Sábado//Años de desidia de los gobiernos municipales derivaron en el estado actual de las explotaciones ribereñas. Negocio asegurado para los comerciantes, que pagan migajas de cánones mensuales. El embarcadero abona 148,32 pesos; un local de juegos, 65,98 pesos; el recreo Paseo Central 599,90 pesos. Cuánto pagan los santeros y cuáles son los valores que se actualizaron en la gestión anterior.
Con 20 mesas que se ocupen y paguen los 30 pesos de alquiler por una jornada en la ribera del río, el responsable del recreo ya tendrá cubierto su canon mensual. Lo mismo si entran 20 autos (30 pesos cada uno).
Con siete personas que se suban al catamarán a recorrer las aguas del río Luján (20 pesos media hora), ese comercio habrá recaudado todo lo necesario para su canon municipal. La misma cuenta se dará si ese comerciante logra alquilar cuatro botes (40 pesos la media hora).
Con una familia numerosa que se siente a comer en el restaurante principal de la ribera, el encargado de esa explotación habrá juntado los 823,30 pesos del canon mensual que le exige la Municipalidad.
Esta información se desprende del listado oficial de recaudación por la zona turística de los meses de noviembre/diciembre de 2011 en el que constan todas las explotaciones comerciales del sector, con los valores de sus cánones o el valor de la concesión, además de las tasas de Seguridad e Higiene.
La lista expone una desactualización propia de concesiones que vencieron hace más de 15 años y que se mantienen prorrogadas, sin controles ni seguimientos por parte del Estado. Lo único que se consigue es una mínima adecuación ante cada aprobación de nuevas ordenanzas fiscales e impositivas. Por ello, comercios muy rentables como el embarcadero o el restaurante La Recova pagan cánones irrisorios en contraste con su potencial de recaudación.
Según consta en la nómina oficial, los cánones y tasas de Seguridad e Higiene, actualizados a diciembre pasado, son los siguientes:
- Mónica y Marcela Ariaudo, sin nombre de fantasía, restaurante y recreo en la ribera: $ 4.834,95 por Seguridad e Higiene y $ 2.421,02 por canon.
- Graciela Adriana Martínez, del Recreo Mitre, $ 448,30 por Seguridad e Higiene y $ 1.058,66 de canon.
- M.G, Vázquez y R.R. Delorenzo, de Pizzería El Mateo, en la ribera, explota el rubro Bar, Cafetería y Pizzería y paga $ 617,78 por tasa de Seguridad e Higiene. Nadie supo explicar en el Departamento Ejecutivo por qué no paga canon.
- Jorge Paulino González, con una santería sin nombre en la ribera, tiene fijada una tasa de Seguridad e Higiene de $ 3.289,51 y su canon de explotación es de $ 565,76 por mes.
- Leonor Montaña, por los Juego No prohibidos La Gitana, en la ribera, paga $ 448,30 por Seguridad e Higiene y un canon de $ 65,98.
- Angélica Vera, de la Santería El árbol solo (en la ribera), figura con un pago de Seguridad e Higiene de $ 792,61 y un canon de $ 370,44.
- Diego Gabriel Rasente, de la Cafetería Avenida de los eucaliptos, en la ribera, debe pagar $ 586,89 de Seguridad e Higiene y $ 389,34 de canon.
- Zulma Beatriz Groh de Segovia, del Restaurante La Recova, lindante con el ingreso al Parque Municipal y el puente peatonal de Maristas, tiene fijado un valor de Seguridad e Higiene de $ 938,89 y un canon de $ 823,30.
- Héctor Asad y Rosario Deceff figuran como los responsables de El Embarcadero, inscriptos en el rubro "Transporte de agua". Se le exigen pagos de $ 849,30 por Seguridad e Higiene y $ 148,32 por canon. Los mismos titulares vuelven a aparecer en el listado al que accedió EL CIVISMO, en este caso por "Servicio de Esparcimiento", pero sin legajo que certifique un nombre de fantasía. Las erogaciones mensuales por esa explotación son de $ 436,29 (Seguridad e Higiene) y $ 1.880 de canon.
- Otro que aparece en dos ocasiones es Cosme Roberto Peré. Explota el Recreo y Bar Paseo Central y el Recreo General Lavalle. Por el primero se le exigen pagos de $ 1.281.20 (Seguridad e Higiene) y $ 599,90 (canon) y por el segundo comercio $ 2.262 (Seguridad e Higiene) y $ 1.271,96 (canon).
Hay explotaciones comerciales manejadas a través de asociaciones, que no abonan canon porque realizan su actividad en espacios públicos. En sus casos, las erogaciones al Estado se hacen mediante concesiones.
- La Asociación Santeros Ambulantes Caja Grande está exenta de la tasa de Seguridad e Higiene y paga por mes $ 40.613,11. En su caso, el pago se divide por la cantidad de socios (de cajas) que para mediados de 2008 eran 117. Es decir, que el costo mensual de explotación para cada caja grande (las ubicadas frente a la Basílica) es de $ 347,12.
- La Sociedad Patronal de Santeros Caja Chica, también exenta de Seguridad e Higiene, abona una concesión total de $ 23.837,76 por mes, cifra que se divide entre 103 socios. Cada socio paga $ 231,43.
- La Asociación de Fotógrafos Ambulantes tiene fijada una concesión para trabajar en la plaza Belgrano y zonas aledañas de $ 9.707,20.
- La Asociación de Vendedores Ambulantes debe pagar una concesión de $ 4.200 al mes, con 43 socios autorizados. Por lo tanto, cada socio se asegura el derecho a vender en la zona turística por apenas $ 97.67 al mes.
- La Asociación Santeros del Balneario Parque fija con una concesión de $ 3.000. Divide por 27 socios que terminan pagando $ 111 por mes.
- La Asociación Vendedores de Juguetes y Anexos paga de concesión $ 1.050 y divide ese costo entre 10 socios.
- Por razones que desde el Departamento Ejecutivo (DE) no lograron explicar, la Asociación de Vendedores de Puestos Fijos de Bebidas (8 asociados); la Asociación de los Móviles de Recreación (5 integrantes); la Asociación de Floristas (8 miembros), la Asociación de Vendedores de Sombreros (22 integrantes) y la Asociación Distribuidores de Helado figuran en el listado pero no pagan ni canon, ni concesión ni tasa de Seguridad e Higiene.
Si se descuentan los tres cánones actualizados de la Terminal (ver recuadro) por mes la Municipalidad sólo recibe $ 9.594,68 de las explotaciones de toda la ribera. Por concesiones, figura que recibe un total de $ 82.408,07.
EL CONTEXTO
Ante tantos años de desidia, vale el repaso de las condiciones en las que se encuentran estas concesiones. En 1989 se llamó a licitación para las unidades que integran el Balneario Municipal. En ese entonces, se contempló una posibilidad de mejora de la oferta para quienes explotan las unidades en ese entonces.
En 1996 se vencen los contratos de alquiler de acuerdo a las concesiones de 1989 y se pedía desde el Concejo que el Ejecutivo llame a una nueva licitación.
En 1997 quedó autorizada la prórroga por un año de las concesiones. Se vuelve a pedir al DE los pliegos para el llamado a licitación.
La extensión de la prórroga se daba ante la supuesta firma de un "Proyecto Turístico Integral".
En 1998 el Concejo reitera una vez más el pedido de llamado a licitación.
En 1999 debía llamarse a licitación en el marco del "Proyecto Turístico Integral" que jamás se realizó. Se introducen modificaciones al Proyecto Turístico y desde entonces ese expediente no regresó más al recinto para su tratamiento.
En 2003, la zona turística estaba en similar estado que el actual, con diferencia de aquellos espacios que fueron remodelados con recursos nacionales. Sin embargo, ese fue un buen año no sólo para el intendente de entonces, Miguel Prince, que en septiembre lograba la reelección, sino también para los integrantes de la Asociación de Santeros Ambulantes, la Sociedad Patronal de Santeros de Luján, la Asociación de Fotógrafos Ambulantes de Luján, la Asociación de Vendedores Puestos Fijos de Bebidas, Alimentos y Anexos de plaza Belgrano y adyacencias, la Asociación Santeros Balneario Parque Luján (ASBAPAL), la Asociación de Propietarios y Trabajadores de Unidades Móviles de Recreación de la Ciudad de Luján, la Asociación de Floristas de la plaza Belgrano, la Asociación de Juguetes y Anexos, y la Asociación de Vendedores de Sombreros de la plaza Belgrano.
A 20 días de los comicios, todas las entidades mencionadas consiguieron que el gobierno les otorgue la concesión de venta o trabajo en la zona histórico-basilical por 15 años. Vencen en 2018.
En 2005, con un fuerte interés del entonces intendente Prince, se intentó imponer la idea de una sociedad anónima "mixta" para la explotación de las 45 hectáreas de la zona turística por el término de 99 años.
El proyecto fue pregonado ante los comerciantes de la zona, pero encontró una cerrada oposición no sólo en ese sector sino también en los vecinos y en el Concejo Deliberante. De hecho, ni el propio bloque oficialista apoyó de modo unánime la propuesta. Cegado con la idea, el gobierno buscó modificaciones pero no logró torcer la voluntad mayoritaria de los vecinos.
A escasos meses de asumir Graciela Rosso, desde la Dirección de Turismo prometían un inmediato relevamiento de las unidades balnearias con el fin de diseñar nuevos pliegos de concesión. En los cuatro años de gestión sólo se logró un bosquejo de intervención arquitectónica en la zona, mediante un concurso de ideas, y la actualización de un par de cánones de la Terminal de Ómnibus. El resto de la zona siguió abandonado.
¿Qué dice la nueva gestión? Que el subsecretario de Economía Miguel Cabrera comenzó a trabajar en el tema. "Queremos pasar en limpio la información y dialogar con los actuales explotadores porque los precios que pagan son irrisorios. Nadie pretende que los espacios queden vacíos, pero habrá que establecer plazos para darnos tiempo a una nueva licitación. No queremos a la zona diez años más así, como está ahora", dijo a EL CIVISMO el secretario de Economía Héctor Artero. "Si les imponemos un desalojo, solo complicamos el tema, porque tendremos que enfrentar acciones por derechos adquiridos. En la Terminal se logró negociar", agregó. Con todo, aclaró que "lo que se proponga para el sector no tiene que ser impedimento para la presentación de un proyecto amplio que pueda mejorar toda la zona".
Por lo pronto, una de las primeras medidas sería la aplicación de las ordenanzas vigentes que le permiten al Ejecutivo mejorar al menos el cobro de la tasa de Seguridad e Higiene, contrastando facturación con cantidad de empleados y tasando a partir de la cifra mayor. Para mejorar el resto, habría que seguir esperando.
Lo único actualizado
En contraposición con los valores que arrojan los cánones de la ribera, la gestión anterior logró actualizar los pagos de seis locales de la Terminal. A partir de ese acuerdo, Bruno Colussi, por dos locales, paga $ 20.100 de canon; Osvaldo Rodríguez, por otros dos locales, paga $ 18.000, y Nicolás Alejandro Berti arregló un canon de 8.300 por otros dos locales. El locutorio, en cambio, a Adriana Beatriz Etchegaray sólo le implica un gasto en tasa de Seguridad e Higiene de $ 331,37. No paga canon.