Pese al día gris y la
disposición gubernamental que suprimió el habitual asueto,
los estudiantes festejaron ayer su día, dando un color
especial a las calles lujanenses, aunque la llegada de
paseantes fue singularmente menor a la de otros años. Tal
como viene sucediendo en las últimas temporadas, el Club
Náutico El Timón, de Jáuregui, fue el lugar elegido por la
mayoría de los jóvenes de la zona para celebrar la llegada
de la primavera: desde temprano y hasta entrada la tarde,
chicos y chicas -a pie, en moto, auto o bicicleta- ingresaron
al predio de esa entidad para sumarse al tradicional
"picnic".
Un paseo por la ciudad
reveló que en la ribera del Río Luján la concurrencia era
escasa, y en los paseos las mesas vacías eran más que las
ocupadas. Sin embargo, podía verse a dispersos grupos de
jóvenes que optaron por el Parque Ameghino para disfrutar de
la jornada.
Por otra parte, la
camioneta del Grupo de Prevención Urbana (GPU) estacionada en
cercanías del puente de la calle Mitre indicaba también que
no se trataba de un día cualquiera. En este sentido, también
hubo especiales medidas de seguridad, dispuestas por Trenes de
Buenos Aires, en las estaciones de Luján y Jáuregui. Al
cierre de esta edición, no había noticias de que hubiesen
sucedido hechos de especial gravedad en lo que hace a la
alteración del orden en la vía pública.
"LA
MOVIDA"
Ya en el ingreso a
Jáuregui podía advertirse que en El Timón estaba "la
movida" de los estudiantes de la zona. En medio de un
tráfico casi incesante de personas en dirección al club, un
vendedor habitual de ajo y condimentos se abría al rubro
florería, canasta en mano.
En la entrada, cuatro
policías y otros tantos empleados de la institución
controlaban que el acceso de los jóvenes fuese ordenado, y
que nadie introduzca bebidas alcohólicas a la fiesta. Y un
cartel pintado a tiza advertía que no se podía salir del
club y volver a ingresar. De acuerdo a los cálculos de uno de
los encargados, habían pagado su entrada (4 pesos) unas 2.500
personas, mientras que otros 1000 habían pasado con su carnet
de socio.
En el interior de las
amplias instalaciones, los jóvenes demostraban sus
preferencias musicales o deportivas en los distintos sectores.
Aunque los parlantes del club propalaban a héroes de la
cumbia como Gilda o Walter Olmos, desde modernas camionetas de
una disco se podía oír "hard core melódico", que
daba el ambiente adecuado a las piruetas -y eventualmente los
porrazos- de un grupo de bikers, que saltaban por las rampas
de madera para admiración de su público. "Entrenamos en
el Club Ateneo, pero andamos buscando otro lugar, en lo
posible techado", explicó uno de los muchachos.
La alegría juvenil
colmó mansamente el lugar. A las 16, nada hacía prever
disturbios ni peleas: muchos jugaban al fútbol o al voley,
otros tocaban la guitarra y, bajo las frondosas arboledas, una
que otra parejita daba rienda suelta a su amor inexperto.
Antes del atardecer,
las amenazantes nubes anticiparon el cierre de la jornada en
que los "hombres y mujeres del futuro" dicen
"este es nuestro día".
"A
vaguear"
Los insípidos cables
de agencia alertaron que "el director general de Cultura
y Educación, Mario Oporto, informó que no habrá asueto en
las escuelas, a pesar de celebrarse el Día del
Estudiante". Como contrapartida, un correo electrónico
que circuló profusamente entre el alumnado lujanense convocó
a la "faltada general". "Somos chicos y nos
tienen que respetar", instaba y proponía: "Vaciemos
las clases y vayamos a vaguear, como nos merecemos".
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