Sábado 2 de Octubre de 2004 - Año 89 - Edición 7017 - Edición digital 0317

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Detienen al director de "TV Luján" y a su esposa, la ex tesorera del CEC

De "intento de robo" a crimen por encargo

El matrimonio compuesto por Jorge Jordán y Graciela Sarube habría pagado a dos sicarios para que mataran al nuevo tesorero del Centro de Empleados de Comercio. El jueves hubo un allanamiento y ambos fueron detenidos. Horas antes, había sido aprehendido el partícipe necesario en el hecho y, hace 15 días, el autor material. El fiscal y la Policía sumaron 140 fojas con pruebas que comprometen seriamente a los imputados.

"Por favor, llévenme rápido para que no me vean los vecinos". Sin tiempo para despedirse de la gente que la rodeaba, Graciela Sarube se fue llevada por policías con destino a la cárcel. La ex tesorera del Centro de Empleados de Comercio (CEC), ahora está acusada de planificar un homicidio. Pero no lo hizo sola, sino acompañada de Jorge Julio Jordán, su marido y director del Canal "TV Luján", quien también fue llevado a un calabozo acusado del mismo delito.

Muy temprano, en la mañana del jueves, el fiscal Horacio Chiminelli de la UFI Nº 4 de Mercedes llegó a esta ciudad con dos órdenes: allanar la única casa de dos plantas que existe en la calle Zapiola al 3400 del barrio Lanusse, y proceder a la aprehensión de los dos imputados de haber planificado la muerte del joven Sergio Gauna. El actual tesorero del sindicato resultó gravemente herido el 8 de septiembre, cuando una persona le disparó a quemarropa en la puerta de su casa.

Por el crimen, el matrimonio habría contratado a sicarios de Mercedes a los que -según el fiscal de la causa- le habrían pagado entre 30 y 50 mil pesos. Los encargados de dar muerte a Gauna son dos "pesados" delincuentes que tienen frondosos prontuarios, aunque no cuentan con antecedentes de haber matado a alguien a cambio de dinero.

Horas antes del procedimiento en Luján, uno de ellos había sido detenido en Mercedes. El otro estaba en prisión desde hacía dos semanas, cuando lo encontraron manejando un auto robado. Los cuatro quedaron involucrados, desde el jueves, en la causa "Tentativa de homicidio agravado por precio o promesa remuneratoria".

EL HOMICIDIO QUE NO PUDO SER

El autor del disparo que hirió al joven Gauna se llama Carlos Castellano, tiene 47 años y numerosas entradas a la cárcel. Fue quien baleó al tesorero, y al huir de la escena del crimen no se dio cuenta que lo había seguido de cerca un vecino de la víctima, quien terminó convirtiéndose en un testigo clave de la historia.

El "killer" escapó caminando por Deán Funes hacia Mitre, sin saber que una persona en bicicleta le seguía los pasos. Allí lo esperaba un Peugeot 504 con el motor en marcha y otro sujeto al volante. Se trataba de Jorge Alberto Berigozzi, de 44 años, y sindicado ahora como partícipe necesario en el hecho.

Para el fiscal y la División de Prevención del Delito hay evidencias "contundentes" que prueban la instigación del crimen que no pudo ser. Por ese motivo, solicitaron al Juzgado de Garantía que dicte la prisión preventiva de los cuatro detenidos y eleve la causa a juicio.

Desde que Gauna había sido baleado en un extraño "intento de robo", la mano venía densa. Una alta fuente policial que en todo momento guardó celoso secreto de su trabajo, resumía el cuadro de situación con una sola frase: "La pelota viene lisa, pesada y caliente".

Pero no menos pesada venía la mano antes del ataque a Gauna. Para saber el origen del frustrado homicidio hay que retrotraerse en el tiempo. Puntualmente hasta 2001, y ahondar en el corazón del CEC.

Ese año se renovaron algunos cargos dentro de la comisión directiva del sindicato, entre los que se encontraba la estratégica Tesorería ocupada por Graciela Sarube. "Esa fue la génesis de esta investigación", dijo el fiscal.

Para esa época ya era evidente la "mala imagen" que tenía Sarube dentro del gremio, mientras que las sospechas de malversación de fondos amenazaban con transformarse en un escándalo público. Sin embargo, pasó el tiempo y la mujer siguió aferrada a su silla. La salida del cargo no fue una tarea sencilla para Gauna, cuyo nombramiento había comenzado a incomodar a la mujer.

UNA OLLA A PRESIÓN

Luego de sortear innumerables contratiempos y de peregrinar de un lado a otro reclamando lo que había obtenido en forma legítima, Gauna finalmente pudo comenzar a desempeñarse como tesorero. No tardó en descubrir lo obvio: las cuentas del sindicato no estaban en orden.

Dicen que llegó a escribirle una carta al presidente de la Nación en la que denunciaba lo que estaba pasando en el CEC. Como era de esperar, enseguida llegaron los problemas. A medida que Gauna indagaba el manejo de fondos de la gestión Sarube, su vida empezó a correr peligro. "Había manejos defraudatorios, enriquecimiento de parte de su antecesora", afirmó el fiscal Chiminelli.

Despojada del control del dinero que ingresaba mensualmente al sindicato, la tesorera empezó a desesperarse, pero habría tenido tiempo para planificar la muerte de su sucesor. Primero se lo anticipó a personas de su confianza, pero esos macabros pensamientos rápidamente llegaron a oídos de la futura víctima. Fue un amigo de Gauna quien le anunció lo que se estaba tramando a sus espaldas.

En abril de este año, y a los pocos días de asumir la Tesorería del CEC, el temor de Gauna se materializó por medio de una denuncia radicada en la Comisaría Luján Primera.

DINERO Y PODER

Sin llegar a saber el momento exacto en que ocurriría su muerte, dio tres nombres y algunos detalles del siniestro plan que se estaba engendrando en su lugar de trabajo. Uno de esos nombres fue el de Graciela Sarube (mencionó a un sujeto que cuenta con antecedentes por robo calificado y su mujer). También tenía el dato de que los asesinos iban a ser personas de otra ciudad, contratadas por el propio Jordán.

Tal vez Sarube nunca creyó que alguien le arrebataría el control del dinero con el cual habría incrementado su patrimonio de manera desproporcionada con relación al sueldo que percibía. O quizás pensó que la cubría un manto de impunidad, tanto a ella como a su marido, quien desde su puesto como director del canal de televisión local supuso que había conseguido contactos en el ambiente político y policial, suficientes como para salir indemnes ante esta situación.

Dicen quienes hablaron con EL CIVISMO que Sarube solía hacer alarde de estos presuntos beneficios y privilegios, creyéndose un ser intocable por la Justicia. Lo cierto es que su rostro imperturbable, con el mentón erguido y la mirada desafiante, esta semana, pasó a formar parte del álbum de delincuentes que tiene la Policía. En la misma hoja, aparece la foto de "Capicúa" Jordán. Se lo ve algo desorbitado, con las manos esposadas a la espalda y rodeado de barrotes en una celda húmeda.

SOBRAN PRUEBAS

En las 140 fojas que tiene la causa, abundan las evidencias de todo tipo que relacionan a los presuntos autores intelectuales del hecho con los sicarios.

Hay fotos, testimonios por escritos, declaraciones orales volcadas al papel y grabaciones que comprueban la existencia de la "conexión Mercedes-Luján", tal como la calificó el fiscal. En el expediente de tapa color crema, Chiminelli tiene elementos de sobra que muestran a Jordán con los delincuentes mercedinos.

Se puede observar, por ejemplo, la camioneta Mercedes Benz de "TV Luján", modelo Sprinter, estacionada en la casa de Barigozzi o detrás del VW Gol de Castellano, el día que Jordán se habría encontrado en un bar para acordar el monto, la forma de pago y ultimar todos los detalles del crimen.

"Hay testimonios que dicen haber visto varias veces a Jordán comiendo con Castellano en un bar de Mercedes y en la casa de Barigozzi. Posteriormente, obtuve testimonios de identidad reservada de dos testigos que escucharon decir (a los sicarios) que el hecho debía ser contra un gerente de una empresa muy conocida y que le habían pagado 30 mil pesos. Resulta que, en un momento dado, aparece Jordán sin que estos testigos supieran quién es, pero lo identifican por las características físicas. Se trataba de la persona que iba a pagarle a Barigozzi para que cometiera el homicidio", indicó el fiscal a este medio.

Además de los detenidos, en el allanamiento se secuestró una camioneta marca Honda de cuyo modelo hay solo tres en todo el país, la Mercedes Benz Sprinter, usada como unidad móvil de "TV Luján", un Peugeot 206 color azul, una moto de gran cilindrada y "enseres que, en principio, no guardan relación con los ingresos que tenía Sarube en el sindicato, pero eso será materia de investigación de la Justicia Federal que deberá abocarse al delito defraudatorio en el sindicato", señaló el titular de la UFI Nº 4.

De esta manera podría cerrarse una vieja historia comentada por buena parte de la sociedad lujanense. Esa que dice que todo lo que tiene -o tenía- Jordán se lo debe a su mujer quien, al parecer, hacía lo que quería con la plata del sindicato.

Antes de que los dos detenidos fueran trasladados a los Tribunales de Mercedes, el fiscal Chiminelli comentó a la prensa: "Fue un trabajo brillante" y destacó la colaboración que tuvo para llevar adelante la investigación de parte del comisario Luis Correale y la sub comisario Nora Cavallero.

 

La trastienda de una muerte no consumada

Un plan que tuvo gruesas fallas

Cerca de las 19 del miércoles 8 de septiembre, Sergio Gauna llegó a su casa de Deán Funes 1007. Una hora después casi pierde la vida cuando un sicario a sueldo le apuntó a la cabeza pero le dio en el tórax, provocándole heridas de gravedad, aunque la bala no afectó órganos vitales.

Gauna había salido de la casa a cambiar un neumático de su Ford Escort que había estacionado frente a su domicilio. En ese mismo momento apareció Castellano con el objetivo de silenciarlo para siempre.

El "killer" insultó a Gauna y, arma en mano, lo persiguió algunos metros hasta poder descerrajarle un tiro que, por suerte, no resultó mortal. En un primer momento, la Policía, y sobre todo el fiscal, trataron de encuadrar el hecho en un "intento de robo", aunque los comentarios que ganaban la calle no apuntaban precisamente en esa dirección.

Mientras tanto, Chiminelli ordenó un peritaje en la rueda averiada del Escort, pudiendo determinar que el neumático había sido dañado a propósito. Para entonces, ya tenía varios testimonios de importancia: estaba identificado el auto y las características del sicario, además de la denuncia que Gauna había dejado asentada en abril. Por lo tanto, no sólo el acto criminal había fallado sino que todo el plan empezaba a desmoronarse.

A los pocos días, la Policía dio con el Peugeot 504 -patente BPI 409-. Era el auto de Barigozzi, quien 10 días antes había intentado conseguir otro vehículo con la intención de incendiarlo luego del crimen y borrar toda huella que pudiera comprometerlo con el hecho.

Una cosa lleva a la otra y, en este caso, la detención de Castellano -ya producida- condujo a los investigadores a Barigozzi y éste, a su vez, al matrimonio Sarube-Jordán. Es más, los pesquisas cuentan con el testimonio de una persona que escuchó a Jordán cuando le recriminó a uno de los sicarios por no haber matado a Gauna.

"Va a ser muy difícil que un abogado pueda dar vuelta las pruebas", aseguró el comisario Miguel Angel Valerga, responsable de la División Prevención del Delito que participó de la investigación.

DELINCUENTES DE CARRERA

Tanto Castellano como Barigozzi son viejos conocidos para la Policía. Considerados como dos "delincuentes de carrera" que se dedican a robar autos o ganado y hasta suelen resistirse a la autoridad del orden en caso de ser necesario. "Los dos tienen entre 10 y 12 años de prisión", comentó uno de los investigadores.

Acostumbrado a pasar buena parte de su vida tras las rejas, Barigozzi salió de prisión a fines de 2002 y fue atrapado este jueves a las 5 de la madrugada, en su domicilio de Avenida 2 Nº 503 esquina 21 de Mercedes, aunque también solía residir en la localidad de Tomás Jofré.

El 16 de septiembre, a las 0.30, había caído Castellano, por andar con un auto robado y con documentación trucha. Al tener antecedentes -en abril de este año había recuperado la libertad-, volvió a quedar preso, pero esta vez por "encubrimiento agravado".

Lo que no sabía Barigozzi, y menos el matrimonio Sarube-Jordán, era que la detención de Castellano sería la antesala de nuevas detenciones. "Pensaban que no iba a pasar nada y se durmieron", relató una fuente que actuó en la causa.

Los próximos en caer iban a ser las últimas piezas del rompecabezas. Se estima que nadie saldría en libertad, por lo menos, en los próximos 3 años, fecha en la que podría realizarse el juicio oral y público. A pesar de no haberse consumado el crimen, los imputados podrían recibir condenas de 10 a 20 años de prisión de cumplimiento efectivo.

 

Dossier: Jorge Jordán

Que mal se TV

Rara mezcla -en lo físico- entre Leonardo Astrada y Guillermo Coppola, a Jorge Jordán se lo conoce por su carrera en los medios y por su devoción por las motos. De sobrenombre "Capicúa", muchos creen que el apodo se debe a las letras iniciales de su nombre (Jorge Julio Jordán JJJ, aunque no podría serlo en este caso), pero viejos colectiveros que lo recuerdan por su paso como chofer de la línea 57, aseguran que el mote surgió cuando trabajaba para Transportes Atlántida.

Supo ser dueño de un tugurio llamado "El Surtidor" y algunos presumen que en las largas noches entre pool y cervezas, entabló buenas relaciones con personajes marginales relacionados con la prostitución y el hampa.

Pero el oficio que lo hizo conocido fue el de camarógrafo en la televisión local. Comenzó en el desaparecido Teleimagen, a fines de los 80, cuando por entonces solía andar en un viejo Peugeot 404 color blanco y franjeado azul y rojo que llevaba el calco del "Club de Autos Especiales".

En la televisión de cable hizo una vertiginosa carrera que nadie, hasta ahora, pudo igualar. A mediados de los años 90 se sumó a la empresa Tele Red y el 9 de julio de este año inauguró como director "TV Luján", una productora donde los opositores casi no tenían espacio, gracias a sus aceitados contactos alcanzados en la Municipalidad desde donde, se dice, fluirían fuertes sumas de dinero que ayudarían a costear la empresa.

Cultor del "perfil alto" y amante de las motos potentes, le gustaba ostentar su parque motor, incluso hasta llegó a salir hace un par de meses en el programa "El Garage", con una de sus joyas mecánicas más preciadas.

En los últimos días se lo veía en la Municipalidad más seguido que de costumbre, tal vez buscando una ayuda que nunca llegó. Dicen que mientras el agua le llegaba al cuello lo único que obtuvo en San Martín 550 fue un "salvavidas de plomo".

Varias de las personas que estuvieron trabajando hasta último momento se fueron de la pantalla, justamente días antes de que cayera tras las rejas. Quizás, sabían lo que se le venía a Jordán. De este dato también estaba al tanto la Policía mucho antes de que este jueves procediera a detenerlo.

La última imagen de Jordán fue tomada por los medios de prensa justo cuando era trasladado a Mercedes. El canoso hombre de bronceado eterno que siempre estuvo detrás de la noticia, se había convertido en el protagonista de la misma. Pero esta vez no pudo estar con su cámara cubriendo este acontecimiento, uno de los más resonantes en lo que va del año.

 

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