Viernes//En marzo, en la legendaria sala de la calle Esmeralda, se estrenará Master Class, la obra de Terence McNally sobre la vida de la cantante lírica María Callas. El elenco contará con la participación de los lujanenses Santiago Rosso y Felipe Forastiere, que de este modo confirman un presente en pleno crecimiento.
Estamos en Nueva York. Corre el año 1971, tal vez 1972. En el ocaso de su carrera, pocos años antes de que la muerte la encontrara solitaria en su departamento de París, Ana María Cecilia Sofía Kalogeropoúlou, conocida internacionalmente como María Callas, se apresta a dictar una clase magistral. Su público lo componen un grupo heterogéneo de estudiantes y cantantes que ya han dado sus primeros pasos en el mundo de la lírica.
La diva está atravesando un momento difícil. Las promesas de matrimonio de Aristóteles Onassis, el gran amor de su vida, nunca llegaron a concretarse, y prefirió en cambio los encantos de Jacqueline Kennedy, la viuda de América. No obstante, durante años vivieron una relación apasionada a la que ella sacrificó sus actuaciones; hecho que, sumado a una vida social intensiva, precipitó su declive vocal. En este contexto, es natural que la cantante haga recaer sus emociones sobre la autoestima de sus pupilos. Uno de esos jóvenes que la escuchaba con atención, como si cada palabra que saliera de su boca contuviera una enseñanza, era Emannuel Weinstock, un pianista de origen judío que apenas puede disimular los nervios que le provoca estar junto a la Callas.
Master Class, la obra de Terence McNally que este año repondrá el Teatro Maipo, transcurre en este período crepuscular de la vida de la cantante lírica, y el papel del pianista lo encarna el lujanense Santiago Rosso, quien continúa dando pasos en su carrera artística, esta vez junto a una artista de la talla de Norma Aleandro. "Se ve toda esta relación cruda que tiene con sus alumnos. Era toda una diva, tenía una relación muy severa y exigente con los alumnos, e incluso con el público, con el cual también interactúa, no vacilando en decirles que les ha entregado todo cuando desaprueban su voz", señaló Rosso. El músico tendrá uno de los roles protagónicos del elenco, en el que también revista otro lujanense, Felipe Forastiere, como reemplazo del primer tenor.
"Pero además de mostrar estos aspectos complicados de su personalidad, la obra también da lugar a otros momentos donde se ve su fragilidad, como cuando repentinamente se le va la cabeza de la clase, como ausente, triste por haber perdido su voz", completó Rosso, al tiempo que concluyó que "se ven las dos caras de la misma persona en un intento por humanizar y desmitificar a la diva. Todo el tiempo se vuelcan conceptos generales sobre la vida y el arte, y al final queda claro para todos que la clase era verdaderamente magistral". "En parte son los riesgos que conlleva este tipo de vida, con una exigencia profesional desmedida y un ámbito muy competitivo", concluyó.
Forastiere, por su parte, representa a "Tony Candolino", un tenor que está dando sus primeros pasos y se encuentra con una mujer que lo subestima por su carácter netamente egocéntrico. Finalmente, después de algunas discusiones, logra que Callas lo escuche cantar el aria que ensayó y le augure un futuro promisorio.
La reposición de la obra, a cargo del reconocido Agustín Alezzo, tendrá su estreno a principios de marzo, y en apenas unos días comenzarán los ensayos generales. Rosso y Forastiere, que ingresaron al elenco a través de sendas audiciones, deberán cumplir jornadas intensivas de trabajo antes de encontrarse con el público en la sala de la calle Esmeralda: "Al principio contactaron al mismo elenco que participó en la puesta original, pero no todos aceptaron. Entonces se abrió una instancia de pruebas y por suerte me eligieron", expresó Santiago Rosso con alegría. La misma suerte corrió su amigo Felipe Forastiere.
Además de compartir cartel en Master Class, ambos trabajan en el Estudio Mitra, de la cantante Mirta Arrúa Lichi, y han organizado diversas presentaciones conjuntas en nuestra ciudad. "Es una oportunidad única e inesperada", señaló Forastiere. "Hasta ahora mi carrera estuvo ligada a la comedia musical y en este caso se trata de una obra de teatro de texto donde si bien hay música, el repertorio es operístico, lo que plantea una dificultad añadida", completó. "Por otra parte, es un orgullo inmenso trabajar con uno de los íconos del teatro nacional, como lo es Norma, en un teatro con tanta historia como el Maipo y bajo la dirección de uno de los más grandes directores del país, como es Agustín Alezzo. Si a esto le sumamos que voy a compartir escenario con un gran amigo como Santiago, definitivamente es el proyecto más importante y trascendente de mi carrera", concluyó.