autores como Shakespeare y Whitman fueron
referentes de ambos, al igual que la lectura de los clásicos.
Las amistades del círculo cultural que los incluía también
fue una de las cuestiones que los contactaron y unieron en una
especial relación.
Respecto de Neruda,
Alifano recordó cómo surgió su relación con él. "Yo
tuve el inmerecido privilegio de conocerlo muy íntimamente.
Fui a Chile a ejercer el periodismo y una de las cosas que me
llevó allá fue la posibilidad de conocerlo. Él vivía en
Isla Negra y por un contacto llegué a acercarme y
entrevistarlo. Me esperaba un domingo a las 5 de la tarde. Me
recibió Neruda, y yo, que me sabía de memoria sus sonetos,
con la irresponsabilidad que uno tiene de joven, comencé a
recitarle sus poemas. La charla se prolongó por más de una
hora y finalmente me dijo, ¿Dónde estás alojado?. Le
contesté que en una pensión. `Bueno, te vas a quedar aquí,
en mi casa'. Durante los quince días que estuve en Chile,
tuve la oportunidad de convivir con él.
Algunos años
después, el encuentro se repetiría en circunstancias menos
alentadoras. "En los años 70, el diario La Opinión me
envió como corresponsal. En ese tiempo Neruda regresó a
Chile ya muy enfermo. Era un hombre que no se privaba de nada,
era muy glotón y le gustaba tomar abundantemente. Después
que recibiera el Premio Nobel tuvo un gran recibimiento cuando
retornó a su país. Neruda era un poeta público. Se sumó a
la política con la candidatura por la presidencia de la
república en 1970 por el Partido Comunista. Luego la retiró
en favor de su amigo Salvador Allende. En sus campañas
políticas Neruda no pronunciaba discursos, sino que recitaba
sus poesías, y el pueblo más que agradecido. Realmente se
comunicaba a través de su arte".
LA DESPEDIDA
Aquella enfermedad
terminó con la vida de Pablo Neruda. Alifano, en Chile,
participó de su sepelio junto a un reducido grupo de
atrevidos intelectuales -los que no habían sido exiliados- y
tuvo el honor de despedir con palabras a su amigo. Esa
cuestión tuvo su repercusión política con quince días de
cárcel.
A lo largo de la
charla, Roberto Alifano brindó un extenso y nutrido
anecdotario de conversaciones y apreciaciones acerca de ambos
escritores. Finalizadas sus palabras, los presentes pudieron
interrogar al disertante. Algunas de los temas por los que el
público se interesó fueron la relación de Jorge Luis Borges
con su madre y los irónicos comentarios de los que este poeta
fue protagonista. Además, se lo consultó acerca de su
percepción respecto a la difusión del legado que hace su
viuda, María Kodama. Acerca de esta cuestión, prefirió no
hacer comentarios sobre tan polémico tema.