Cómo enfrentarse a un estándar

Con la actuación de Maier-Bus, el ciclo del Teatro El Galpón cumplió su segunda fecha. Valiéndose de la notable técnica vocal de Daniela Maier y del sólido acompañamiento de Maxi Bus, el dúo logra imprimir su identidad a cada composición, como si reeditaran los temas en vivo.

Después de un debut auspicioso, cumpliendo su quinta temporada y con la presencia sobre el escenario del dúo Baraj-Barrueco, el ciclo organizado por el Teatro El Galpón cumplió su segunda fecha convocando a otra dupla musical que en ediciones anteriores se supo ganar la simpatía del público local. La pareja artística formada por Daniela Maier y Maxi Bus, posee sin dudas una de las formas más personales de interpretar estándares de jazz, esos viejos clásicos mil veces versionados que han conquistado un lugar en el acervo universal del género, hecho que, lejos de facilitar las cosas, puede complicarlas si el artista no se anima a enfrentarlos con desenfado y vocación creativa. Apelando a la notable técnica vocal de Maier y al sólido acompañamiento de Bus, el dúo logra imprimir su identidad a cada composición, como si reeditara los temas en vivo.
"Nos gusta trabajar mucho los temas. Cambiamos las melodías, agregamos introducciones y finales, arreglos propios, incluso nos metemos con la armonía. Al final, lo único que permanece es la letra", señaló Maxi Bus, guitarrista formado en la escuela del flamenco para quien este proyecto musical constituye "lo que siempre quise hacer con el jazz; es un género que me gusta mucho". Maier coincide: "Es la forma de darle nuestro sello personal a lo que hacemos. En algunos temas jugamos más que en otros, pero siempre está la idea de hacer versiones muy personales". "El dúo es bastante complicado porque tenés que pensar cómo llenar el ambiente de sonido. Estás muy expuesto y para eso hay que trabajar bastante", completa Bus.
A tono con lo esperado, los músicos acometieron su repertorio de estándares, destacándose las versiones de "Smile", "Sofisticated Lady", "Cry me a River" y "Somewhere over the Raimbow". Sus singulares versiones de "Route 66" y "Satin Doll" definieron de la mejor forma la propuesta del dúo, con fraseos en los que la voz de Maier parece no tener límites, encadenando un torrente de sonidos que se entrelazan con los punteos precisos de la guitarra de Bus. Avanzada la noche, también recorrieron ritmos latinoamericanos que, como tantas otras expresiones musicales, fueron absorbidos y reinventados por el jazz, como la bossa nova y el bolero. La exquisita presencia escénica de Maier, cuyos sutiles movimientos imprimen a las canciones una sensualidad tan evidente como recatada, y la pulida técnica instrumental de Bus, que se las ingenia para alumbrar sonidos de todo tipo, dan forma a un conjunto que ostenta un perfecto ensamble y ajustados contrapuntos.
"Estamos muy contentos de volver. El año pasado nos llevamos una sorpresa muy grata. Es muy lindo sentir que la gente te escucha con atención", afirmó Maier en relación a su regreso a la sala de la calle Francia. "Si bien el circuito está concentrado en la ciudad de Buenos Aires, se van abriendo nuevas plazas. Siempre quisimos movernos y ver cómo se hacen las cosas en otro lado. Además tenemos la ventaja de que siendo un dúo nos podemos trasladar fácilmente y eso lo aprovechamos", completó Bus. El público, que también pudo disfrutar de una muestra fotográfica a cargo de Victoria Díaz, los reconoció largamente con sonoros aplausos.