Miércoles//Por culpa de la sequía, el panorama es desalentador para los productores agropecuarios y en especial para aquellos que arriendan campos. La caída alcanzaría al 30 por ciento en soja y maíz.
Con rindes estimados de 40 quintales por hectárea (4000 kg./ha) en promedio para el cultivo de maíz que se espera en Luján para esta campaña, los productores saben que este año las pérdidas serán considerables y más todavía para la mayoría que arrienda campos para explotación agrícola. Con respecto a la soja de primera, aseguran que por más que lloviera en forma abundante, no rendirá más de 25 quintales por hectárea (2.500 kg/ha). La expectativa no es mucho mejor para aquel que trabaja su propio campo mientras que para los arrendatarios los números directamente son de color rojo.
Esto se desprende a partir de un informe elaborado por AACREA (Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola) especialmente para esta zona, golpeada como muchos otros distritos por la sequía. Vale recordar que la soja de segunda que se siembra sobre trigo prácticamente no se sembró en Luján por falta de humedad en el suelo.
EL INFORME
Sobre la base de modelos productivos de la región Norte de Buenos Aires, AACREA tomó como referencia el modelo coincidente con los esquemas productivos del partido de Luján con el objetivo de determinar cuál es el rendimiento de maíz y de soja que alcanza para cubrir en su totalidad los costos de producción, y qué pasaría frente a distintos escenarios de variación del rendimiento.
Para realizar los cálculos se utilizaron los rendimientos promedio del partido, publicados por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, y los precios de referencia para sus cotizaciones futuras (maíz a abril de 2012 y soja a mayo de 2012).
Los costos de producción se calcularon a precios de octubre de 2011, mes en el que se iniciaron las siembras de maíz y soja de primera.
Para arribar a una conclusión, se trabajó sobre tres escenarios: el primero, de un rendimiento superior al promedio en 15 por ciento, situación con probabilidad de ocurrencia al inicio de las siembras; otro con una disminución del rendimiento del 15 por ciento; y finalmente un escenario que prevé una caída del rendimiento de un 30 por ciento.
En todos los casos el rendimiento de indiferencia (es decir, la producción por hectárea mínima que cubren los costos de implantación y protección del cultivo) es de 59,72 quintales por hectárea, dado que sea cual sea el rendimiento del cultivo, a un determinado precio fijo, los costos necesarios para su producción no varían y ya están incurridos. Lo único que puede disminuir el rendimiento de indiferencia es un aumento del precio de venta, lo cual mejoraría el resultado, siendo necesario menor volumen del cereal, para paliar el mismo monto de costos. Si el rinde disminuye un 23% ya se alcanza el punto de equilibrio. Una disminución de rendimiento superior a ese porcentaje dejaría al productor de maíz en situación de pérdida.
En el caso de soja de primera el rendimiento de indiferencia para el modelo en cuestión es de 25,84 quintales por hectárea, y si el rendimiento cae un 14% sobre el promedio de los últimos años (30 quintales por hectárea) el planteo está en zona de pérdidas. Estos cálculos se han realizado a un valor futuro de la soja de 292 u$s por tonelada.
Con este panorama, algunos productores sostienen que los rindes serían otros si no se aplicara en estos momentos el esquema de retenciones para ambos cultivos (35% a la soja y 20% al maíz).