Casi todos los vecinos conocen que la
ciudad de Luján cuenta con el triste privilegio de tener a
dos de sus habitantes prófugos de la Justicia. Por distintos
delitos fueron juzgados y condenados pero antes de escuchar el
fallo, prefirieron convertirse en fugitivos. Sin embargo,
existe un tercer evadido de la ley del que nadie habla y pocos
recuerdan.
Se trata de Juan Alberto Imbesi
Moreno, quien entre fines de 1999 y principio de 2000 tuvo un
paso fugaz pero contundente por estos pagos. Su nombre volvió
a aparecer pero no en los diarios sino en un libro.
Uno de los últimos lanzamientos
literarios de mayor repercusión es "La noticia
deseada", escrita por el periodista y filósofo Miguel
Wiñazki. La obra analiza el comportamiento de la opinión
pública ante determinados hechos.
En este marco, Wiñazki tomó algunas
noticias que despertaron "leyendas y fantasmas" en
la opinión pública. Una fue el accidente que le costó la
vida a Carlos Menem Jr. y al piloto de TC 2000, Silvio Oltra,
que a pesar de todas las pruebas que certifican que el
helicóptero se vino a pique al engancharse las aspas de la
hélice con cables de alta tensión, muchos sostienen que se
trató de un atentado.
En este contexto, vuelve a surgir el
nombre de Imbesi, conocido entre los agentes de inteligencia
como "Oaky". Wiñazki le dedicó un apartado entre
los llamados "Testigos espectaculares" al que
tituló: "El espía Imbesi". El autor lo define como
un "extraño individuo" que aseguraba haberse
desempeñado como "agente de inteligencia".
UN EXPERTO "FABULADOR"
Imbesi afirmó ante el juez federal
José María Acosta que "la caída del helicóptero de
Junior fue provocada por un atentado del Mossad, el servicio
de inteligencia israelí, en represalia por los atentados que
había sufrido la comunidad judía con la Embajada de Israel y
la AMIA".
"Aseguró que conocía las
identidades de los autores materiales del sabotaje aéreo, sus
contraseñas y nombres de guerra", citó Wiñazki, y
agregó que el "espía" señaló al político
radical Enrique "Coti" Nosiglia como
"colaborador" del Mossad.
"Tiempo después, amplió su
declaración señalando que él era una de las personas que
había participado en el atentado a la AMIA. Todas sus
denuncias involucraban grandes delitos y conspiraciones pero
estaban llenas de imprecisiones y datos ambiguos que no
permitían chequear si eran ciertas o no", puede leerse
en las páginas 82 y 83.
El párrafo siguiente revela que
"en el momento que declaraba, Imbesi se encontraba preso
por estafas reiteradas en la Unidad Penitenciaria Nº 3 de San
Nicolás. Antes había sido detenido por la profanación de la
tumba de Perón y hasta había acusado al grupo de rock Guns
n' Roses por tenencia de estupefacientes".
"La Policía Federal investigó
su testimonio y concluyó recomendándole al juez que
sometiera a Imbesi a un peritaje psiquiátrico. Sin embargo,
el detenido se negó reiteradamente a que le realizaran los
exámenes. Ante esta situación, el juzgado solicitó pericias
psiquiátricas practicadas con anterioridad. Una de ellas,
ordenada por el Juzgado Nacional de Instrucción Nº 27 de
Capital Federal, define a Imbesi como `una personalidad
impulsiva, fabulador y con serios trastornos de
conducta'", consignó el escritor quien se desempeña
como jefe de Capacitación Periodística del diario Clarín.
Antes de vivir por un tiempo en
Luján, el juez Villafuerte Ruzo "le abrió un sumario
por falso testimonio". Corría el año 1998 cuando
"Oaky" Imbesi no se presentó a declarar y "el
30 de noviembre de 2000 pidieron su captura nacional. Todavía
hoy se encuentra prófugo".
La declaración de Imbesi provocó un
giró en la causa. Zulema Yoma pidió que se investigara la
hipótesis del atentado que mencionaba el "testigo
espectacular". "Como en una catarata comenzaron a
fluir testimonios autoincriminatorios y `sensacionales'.
Aparecieron muchos ex convictos que querían declarar en la
causa porque decían poseer datos esenciales sobre el supuesto
atentado contra Junior. Todas esas personas habían estado
presas en el mismo pabellón que Imbesi", destacó este
profesor de filosofía y periodismo de la Universidad de
Belgrano y de la Knight-Wallace Foundation de la Michigan
University.
POR ESTOS PAGOS
Aunque no hay una fecha precisa,
Imbesi hizo su aparición en Luján a fines de 1998 o
comienzos de 1999. Convivía en una importante finca camino a
Carlos Keen con Beatriz Schuldeis, una abogada que perdió su
matrícula por estar involucrada en la venta de casas
hipotecadas en la ciudad de Mercedes.
En ese tiempo comenzó su figuración
mediática. Un periodista de esta ciudad recuerda haberlo
entrevistado en su casa de campo, donde se presentó
custodiado con un patovica armado y un temible canino.
Calvo y regordete, este ex
"agente de inteligencia" de la época de Alfonsín,
combinaba afirmaciones disparatadas con duras acusaciones a
encumbrados agentes del Poder Judicial.
En los primeros meses de 1999, Imbesi
procuró afianzar su relación con los medios relacionándose
con el diario Tribuna del Pueblo, medio en el que junto a su
esposa, ocuparon los lugares de "directores
periodísticos". El matutino lujanense, de un día para
el otro, pasó de cubrir la realidad local a preguntarse por
el destino del cadáver de Carlos Menem Jr. "De este
diario mandamos como 100 ejemplares a la Casa de
Gobierno", solía jactarse, según recuerda un hombre de
prensa que optó por renunciar a su trabajo para no verse
involucrado con las "denuncias" de su nuevo jefe.
Para comienzos de 2000, Imbesi irrumpe
en la radiofonía local. Patética combinación de Ariel
Delgado con Guillermo Patricio Nelly, desde los micrófonos de
la desaparecida FM Alegría tenía un programa diario llamado
"Secreto de sumario". Amparado en la ingenua cortina
musical "Que digan lo que digan" de Natalia Oreiro,
orientó su mensaje hacia el ámbito local. Su devoción eran
los políticos y los delincuentes, a quienes relacionaba sin
ton ni son en una verdadera ensalada informativa de los
mediodias lujanenses.
A esa altura, comenzaba a complicarse
su intromisión en el medio gráfico debido a la amenaza de
serios problemas judiciales que corría el pequeño diario.
Su actividad no se redujo sólo a la
radio donde solía considerarse un "preso
político". Se involucró en el mundo de los
transportistas hasta que en febrero de 2000 una abogada
llamada María Inés González reveló que era un estafador
que había salido de la cárcel por el beneficio del 2 por 1.
La Dra. González contó que Imbesi
tenía causas abiertas en los Tribunales de Mercedes, dos
juicios civiles en el Juzgado Nº 42 de Capital Federal
(expedientes 104.060 y 81.533), otro en la UFI Nº 3 (causa
22.945), otra en la UFI Nº 5 (31.819) y en la UFI Nº 2 se
tramitó una por robo (32.349). También lo investigó una UFI
de La Matanza.
El conocido vecino del barrio Valle
Verde, Raúl Yotich, relacionado con importantes buffetes de
abogados, recordó por entonces que Imbesi "estafó a 15
personas en 6 a 7 meses" entre los que se encontraban
desde humildes trabajadores hasta poderosos empresarios.
Simultáneamente, su compañera Schuldeis encabezaba el
intento de conformar un sindicato de remiseros en Luján,
iniciativa que no llegó a buen puerto.
A "Oaky" le gustaba pedir la
quiebra de empresas con las que no había llegado a concretar
un "arreglo" que se ajustara a sus intereses,
mientras que aseguraba contar con un equipo de 11 personas que
iban a las cárceles, filmaban y espiaban a los denunciados.
En una entrevista que nunca fue
publicada, le dijo a un periodista de EL CIVISMO: "Estuve
cuatro días averiguando el paradero de Cecilia Gubileo y
descubrí que no está en el país. Es una montonera". A
su vez, aseguró que era propietario de una flota de 27
camiones.
Para el 2001, su nombre dejó de
escucharse en esta ciudad. Pero en el diario platense Hoy en
la Noticia se lo volvió a citar. Fue durante una entrevista
con el secretario del juez Juan José Galeano quien
relativizó una denuncia de Imbesi, quien se atribuyó una
parte del atentado a la AMIA.
Para entonces, el "espía"
se autodenominaba como un infiltrado en la Organización
Revolucionaria del Pueblo (ORP) pero pocos le creían.
Su voz hace un par de años
reapareció por teléfono. Se hizo pasar como un periodista
llamado Daniel que trabajaba en el diario "El
Mirador" de Campana, que nunca existió.
"Daniel" de timbre de voz
notoriamente similar a "Oaky", denunció a un
empresario transportista local que años atrás fue aliado de
Imbesi. Por cierto, nada serio. Su rastro se perdió desde que
pidió a la Justicia que impida la salida del país del ex
presidente Carlos Menem.