Dos de los 15 sujetos
que se metieron de "colados" en una fiesta
terminaron detenidos. Minutos antes, y a pocas cuadras del
lugar, donde se llevaba a cabo la reunión, habían asaltado a
un joven que acababa de salir, casualmente, de la misma
fiesta. A la víctima le robaron una campera y con la prenda
puesta ingresaron, sin permiso, a ese encuentro de amigos con
la intención de seguir cometiendo ilícitos.
Sucedió este domingo
cuando empezaba a salir el sol y el DJ ponía el último tema
dance de la noche. Eran aproximadamente las 6.35, cuando un
individuo asomó su cabeza por un tapial de una casa ubicada
en Francia al 1400 con la excusa de pedir un cigarrillo. Pero
desde el parque otro joven le dijo que nadie fumaba, sin
llegar a pensar lo que se engendraba detrás de esa respuesta
negativa.
Un segundo después,
otros 14 individuos sin armas y, tal vez, tampoco bajo los
efectos del alcohol o los estimulantes, se metieron como un
malón desbocado en terreno ajeno y en clara actitud de
patoteros dispuestos a todo empezaron a sembrar terror.
La fiesta
"electrónica" de amigos que, habitualmente, se
hacen los sábados a la noche estaba a punto de terminar, pero
el "rock & roll" acababa de empezar. La
superioridad numérica de los invasores era notoria aunque el
grupo minoritario no se amedrentó. No obstante, uno de los
testigos reconoció que "no los podíamos parar con
nada".
La banda de forajidos
le sacó la riñonera a uno de los pibes pero al querer
recuperarla éste se trenzó a golpes con varios patoteros.
Mientras los forcejeos no daban tregua en el parque de la casa
quinta, alguien dio aviso a la policía "porque la
situación se estaba recomplicando", agregó el testigo
que habló con EL CIVISMO.
Y LLEGÓ LA
POLICÍA
Cinco minutos más
tarde, personal de Luján Primera irrumpió en el lugar y para
intentar controlar la situación debió efectuar un par de
disparos al aire. Por otro lado, el GPU, en ese mismo momento,
procedía a la aprehensión de Carlos Alberto Quiroga, de 25
años y Mauricio Rubén Draghi, de 24. Ambos con domicilio en
esta ciudad.
Sin llegar a sospechar
de lo que acababa de ocurrir a pocos metros de allí, los
efectivos policiales que detenían en Francia y Dr. Muñiz a
Quiroga y a Draghi lo hacían con la intención de averiguar
si tenían antecedentes penales. Tres horas después todo
cambiaría. Un joven que había estado en la fiesta se
presentó en la comisaría, reconociendo a los dos sujetos
como los autores del robo que había sufrido en la vía
pública. La campera que lucía uno de los delincuentes fue la
prueba que los delató.
La prenda de vestir
pertenecía a Lucas Ibarra, quien se dirigió a la seccional
para denunciar el asalto. En ese momento, la UFI decidió
cambiar la causa y acusó a Quiroga y a Draghi por: "Robo
en poblado y en banda, violación de domicilio y
lesiones".
No sólo Ibarra había
podido identificar a los delincuentes que lo habían asaltado
en la calle y reconocer su campera en poder de uno de ellos,
sino que varios de sus amigos habían asegurado que la campera
que tenía uno de los individuos que saltó el tapial era la
misma que lució Ibarra durante la fiesta.
A partir de este
episodio, se tejen dos hipótesis: que los dos sujetos que
asaltaron a Ibarra luego fueron a buscar al resto de la banda
o que se desprendieron del grupo por unos minutos con la
intención de cometer un atraco, para luego ingresar todos
juntos a la quinta donde se desarrollaba la fiesta. Todo esto
quedará a consideración del fiscal de turno que se hizo
cargo de la causa.