Martes//El lunes de la semana pasada, un hombre golpeó al hijo de un vecino de tan solo 3 años. Esto desencadenó un enfrentamiento que terminó con denuncias en la Policía, Municipalidad y Fiscalía. Los problemas entre las partes comenzaron hace dos años.
Diego Burgueño y su esposa Lorena Soneira denunciaron a un vecino llamado Carlos Vranic de haber golpeado a su hijo de 3 años con un elemento similar a una fusta. Fue la gota que rebalsó un vaso que desde hacía tiempo comenzó a llenarse con denuncias, ataques a la propiedad privada, ruidos molestos y amenazas verbales. Por esta situación intervienen Policía, Municipalidad y Fiscalía. Sin embargo, lejos de llegar a una solución, los problemas recrudecieron el lunes de la semana pasada cuando de las palabras y los amagues pasaron directamente a la acción y a los hechos de violencia.
El más reciente incidente vecinal entre las partes sucedió en Fleming entre De la Virgen y Erezcano, barrio Elli. "Hace dos años compramos una casita a remodelar con dos habitaciones, una pieza, un baño y un galpón en un costado. Al lado, había un lote baldío. Llamamos a albañiles para que empiecen a arreglar y me llaman para preguntarme si había destruido el galpón. Como yo no lo había hecho, fue el vecino el que lo tiró abajo, tal como le había anticipado a los albañiles que iba a hacer", dijo Burgueño este martes ante EL CIVISMO.
Al parecer, Vranic habría tomado esa decisión "porque supuestamente el galpón estaba 80 centímetros dentro del lote baldío", relató. Ante ese hecho, Burgueño hizo la primera denuncia en la Comisaría Luján Primera.
Al tiempo, el vecino comenzó a edificar una casilla sobre la base del viejo galpón demolido. "La caída del techo la puso sobre mi pieza, le pedí que la sacara y me respondió que lo dejara de hinchar la pelotas", recordó el denunciante.
A todo esto, se presentaron otros inconvenientes. "Molestaba a mi nene, por la noches prende velas, se pone a gritar, pone música a todo lo que da a cualquier hora", dijeron, y Diego agregó que ante esta sumatoria de situaciones la paciencia llegó a un límite. "Me rompió el galpón, me puso una casilla, me asusta a los nenes. Sinceramente, ya me cansé y le dije que le iba a romper la cabeza porque me sacó", dijo sin rodeos.
Como si esto no bastara, Vranic denunció a Burgueño acusándolo de haberle destruido un poste de alambrado que da a los fondos del terreno "cuando eso fue por el fuerte viento", se defendió. El lunes Vranic llamó a la Comisaría para que obligara a Burgueño a que retirara una chapa y una reja. La Policía acudió.
FUERZAS DESIGUALES
Pero Burgueño manifestó no estar dispuesto a seguir cediendo. "Hace dos años que hice una denuncia, presenté pruebas y nunca tuve una noticia de la Fiscalía mientras que este señor rompió toda la calle, se enganchó del agua corriente, puso un cable de electricidad en el tapial, en el fondo hizo un pozo que llena con basura, asusta a los nenes, le dije a la Policía. Cuando la Policía se fue, mi nene sale y este hombre sacó un arma de guerra parecida a una cachiporra flexible, lo sacó de una vaina y lo empujó al nene que voló contra el alambrado", comentó el matrimonio.
La reacción fue inmediata. Burgueño forcejeó con Vranic y recibió varios latigazos en su espalda, Soneira acusó un golpe en la frente, debieron intervenir otras personas de la cuadra para separarlos y las aguas se calmaron horas después cuando las partes se dirigieron a hacer denuncias por lo sucedido al tiempo que el matrimonio fue al Hospital donde comprobaron las heridas sufridas en la escaramuza.
Pero Burgueño se encontró con otra sorpresa y ahora se siente desamparado. En la Municipalidad, le pidieron la copia de la denuncia primaria que estaba en Comisaría, pero dos años después de haber sido radicada no pudo ser hallada. "No puede ser que nadie pueda hacer nada cuando yo hice una denuncia. Pero él hace una denuncia por amenaza y al otro día ya está en Fiscalía. Esto pasó a mayores cuando le pegó a un nene de 3 años pero mientras tanto nadie te da bola. ¿Qué pasa si yo le pego?", se preguntó.
Su mujer sostuvo que el agresor de su hijo debería estar preso "pero está como si nada" y añadió: "si uno se engancha del medidor enseguida te cortan la luz, pero este tipo hace lo que quiere. No podemos vivir tranquilos. La bronca es que hace lo que quiere –insistió- y nadie le dice nada. Entonces, voy a tener que hacer lo mismo, prenderle fuego la casilla si total nadie me va hacer nada. ¿Tenemos que esperar que haya un muerto?", dijo.