Dos ladrones abrieron
un portón, se metieron en la casa y robaron una bicicleta
todo terreno. Un joven vio todo, dio aviso al móvil de la
cuadrícula pero cuando llegó ya era demasiado tarde. Había
pasado media hora, calculan en el barrio. La demora tenía una
explicación, aunque a los vecinos le sonó como una broma de
mal gusto: los policías que recorren la zona no conocen las
calles porque no son de Luján.
Así se lo confesaron
los propios efectivos asignados a recorrer el barrio Padre
Varela a Rosa Italia, cuando se presentaron en su domicilio.
Una respuesta similar pero sincera también recibió, al día
siguiente, en la Comisaría Luján Primera, cuando se
presentó a hacer la denuncia.
La mujer salió el
viernes a las 11 de su casa y al regresar, una hora más
tarde, se encontró con la noticia de que acababa de ser una
nueva víctima de la inseguridad.
Rosa sospecha que los
delincuentes estaban escondidos en una obra en construcción,
frente a su casa ubicada en Vélez Sársfield, entre Francia y
9 de Julio. Este dato se lo aportó un vecino que dice haber
visto salir a dos personas con rumbo a lo de Italia. Ahora,
cree que los ladrones estaban en connivencia con un albañil
que trabajaba en la obra pero que desde el viernes no volvió
aparecer por el lugar. "Ese era el que planeó todo y
desapareció del mapa", presume la vecina.
SE PRESUME
SOSPECHOSO
"Este tipo miraba
la casa desde hacía días y tenía a los tipos escondidos en
la obra", insistió Rosa. Y agregó que a la hora que
sucedió el robo "un vecino estaba cortando el pasto,
otro lavando la vereda y vieron a los tipos abriendo el
portón pero no se animaron a decirles nada porque tienen
terror".
Algunos atinaron a
llamar a la Policía. "Dicen que tardó más de media
hora larga en venir. Es decir, que si quieren te llevan la
casa a cuesta y no pasa nada". En definitiva, los rateros
sustrajeron una bicicleta y estuvieron a punto de abrir una
ventana pero el perro comenzó a ladrar obligando a los cacos
a desistir de la idea.
Un joven que cortaba
el pasto estuvo a punto de interponerse en el camino de los
malvivientes pero su padre se lo impidió por temor a que esta
actitud terminara pagándola con su propia vida.
No obstante, llamaron
al móvil, aunque la patrulla se tomó su tiempo para llegar
al lugar del hecho. "Cuando llegó dijeron que no
encontraban las calles porque no son de Luján y no conocen
las calles. Yo no vivo en el medio del campo. El sábado a la
mañana, cuando fui a hacer la denuncia me quedé más
asombrada todavía porque la persona que me atiende me dice
exactamente lo mismo", sostuvo la señora Italia.
UNA VOZ POR LA
VENTANA
De momento, la
bicicleta todo terreno no apareció, aunque el sábado a la
noche Rosa recibió un mensaje inquietante. Aseguró que un
hombre golpeó la puerta de su casa, se presentó como un
vecino y le dijo dónde podía estar la bicicleta.
La vecina por temor no
abrió la puerta pero lo atendió por la ventana. Si bien no
pudo reconocer a la persona que dijo ser vecino, escuchó con
atención a ese hombre, quien le indicó que el rodado estaba
en una casa del barrio Fonavi, donde se encontrarían muchas
más bicicletas que son robadas del interior de las casas o
"levantadas" en la vía pública.
"Usted vaya a la
casa (el número de la vivienda está en reserva por este
medio) y de acuerdo al valor de la bicicleta es la plata que
le piden", dijo Rosa Italia a la hora de recordar el
mensaje textual del misterioso hombre e inmediatamente se
preguntó: "¿La policía no sabe nada de esto?".