Sábado 25 de Septiembre de 2004 - Año 89 - Edición 7015 - Edición digital 0314

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El Servicio Alimentario Escolar bajo la lupa

El Consejo Escolar en la mira de la Provincia

Personal enviado desde Provincia tomó nota de la situación que atraviesa el SAE centralizado en Luján, el caso de los proveedores y la actuación del Consejo Escolar en este asunto. Habría detectado irregularidades que tienen varios puntos en común con los sucedidos en General Rodríguez donde el organismo debió ser intervenido.

Encuestadores del Ministerio de Desarrollo Humano de la Provincia de Buenos Aires estuvieron esta semana recorriendo jardines de infantes y escuelas EGB que cuentan con servicio de comedor. Lo hicieron con la finalidad de relevar la documentación referida al SAE (Servicio Alimentario Escolar) cuya información será destinada a engrosar la auditoria que desde el 8 de septiembre lleva adelante el gobierno provincial.

Según una fuente consultada por EL CIVISMO, a algunos encuestadores le llamó poderosamente la atención ciertas afirmaciones que el Consejo Escolar redactó la semana pasada en un comunicado titulado: "A la Comunidad Educativa del Distrito de Luján y a toda la población en general", donde deja asentada su posición. Puntualmente, pusieron el acento en algunos párrafos donde el organismo asevera haber actuado con "transparencia" cuando aún los resultados de la auditoria se desconocen.

Trascendió que la cartera del ministro Cafiero habría detectado que existen diferencias entre los cupos que tiene asignada la Provincia y lo que declara el Consejo Escolar. Y como muestra de ello, verificaron que esto estaba sucediendo en al menos un jardín de infantes, pero no se descarta que esta situación se repita en otros establecimientos escolares.

De comprobarse esta irregularidad, el organismo de esta ciudad se estaría encaminando hacía una intervención, tal como sucedió hace algunas semanas en General Rodríguez.

De acuerdo a documentos que tuvo acceso este medio, el resultado que arrojó la auditoria elaborada por la Dirección General de Cultura y Educación en la vecina ciudad, observó que los cupos que pagaba el Consejo Escolar no coincidían con los que paga el Ministerio, ocasionando esto una diferencia de dinero que terminaba pagando el Estado, aunque la comida no llegaba a los niños.

Otras de las similitudes que tendrían los casos de General Rodríguez con Luján tiene que ver con los remitos que entregan los proveedores. En tal sentido, el problema encontrado en la otra ciudad era con dos proveedores, mientras que los remitos que ahora están bajo la lupa pertenecen también a dos proveedores.

Pero lo más curiosos es que las cantidades que figuran como entregadas, según los remitos entregados por estos dos proveedores, eran inferiores a las cantidades que luego facturaban al Consejo Escolar.

Casualmente, este punto también fue cuestionado en su momento por varios directivos y hasta los encuestadores que fueron a los colegios pidieron explicaciones a los directivos y miembros de cooperadores acerca de la razón por la cual la cantidad de la mercadería que figura en los remitos no es similar a la que recibieron.

Los auditores recibieron de manos de varios directivos dudosos remitos de dos proveedores (en realidad sería uno solo) cuya facturación no se ajustaría a la mercadería que entrega, ya sea en calidad como en cantidad. Esta documentación, junto con la divulgación a través de la prensa de varios puntos no menos sospechosos en la habilitación de un proveedor que ganó el "Concurso de precios", también fue adjuntada entre las pruebas recolectadas para la redacción del futuro informe.

Otro de los aspectos que está siendo analizado es el "menú" que envía el Consejo Escolar, donde los platos en los que abunda la carne picada se repiten con una frecuencia llamativa.

UN FUNCIONARIO CONFUSO

Por otro lado, en General Rodríguez comenzó a seguirse con atención la habilitación expedida a un proveedor que actúa en Luján, pero que tiene domicilio en ese partido. Se trata de una firma que fue autorizada por un funcionario de manejos, al menos, confusos -dijeron varias fuentes que hablaron con este medio-, pero que es absolutamente desconocida por la Dirección de Bromatología. Esta área debería haber efectuado una inspección del lugar para certificar que las instalaciones son aptas (o no) para el acopio y tenencia de los alimentos que luego son repartidos a los niños que asisten a los comedores escolares.

Varios funcionarios que hablaron con este medio, aseguraron desconocer la existencia del depósito, aunque no ocultaron sus dudas que podría tener la habilitación cuando supieron el nombre del funcionario que en su momento estampó su firma para que una mujer pudiera operar como proveedora del Consejo Escolar de Luján.

En otro orden, el ministro Juan Pablo Cafiero se puso en contacto con algunos directivos que llevan adelantes denuncias y le manifestó su apoyo. En tanto, un supervisor del Ministerio de Desarrollo Humano de esta ciudad, que tiene a su cargo el distrito de Luján, habría descubierto que el Consejo Escolar ocultó información sobre las presuntas irregularidades detectadas, tanto en el SAE como en el organismo, aunque envió a La Plata importante documentación que ya esta en poder del ministro y de la Dirección General de Cultura y Educación.

 

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